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Naciones Unidas acusa a China de violar permanentemente los derechos humanos

14/11/2005 

El país de los mil millones de habitantes no respeta las condiciones dignas en el trabajo, permite la explotación infantil y las discriminaciones hacia los emigrantes internos. Además, la ONU se muestra preocupada por los abortos forzosos de niñas. Otra de las lacras de China es la falta de libertad religiosa.

Por Miguel Jaque

China ha vuelto a ser acusada de violar los derechos humanos. El país de los mil millones de habitantes no respeta las condiciones dignas en el trabajo, permite la explotación infantil y las discriminaciones hacia los emigrantes internos. Además, la ONU se muestra preocupada por los abortos forzosos de niñas. Otra de las lacras de China es la falta de libertad religiosa.

China viola flagrantemente los acuerdos internacionales sobre derechos humanos que ratificó libremente en marzo de 2001, según el Comité Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas.

Este comité controla el acatamiento de los Estados ratificantes del Pacto sobre Derechos Económicos y Sociales en nombre del Consejo Económico y Social de la ONU. China ha sido criticada por violaciones de derechos económicos y sociales: trabajos forzados, explotación infantil, expulsiones, discriminaciones hacia los emigrantes internos y abortos forzados.

China también ha sido acusada de no respetar “el derecho de todas las personas de formar sindicatos y de afiliarse a organizaciones sindicales libremente elegidas”.

En cambio, en opinión del embajador chino ante Naciones Unidas Sha Zukang, “China ha logrado grandes avances en el fomento y la protección de los derechos económicos, sociales y culturales y está dispuesta a cooperar con la comunidad internacional para alcanzar la realización progresiva y plena de todos los derechos”.

El convenio, uno de los más importantes documentos internacionales sobre derechos humanos, entró en vigor con respecto a China el 27 de junio de 2001. La comisión afirmó también estar “profundamente preocupada por la elevada tasa de abortos de fetos del sexo femenino, así como por los abortos forzados y las esterilizaciones impuestas a las mujeres (...) por los funcionarios locales”.


El informe revela también que las condiciones de trabajo son “generalmente mediocres”, “los horarios laborales, excesivos”, y manifiesta su preocupación “por la frecuencia elevada de accidentes laborales graves”, especialmente en la industria minera.

China no tendrá que volver a rendir cuentas de la evolución de la situación a la Comisión hasta el 30 de junio de 2010.

Según el coordinador de la ONU en China, Jaled Malik, China ha registrado un crecimiento económico anual de alrededor del 9 por ciento durante las últimas dos décadas, y dispone actualmente de una renta per cápita de 1.100 dólares, lo que le ha permitido salir del grupo de naciones de ingreso ‘bajo’.

También destacó como dato clave el hecho de que el número de personas que viven bajo el límite de la pobreza ha descendido de 250 millones en 1978 a unos 26 millones en 2004.

Otro de los problemas en el país de la Gran Muralla es la falta de libertad religiosa. China permite el culto católico únicamente a la Asociación Patriótica Católica China, subalterna del Partido Comunista de China y que rechaza la autoridad del Vaticano. La Iglesia Católica, fiel al Papa y clandestina en China, es perseguida permanentemente.
Libertad religiosa

Las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano se rompieron en 1951, dos años después de la llegada al poder de los comunistas, que expulsaron a los clérigos extranjeros. Se estima que hay ocho millones de fieles católicos en China, frente a los aproximadamente cinco millones que pertenecen a la Asociación Patriótica, manejada por el Gobierno comunista.

Pero son frecuentes las detenciones de sacerdotes, obispos y católicos fieles a Roma.

El obispo auxiliar de la diócesis de Xiwanzi –en Hebei-, monseñor Yao Liang, detenido el 31 de marzo, fue liberado hace alrededor de quince días.

“The Cardinal Kung Foundation”, con sede en Stamford (Connecticut, Estados Unidos) y que se dedica a la promoción de la libertad religiosa de la Iglesia Católica en China, ha confirmado la puesta en libertad del prelado, si bien no ha sido posible precisar la fecha exacta.

Además, siete sacerdotes de la Iglesia Católica fueron arrestados en la ciudad de Jinzhou, en el noreste de China, cuando se dirigían a un retiro espiritual no autorizado por el Gobierno comunista y a pocos días de la elección del nuevo Pontífice..

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