Jersey, el “Paraíso” fiscal del Canal de la Mancha

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Shona Pitman nació en Jersey. Jersey es un territorio insular situado en el Canal de la Mancha, a unos 23 kilómetros de la costa francesa. Pitman no reconoce como su casa otro lugar que este, que solo tiene que rendir cuentas ante la reina de Inglaterra. Y es que este territorio no pertenece ni al Reino Unido ni a la Unión Europea, sino que es una dependencia de la Corona británica, esto es, está bajo la soberanía del monarca inglés pero posee un Gobierno autónomo

La isla tiene Parlamento propio, poder judicial y soberanía económica, por lo que puede acuñar su propia moneda, que, sin embargo, está vinculada a la libra esterlina. A efectos comerciales es como si formara parte de la Unión Europea, pero cuenta con una Constitución propia, que se remonta al año 1204.

La isla tiene una extensión de 116 kilómetros cuadrados (similar a la de la ciudad de Barcelona) y tiene unos 100.000 habitantes. La población habla inglés, pero debido a su proximidad con Normandía, muchos de los apellidos y de los nombres topográficos son de origen francés. Hay incluso algunas personas que aún usan el jèarriais, un dialecto normando hablado durante siglos por la población nativa. La isla es famosa por sus impresionantes castillos y sus playas, así como por su marisco, sus vacas y su nata. Jersey también es famosa por custodiar cerca de dos billones de dólares de la riqueza mundial.

En 2013 Jersey se convirtió en el mayor refugio fiscal de capital extranjero del mundo, según el Global Financial Centres Index, por encima de las Islas Vírgenes Británicas, las Caimán, de Mónaco, Gibraltar y Chipre

Curiosamente fue en esta isla del Canal de la Mancha fue donde Víctor Hugo pasó algunos años en el exilio, primero en Jersey y después en Guernsey, donde escribió Los miserables.

Pero también fue en Jersey donde se rubricó el final de José Manuel Soria como ministro y como político.

Evadir impuestos

En 2013 Jersey se convirtió en el mayor refugio fiscal de capital extranjero del mundo, según el Global Financial Centres Index, por encima de las Islas Vírgenes Británicas, las Caimán, de Mónaco, Gibraltar y Chipre. Y aun así, debido a su reducido tamaño y a que tiende a pasar desapercibida, muchos ni siquiera saben que existe.

Un paraíso fiscal representa una herramienta “legal” para reducir el volumen de ingresos tributables. El problema es que, muchas veces, estos lugares son usados simplemente para evadir impuestos. Por eso Jersey rechaza este término y prefiere el de “centro financiero internacional”.

La isla no parece interesada en atraer la atención de la prensa ni de personalidades famosas, a pesar de que algunas de las grandes fortunas del Reino Unido, como el empresario escocés y expresidente del club de fútbol Glasgow Rangers, sir David Murray, han establecido su residencia allí. De hecho, cuando uno llega al aeropuerto de la isla lo primero que nota es la nutrida presencia de jets privados. Jersey está rodeada de preciosas playas, faros, yates y puertos deportivos, y en la calle mayor de Saint Helier, la capital, hay 42 sucursales de los más importantes bancos del mundo. La mayoría de los inversores de Jersey vienen de la City londinense, pero cada vez atrae a más hombres de negocios de Europa, Oriente Próximo y Asia.

290 empresas por kilómetro

En el tercer trimestre de 2013 se registraron en la isla 667 nuevas empresas, con lo que hacen un total de 33.272 compañías inscritas. Esto supone casi 290 empresas y más de 15.4oo millones de dólares (11.400 millones de euros) por kilómetro cuadrado de isla.

Para muchos analistas Jersey empezó a ser foco de interés cuando Fabrice Tourre, corredor de bolsa de Goldman Sachs, afirmó que había sido desde empresas radicadas en Jersey desde las que se había fraguado el fraude de las obligaciones de deuda garantizada Abacus, que provocó que dicho banco de inversión tuviera que pagar más de 500 millones de dólares (370 millones de euros) de multa al Gobierno estadounidense.

Geoff Cook, un destacado representante del sector financiero de la isla, reconoce que ha habido personas que se han aprovechado de Jersey al apostar por las “exenciones fiscales abusivas” que allí son posibles. Sin embargo, se apresura a afirmar que el territorio intercambia información fiscal con 33 jurisdicciones, y está en negociaciones para hacerlo con otras doce.

Hoy en la llamada Explanada de la coqueta capital St. Helier pueden verse las sedes con buenos edificios de HSBC, Credit Suisse, Sociéte Générale… A finales de los años sesenta los depósitos bancarios eran ya de 300 millones de libras y el ratio de renta por habitante era diez veces mayor que en el Reino Unido. La industria financiera de Jersey, una «posesión peculiar» de la Corona inglesa, tomó tal velocidad que solo en 1970 creció un 45%. No hay IVA, ni impuestos sobre los beneficios y las herencias.

Un precio demasiado alto

Pero en opinión de muchos nativos de Jersey, el precio que ha tenido que pagar la isla por su actual riqueza ha sido demasiado alto. La mitad de los que nacieron allí se han marchado, y según las últimas estadísticas, la población apenas confía en las instituciones. Por otro lado, la brecha económica entre la población ha aumentado, hasta el punto de que el 45% de los habitantes tenía dificultades para llegar a fin de mes.

Fue hace exactamente en 2004 cuando la isla aprobó reducir desde el 20% a cero los impuestos a las empresas, con la sola excepción del sector financiero, que tributaría al 10%. Según el analista económico Nicholas Shaxson, experto en paraísos fiscales, esto provocó un enorme agujero presupuestario en Jersey, y la solución fue crear un impuesto al consumo que afectó especialmente a la clase trabajadora. “Aquello fue una especie de ‘exprime a los pobres para salvar a los ricos”, afirma Shona Pitman.

Redacción: solidaridadnet

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