Espiritualidad de encarnación de Carlos de Foucauld

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A lo largo de la historia, cuando ha habido fuertes ataques al cristianismo, el Señor ha hecho surgir grandes santos.

Contra la reforma protestante lucharon santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, san Ignacio de Loyola…

De la Francia que camina aceleradamente hacia el paganismo y el laicismo surgen santa Teresita de Lisieux, Carlos de Foucauld, Guillermo Rovirosa…

Carlos de Foucauld, militar converso, intentó vivir siempre la vida pobre y oculta de Jesús de Nazaret. Buscando compartir la pobreza con los últimos de la Tierra, se aleja solo hacia el desierto del Sáhara, donde había sido militar.

Aquella parte de África es un hervidero de conflictos permanentes, guerras, masacres… la explotación del hombre por el hombre llega hasta tal punto que Francia, la cristiana Francia, la potencia colonial, consiente la esclavitud de millones de personas: hombres, mujeres y niños.

Su trabajo: como los monjes medievales, dedica muchas horas cada día a escribir, sobre todo a elaborar el primer diccionario tuareg-francés ya que consideraba que el primer arma de evangelización es la cultura. Había que abrir caminos nuevos, caminos culturales entre África y Europa.

Sobre el mundo musulmán en el que vivía estaba convencido de que pueden volver a ser poblaciones cristianas. Hay que “trabajar y sobre todo sacrificarnos con este fin. Haremos el bien, convertiremos en la medida de nuestra virtud, exactamente, matemáticamente”.

Muere sin ningún discípulo, sabe que unos siembran y otros cosechan. Le matan en su cabaña. Hoy son muchos los grupos cristianos fundamentados en su espiritualidad.

Autor: Julián Gómez del Castillo

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