La riqueza minera de Venezuela rescata a una multinacional canadiense

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En apenas un año el patrimonio de la compañía canadiense aumentó 114%. Para regresar a Venezuela creó dos empresas de maletín en Barbados que le permiten obtener mayores ventajas fiscales. La disputa legal después de su expulsión del país quedó atrás; ahora es la principal socia del Estado en el proyecto extractivista con el cual el gobierno aspira a obtener 80 millardos de dólares

Durante los últimos 25 años la empresa canadiense Gold Reserve, Inc. ha vivido y sobrevivido a la expectativa de sus negocios con Venezuela. En 2008 fue expulsada del país, seis años después ganó una demanda por daños y perjuicios calculados en 769 millones de dólares, que interpuso ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), y ahora regresa como socia del Estado venezolano para desarrollar el proyecto más ambicioso del Arco Minero del Orinoco: la explotación de Las Brisas-Las Cristinas, el mayor yacimiento de oro del país. Son 18.950 hectáreas en cuyo subsuelo existen más de 10 millones de onzas de oro y 1,5 millardos de libras de cobre, según cálculos de la propia Gold Reserve que exploró el área durante más de tres lustros

Desde el principio, la compañía canadiense tomó previsiones ante eventuales decisiones arbitrarias, como las que motivaron su demanda ante el Ciadi.

Sin haber vuelto a poner un pie en el estado Bolívar ni extraer ni un gramo de oro, Gold Reserve comenzó a maniobrar en la Bolsa de Toronto. Le bastó el anuncio de su retorno a Venezuela para duplicar el valor de sus acciones. En apenas un año la empresa salió de la quiebra y aumentó su patrimonio en 114%. En diciembre de 2015 había declarado un patrimonio negativo de 19.855.927 dólares y 12 meses después reportó un patrimonio positivo de 2.814.378 dólares.

El 7 de agosto de 2016, al formalizar el convenio para la creación de la empresa mixta Siembra Minera, a través de la cual Gold Reserve se alió con el Estado venezolano, el presidente de la República, Nicolás Maduro, aseguró que habían hecho las paces.

Para esta nueva incursión en el negocio minero venezolano, Gold Reserve creó dos empresas de maletín registradas en Barbados (GR Mining y GR Engineering), apenas cuatro meses antes de la firma del primer convenio. Desde el principio, la compañía canadiense tomó previsiones ante eventuales decisiones arbitrarias, como las que motivaron su demanda ante el Ciadi.

Por su parte, el gobierno no ha podido acortar los lapsos en su intento de compensar la caída de los precios del petróleo con recursos obtenidos de la minería a gran escala. Las arcas de Venezuela todavía son insuficientes y la promesa de reinvertir la renta minera en programas asistenciales para los sectores de la población más empobrecidos es una quimera.

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