Luis D. Higarza, servidor de la Iglesia hasta el final D.E.P

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El pasado 2 de octubre falleció en Oviedo Luis Díaz Higarza (Teverga, Asturias, 1950). Sacerdote desde 1975 y, desde siempre, un amigo.

Su vida sacerdotal se desarrolló entre la educación (sin querer ser exhaustivos, 13 años Delegado Diocesano de Educación, poniendo orden en la asignatura de Religión nada menos, profesor del Seminario de Oviedo, e incluso como párroco en Pumarin de Gijón, su último destino, cuyo colegio adscrito a la parroquia, sigue existiendo gracias a él) y la “cuestión social”, siempre pendiente de las penurias y los conflictos de los trabajadores, de las consecuencias sociales de un imperialismo que lo invade todo, hasta nuestra conciencia y nuestra vida religiosa.

El Movimiento Cultural Cristiano siempre tuvo en él a un amigo, desde la primera Asamblea de Burgos. Y los que estuvimos cerca de él, conocimos su amor incondicional a la Iglesia, a la que siempre sirvió con su saber, su prudencia y su firmeza, a pesar de las situaciones, ciertamente ingratas y tensas que en ocasiones le tocó vivir.

Al final, en sus últimos meses en el hospital, sus meditaciones en voz alta, le hacen pronunciar, una vez más, el lema que tiene puesto en su WhatsApp: “Resistencia y Sumisión”, a modo de recordatorio y homenaje a D. Bonhoeffer quien, en en ese libro y en sus cartas desde la prisión nazi, mostró su convicción en la necesidad de ser sujetos confiados en la Gracia (verdadera interpretación de Resistencia) y en la obediencia de Dios (Sumisión).Solinet

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