Grecia no sale del túnel

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La deuda pública griega supone el 147% del PIB, cerca del 47% de los menores de 25 años no tienen trabajo y 9 de cada 10 desempleados no reciben ningún tipo de subsidio

Ocho años después del estallido de la crisis económica en Grecia, los momentos más duros del colapso han quedado atrás. Aún así, el panorama actual no es esperanzador y el país arrastra todo tipo de dificultades económicas. Entre 2010 y 2015, para evitar la suspensión de pagos y el desplome económico del Estado griego, el Gobierno de Atenas recibió tres rescates financieros por un valor total de 334 mil millones de euros procedentes de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, después de la aplicación de los tres memorándums, el balance no es positivo. Los préstamos se obtuvieron a cambio de la adopción de reformas estructurales, privatizaciones y recortes drásticos del gasto y del sector público que han dejado profundas secuelas en la sociedad griega. Actualmente, la deuda pública, con una acumulación de 311.160 millones de euros, supone un 176% del Producto Interior Bruto (PIB) del país heleno. Además, Grecia ha perdido un cuarto del potencial económico que tenía antes de la crisis, hay millones de personas en situación de pobreza que apenas llegan a final de mes y también unas 350.000 familias con todos sus miembros al paro.

Aunque la desocupación disminuye progresivamente, más de un millón de personas siguen sin tener trabajo en el país heleno. Según indican las estadísticas recopiladas en el último informe del Eurostat, el porcentaje de paro existente entre el global de la población activa griega es del 23%. Entre los jóvenes, sin embargo, la tasa de desempleo se dispara a niveles extremos: cerca del 47% de las personas menores de 25 años en disponibilidad de trabajar está desocupada. Ahora mismo, Grecia es el país europeo con mayor proporción de paro juvenil.

Entre los estados miembros de la UE, sólo España le va detrás con más de un 42% de desocupación entre la gente joven.

Salarios bajo mínimos

“En Grecia, los trabajos en buenas condiciones ya no existen”, comenta Dina Daskalopoulou, reportera del periódico griego ‘Efimerida ton Syntakton’ (Diario de Periodistas). Según la periodista, la inestabilidad económica y las medidas de austeridad impuestas por la Troika han afectado sobre todo a los jóvenes. “Antes de la crisis, la sociedad griega inculcaba a la juventud que el hecho de estudiar en la universidad les daría la oportunidad de tener un buen trabajo y un nivel de vida próspero, pero eso ya no es así”, sentencia Daskalopoulou.

En el país heleno, la mayoría de ofertas laborales son de cualificación baja y prima el sector servicios, con sueldos que no superan los tres o cuatro euros por hora. En este contexto, las opciones de los jóvenes a la hora de buscar trabajo en el mercado laboral griego son muy limitadas. En opinión de Daskalopoulou, “la gente joven empieza a trabajar en la jungla cuando acaba la universidad”. Para la periodista, se trata de una generación con mucha formación que no puede acceder a trabajos bien cualificados: “En la mayoría de los casos, los jóvenes griegos trabajan sin contrato, no cotizan a la seguridad social y no saben lo que significa tener un empleo estable o un salario digno”.

Esther Nano, de 24 años, es una estudiante de Ciencias Políticas que está a punto de acabar la carrera en la Universidad Panteion de Atenas. Como su família vivía lejos, ha trabajado mientras estudiaba para cubrirse los gastos de estancia en la capital griega. Durante los últimos meses, estuvo empleada a jornada completa en un bar donde sólo cobraba 2,5 euros la hora sin tener ningún tipo de seguro laboral. “En Grecia, el hecho de tener empleo no significa que te dé para sobrevivir”, denuncia Esther. Su caso, sin embargo, no es una excepción: en tierras helénicas hay persones jóvenes y adultas que se ven obligadas a aceptar trabajos en condiciones miserables porque no tienen otra opción.

Nueva generación de emigrantes

A día de hoy, según un estudio de la Autoridad Helena de Estadística (ELSTAT) y la Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE), nueve de cada diez griegos en paro no recibe ningún tipo de prestación por desempleo. Entre las mujeres en edad de trabajar, la situación también es muy complicada: el 27,2% de ellas se encuentra sin ocupación laboral.

Por otro lado, el informe de ELSTAT y GSEE también indica que durante los últimos seis años de crisis ha habido 300.000 trabajadores y profesionales altamente cualificados que han abandonado Grecia para buscarse un futuro mejor en el extranjero. No obstante, si el recuento se hace desde el año 2008, los números revelan que la cantidad de personas que salieron del país llega por lo menos al medio millón.

Según la periodista Dina Daskalopoulou, el nuevo proceso migratorio de la sociedad griega también implica que el país heleno ha entrado en un círculo vicioso de fuga de cerebros. “Entre la gente que se va, muchos son jóvenes con títulos universitarios de alta cualificación”, comenta la reportera.

Cuando obtenga su diploma en Ciencias Políticas, Esther Nano también tiene la intención de marcharse del país. Sus padres, inmigrantes procedentes de Albania que llegaron a tierras griegas a principios de los noventa, emigraron de nuevo a Estados Unidos después de pasar años sin encontrar empleo en Grecia. “La situación laboral aquí es demasiado complicada y no veo que haya luz al final del túnel”, lamenta

Autor: Joan Mas

Fuente: El periódico Internacional

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