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Manifiesto de los premios Nobel contra el holocausto del hambre

06/10/2011 

El problema del hambre en el mundo, llevó en 1981 a los sabios, a 52 hombres y mujeres, laureados con el premio Nobel, a firmar un Manifiesto contra el holocausto del hambre.

Hoy, 30 años después el holocausto del hambre aumenta; la ciencia y la técnica nos dijeron hace 30 años, que acabar con el hambre era una decisión política, que hay alimentos y posibilidades de desarrollo para el doble de la población mundial.

Hoy como ayer, tenemos que gritarlo desde los tejados y no permitir que los poderosos de la tierra, creen crisis financieras artificiales para aplastar a los empobrecidos, poniendo en bolsa los alimentos de primera necesidad, robando las viviendas de los pobres, regalando el dinero de nuestros impuestos a la banca...

El texto de este manifiesto y los nombres de los firmantes son los siguientes:

Manifiesto contra el holocausto del hambre

Los abajo firmantes, mujeres y hombres de ciencia, de letras y de paz, diferentes entre nosotros por la religión, la historia y la cultura, que hemos sido distinguidos porque buscamos, honramos y veneramos la verdad en la vida y la vida en la verdad, a fin de que nuestras obras sean un testimonio universal de diálogo, de fraternidad y de civilización común en la paz y el progreso...

Dirigimos un llamamiento a todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad, a los poderosos y a los humildes, cada uno de ellos con sus propias responsabilidades, para que recuperen la vida cientos de millones de seres humanos, a los que el hambre y el subdesarrollo hacen agonizar, víctimas del desorden político y económico internacional que reina en la actualidad.

Un holocausto sin antecedentes, cuyo horror abarca en un único año todo el espanto de las masacres que nuestras generaciones han conocido en la primera mitad de este siglo (XX), se está realizando y desborda cada día más, a cada instante que pasa, el perímetro de la barbarie y de la muerte, no solamente en el mundo, sino también en nuestras conciencias.

Todos aquellos que denuncian y combaten este holocausto son unánimes en definir a la política como la causa principal de esta tragedia.

Es necesario, pues, una nueva voluntad política y una nueva organización específica de esta voluntad, que busque directa y manifiestamente - con una prioridad absoluta- superar las causas de este exterminio y evitar lo más rápidamente posible sus efectos.

Es necesario decidir el método y el procedimiento adecuados, entre los ya existentes o imaginables, sean elaborados lo más rápidamente posible y puestos en práctica: es necesario que un conjunto de proyectos convergentes y que correspondan a la pluralidad de las responsabilidades y de las conciencias asegure la vida donde no hay más que muerte.

Es necesario que las más altas autoridades internacionales, los Estados, los pueblos, - tan a menudo mantenidos en la ignorancia sobre las posibilidades de una política de vida y salvación-, tal y como reclaman, angustiadas, algunas de las más altas autoridades espirituales de la Tierra, trabajen unidos en la acción, con objetivos exactos, precisos y apropiados, para combatir y vencer en todos los países a la muerte que amenaza, invade y condena a una gran parte de la humanidad.

Hay que sublevarse contra ese falso realismo que incita a resignarse a una fatalidad que, en realidad, es producto de las responsabilidades  políticas y del desorden establecido.

Es necesario luchar con realismo para que lo que es posible sea realizado y no se malgaste -tal vez para siempre-. Es necesario cambiar esas modas y esos gestos de asistencia, que proporcionan, sobre todo, una buena conciencia barata y que no salvan a aquellos a quien están destinadas, así como esas utopías crueles y estériles que sacrifican a los hombres actuales en aras de un proyecto futuro de sociedad.

Es necesario que los ciudadanos y los responsables políticos elijan y voten, a sus niveles respectivos, electorales o parlamentarios, gubernamentales o internacionales, nuevas leyes, nuevos presupuestos, novedosos proyectos y nuevas iniciativas, y que sean inmediatamente puestas en práctica para salvar a millones de hombres de una deficiente alimentación, del subdesarrollo y de la muerte por hambre de centenares de millones de seres humanos en  cada nueva generación.

Es necesario que todos y cada uno demos mucha importancia al deber de salvar a los seres vivos y de no matar, por desidia, por omisión o por indiferencia.

Los poderosos de la tierra son responsables, pero no son los únicos

Si los que no tienen poder ni armas no se resignan a la pasividad, si son cada día más numerosos y proclaman que no obedecerán más que a una sola ley, la fundamental de los derechos de los hombres y de los pueblos, ley que es ante todo el Derecho y derecho a la vida;

Si aquellos que no tienen poder ni armas se organizan, utilizando sus escasas pero duraderas armas -las armas de la democracia política y de las grandes acciones no violentas, al estilo de Gandhi-, proponiéndose e imponiendo posibilidades y objetivos cada vez más concretos y adecuados; si esto se sucediese, nuestra época dejaría de ser una era catastrófica.  

Nuestro saber no puede limitarse a contemplar, impertérritos e irresponsables, el horrible fin que se avecina. Nuestro saber nos dice que la humanidad corre peligro de muerte. Nuestro saber debe ser una ciencia de la esperanza y una ciencia salvadora, sustancia de las cosas en las que creemos y confiamos.  

Si los medios de información, si los poderosos de este mundo que nos han querido honrar con las muestras de reconocimiento que nos han concedido, consienten en escuchar y también en hacer escuchar en esta ocasión nuestra voz y nuestra acción, así como el de todos aquellos que en este momento están trabajando en el mundo en esta misma causa; si las mujeres y los hombres, si los pueblos supieran, si son informados, no dudamos que el porvenir podrá ser distinto del que hoy vemos evidente.

Para ello es necesario, sin más tardanza, tomar una decisión, actuar, crear, vivir y hacer vivir.

Vicente Aleixandre, Nobel de Literatura 1977

Hannes Alfven, Nobel de Físical 1970.

Christian Anfinsen, Nobel de Química 1972.

Kenneth Arrow, Nobel de Economía 1972.

Julius Axelord. Nobel de Medicina 1970.

Philip Anderson, Nobel de Física 1977.

Samuel Beckett, Nobel de Literatura 1969.

Barui Benacerraf, Nobel de Medicina 1980.

Heinrich Boll, Nobel de Literatura 1972.

Norman Ernest Borlaug, N. de la Paz 1970.

Owert Chamberlain, Nobel de Física 1959.

Malread Corrigan, Nobel de la Paz 1976.

André Cournand, Nobel de Medicina 1956.

Jean Dausset, Nobel de Medicina 1980.

John Carew Eceles, N. de Medicina 1963.

Odysseus Elitys, Nobel de Literatura 1979.

Ernst Otto Fischer, Nobel de Química 1973.

Rodney Robert Porter, N. de Medicina 1972.

Ilya Prigogine, Nobel de Química 1977.

Isidor Isaac Rabi, Nobel de Física 1944.

Martin Ryle, Nobel de Física 1974.

Abdus Salam, Nobel de Física 1979.

Frederik Sanger, Nobel de Química 1958 y 1980.

Albert Szent-Gyorgy, N. de Medicina 1937.

Hugo Theorell, Nobel de Medicina 1955

Roger Guillemin, Nobel de Medicina 1977.

 

Odd Hassel, Nobel de Química 1969.

Gerhard Herzberq, Nobel de Química 1971.

Robert Hofstadter, Nobel de Física 1961.

Francis Jacob, Nobel de Medicina 1965.

Brian Josephson, Nobel de Física 1973.

Alfred Kastler, Nobel de Física 1966.

Polykarp Kusch, Nobel de Física 1955.

Salvador Luria, Nobel de Medicina 1969.

André Lwoff, Nobel de Medicina 1965.

Sean Mac Bride, Nobel de la Paz 1974.

Czeslaw Milosz, Nobel de Literatura 1980.

Eugenio Montale, Nobel de Literatura 1975.

Nevill Mott, Nobel de Física 1977.

Gunnar Myrdal, Nobel de Economía 1974.

Daniel Nathans, Nobel de Medicina 1978.

Philip Noel-Baker, Nobel de la Paz 1959.

Adolfo Pérez Esquivel, N. de la Paz 1980.

Jan Tinbergen, Nobel de Economía 1969.

Nikolaas Tinbergen, N. de Medicina 1973.

Ulf von Euler, Nobel de Medicina 1970.

George Wald, Nobel de Medicina 1967.

James Dewey Watson, N. de Medicina 1962.

Patrick White, Nobel de Literatura 1973.

Maurice Wilkins, Nobel de Medicina 1962.

Betty Williams, Nobel de la Paz 1976.

Charles Hard Townes, Nobel de Física 1964

 

Al día siguiente de hacerse público, el 26 de junio de 1981, habían apoyado el Manifiesto numerosos políticos

“El primer ministro de Bélgica, Mark Eyskens; el presidente de Senegal, Abdou Diouf; el presidente de la Asamblea Nacional de Argelia, Abdelkader Benkedadra, y el ex primer ministro francés Pierre Mendes France, son algunas de las personalidades que se han adherido ya al manifiesto de los premios Nobel contra el hambre en el mundo hecho público ayer en Bruselas”

En 1984 otros tantos premios Nobel se habían sumado al Manifiesto:

 

Americans Friends S. Committee Paz 1947

David Baltimore Medicina 1975

J. Georg Bednorz Física 1987

Saul Bellow Literatura 1976

Joseph Brodsky Literatura 1987

Bureau International de la Paix Paz 1970

Elias Canetti Literatura 1981

Subrahmanyan Chandrasekhar Física 1983

Stanley Cohen Medicina 1986

Gerard Debreu Economía 1983

Paul John Flory Química 1974

William A. Flower Física 1983

Alfonso G. Robles Paz 1982

Sheldon L. Glashgow Física 1979

William Golding Literatura 1983

Ragnar Granit Medicina 1967

Haldan Keffer Física 1964

Hartline Medicina 1967

Dudley Hershbach Química1986

Dorothy Hodkin Física 1979

David Hubel Medicina 1981

Jean Marie Lehn Química1987

Rita Levi Montalcini Medicina 1986

Wassily Leontief Economía 1973

César Milstein Medicina 1984

Franco Modigliani Economía 1985

Rudolf Massbauer Física 1961

Marshal Nierenberg Medicina 1968

Severo Ochoa Medicina 1959

Linus Pauling Química 1954 y Paz 1962

Arno Penzias Física 1978

John Polanyi Química 1986

Quaker Peace and Service Pace 1947

Tadeus Reichstein Medicina 1950

Burton Richter Física 1976

Heini Rohrer Física 1986

Carlo Rubbia Física 1984

Anwar El Sadat Paz 1978

Andrei D. Sajarow Paz 1975

Arthur Schawlow Física 1981

Jaroslav Seifert Literatura 1984

Kai Siegbahn Física 1981

Clude Simon Literatura 1985

Robert M. Solow Economía 1987

Henry Taube Química1983

Sir Alexander Todd Química 1957

Susumu Tonegawa Medicina 1987

Desmond Tutu Paz 1984

Simon Van Der Meer Física 1984 Lech Walesa Paz 1983

Ernest Walton Física 1951

Elie Wiesel Paz 1986

Torsten Wiesel Medicina 1981

Louis Neel Física 1970

Víctimas del desorden político y económico internacional que reina en la actualidad, el hambre es un holocausto sin antecedentes, cuyo horror abarca en un único año todo el espanto de las masacres que tuvieron lugar en la primera mitad del siglo XX.

Todos aquellos que denuncian y combaten este holocausto son unánimes en definir a la política como la causa principal de esta tragedia.

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