Historias de ahorro popular y cooperativo

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Queremos presentar en estas páginas unas pocas experiencias históricas desde los pobres que demuestran cómo el pueblo organizado ha sido capaz, en nuestra historia, de dar respuesta a las necesidades de la vida, también en la faceta económica.

Por Pablo Matute, ingeniero. Para la revista solidaria Autogestión

La Caja Rural de Villamalea

Teódulo Jiménez, fue uno de los fundadores de la cooperativa vitivinícola en 1953, y de la Caja Rural de Vellamalea, en los años 1970: “En aquellos años había muchos emigrantes en Francia, Holanda y Alemania y el dinero que enviaban lo retenían los bancos y tardaba más de dos meses. Entonces el presidente de la cooperativa se fue durante dos semanas a esos países a hablar con los emigrantes mientras el resto atendíamos sus campos, y recogió de ellos el dinero para fundar la Caja Rural. A partir de entonces el dinero llegó puntualmente a las familias, comenzamos a conceder préstamos y el desarrollo del pueblo se disparó. Dimos hasta dos millones de pesetas de entonces sin firmar, dándonos la mano, y nadie falló. La Caja Rural ha cambiado la vida de este pueblo, tenemos unas sesenta cooperativas funcionando gracias a ella.

Antonio Téllez fue el presidente de la Caja Rural de Villamalea. Fue agricultor, albañil y barbero, estuvo de emigrante en Holanda y a su vuelta tomó las riendas de la Caja. Como todos los miembros del consejo rector, Téllez no cobraba nada, ni siquiera tenían asignadas dietas por las reuniones. “Nuestras dietas eran el café que nos tomábamos en las reuniones, algo menos que las decenas de millones de euros de pensión de la mayoría de los consejeros de la banca actual”.

La entidad llegó a tener un capital social de varios millones de euros debido a que nunca repartieron dividendos entre los socios. Antonio afirmaba que los créditos son de todo tipo “como cualquier banco, para consumo, para comprar una vivienda, para un negocio…” En algunos casos, como las cooperativas del champiñón, llegaron a ser de hasta 800.000 euros. “La concesión la decidía el consejo rector, solíamos aprobar casi todos los préstamos porque, en el pueblo, con poco más de cuatro mil habitantes, nos conocíamos todos. En caso de impago -afirma- antes de ejecutar un embargo solíamos renegociarlo. En toda la historia de la Caja se habrán ejecutado dos o tres préstamos a pequeños negocios por deudas que tenían con Hacienda, nunca una vivienda”.

La historia confirmó que la morosidad de estas cajas de ahorro fue siempre más baja que en el resto de entidades financieras porque se han concedido los créditos con más prudencia: siempre conocen a los solicitantes. Se suele decir que paga mejor el pobre honrado que el rico sinvergüenza.

También en Hispanoamérica

Aunque es verdad que España es rica en historias de ahorro popular y cooperativo, no sólo en nuestro país se han dado estas experiencias. En México, un año después del fin de la Segunda Guerra Mundial, un sacerdote católico escribiría su magna obra de denuncia social y propuesta para construir una sociedad más justa. En 1946 el doctor en teología y presbítero Pedro Velázquez Hernández publica su libro Miseria de México… ¡Tierra desconocida!. Su divulgación causó un gran impacto en la sociedad mexicana el relatar los males terrenales que contribuían a la degradación del mexicano: alcoholismo, trabajos mal pagados, deudas, falta de educación, etcétera. Así nace la acción social y su ideal de liberación económica e ideológica de los trabajadores y campesinos.

Pedro Velázquez concibió la fundación de cooperativas de ahorro y préstamo o cajas populares, movimientos religiosos de lucha social, sindicatos, universidades de obreros y escuelas para todos. Su obra tomó conciencia ante la realidad socioeconómica y ayudó a formar personas de todo el país. Llevaron el mensaje de eliminar las condiciones la falta de oportunidades y justicias de este mundo a las grandes urbes y a comunidades lejanas.
En 1951 se creó la primera Caja Popular denominada León XIII. Es importante mencionar que el desarrollo de ésta primera caja se caracterizó por surgir en medio de grandes carencias y sin un sustento legal que reconociera sus operaciones, esto a razón de ser inexistentes como entidades jurídicas.

Para 1954 se contaba con 20 instituciones aproximadamente, habiéndose celebrado en ese mismo año el Primer Congreso Nacional de Cajas Populares. En 1964 y ante el aumento de dichas organizaciones fue creada la Confederación Mexicana de Cajas Populares, calculándose que existían en todo el país más de 500 cajas aproximadamente con poco más de 30.000 asociados.

Si bien, fueron desarrollándose por iniciativa de las comunidades, la mayoría de ellas se mantuvo fiel a los principios y ordenamientos de la iglesia que les dio origen, sin que el gobierno participara en ésta actividad, ni con políticas de fomento, ni con acciones regulatorias.

La Asociación AdAPI

La economía es la administración de la casa común. Sin embargo, asistimos a una corrupción de la economía en la que predomina la usura (préstamo con interés), la especulación, la economía de las grandes finanzas, la economía de las armas y de la deuda. Una economía que mata. Por ello, la asociación ADAPI (Asociación de Ahorro y Préstamo Integral) nace para plantearnos la colaboración por la existencia desde la solidaridad, para ayudar a construir una nueva economía.

Estamos convencidos de que la centralidad de la economía debe ser la persona humana en su dignidad. El Trabajo debe estar siembre sobre el Capital. No debe ser el afán de lucro ni la ganancia el motor de la economía. El factor central es la persona.
Afirmamos que cualquier solución que propongamos en economía y que quiera ser humana, tiene que abarcar todas las dimensiones del hombre, tiene que promover íntegramente toda la persona: en lo material o económico, en lo ideológico o cultural y en lo sobrenatural o religioso. Y se ha de mantener un recto equilibrio entre todos ellos.
Pensamos que tenemos una obligación de plantear una economía nueva, desde la solidaridad:

En el aspecto material, para que se dé el derecho de propiedad rectamente entendida… El derecho de propiedad de bienes materiales a la medida de la persona, son los indispensables para cubrir sus necesidades y asegurar su libertad.

En el orden intelectual y cultural, para promover el respeto a la vocación profesional. La fidelidad a la vocación profesional es una de las fuerzas motoras más importantes. Cada persona ocupada en aquellas tareas a que le llama su vocación profesional, encontrará en ellas la plenitud de su ser. Una vocación que se desarrolla en el servicio y la gratuidad, para la solidaridad y el bien común.

Abogamos por la implantación del Cooperatismo, tal y como lo entendía Guillermo Rovirosa, apóstol del mundo obrero: ser cooperatista es vivir la cooperación por la existencia 24 horas cada día y contagiar con estas ideas y con estas vivencias a los que tiene a su alrededor.

Soñamos con generar redes que evidencien que es posible construir una economía sin usuras ni perversiones de ningún tipo.

La asociación AdAPI se ha puesto recientemente en marcha con un triple objetivo:
1) Generar una red de cooperación de ahorro de familias y entidades y de colaboración entre las distintas realidades económicas.
2) Promover la cooperación por la existencia mediante la financiación de proyectos e iniciativas cuyo eje sea la vocación profesional, la familia y el trabajo, desde una propuesta de promoción y de solidaridad.
3) Desarrollar una función promocionante a los ahorradores y beneficiarios de préstamo, dando a conocer a los primeros el destino del dinero y potenciando la autonomía y capacidad empresarial responsable de los segundos, su vocación profesional.

Animamos a todas aquellas familias y personas que así lo deseen, a formar parte de esta iniciativa de ahorro y préstamo potenciando así una economía que sirva al desarrollo y la promoción integral de otras familias. Deseamos también que, en esta misma línea, otras iniciativas puedan llegar a desplegarse en nuestra sociedad para hacer avanzar la fraternidad y la solidaridad. De esta forma, construimos pueblo, sociedad, bien común.
Para más información contacta en: https://asociacionadapi.net/