En Cerdeña, golpeada por la crisis italiana, el Papa Francisco alentó a los desempleados; recordó a su padre «emigrante a la Argentina». Peregrinó no sólo a rendirle tributo a su patrona, la Virgen de Bonaria, que le dio el nombre a Buenos Aires, su ciudad, sino también para alentar especialmente a los desempleados de la isla de Cerdeña, golpeada por la crisis económica que azota a Italia.