El Poder Delegado: Entre la Promesa y la Traición

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No es nuevo que en el horizonte político actual mundial, donde dije digo, digo Diego, y que llevamos una larga trayectoria, donde hemos ido depositando nuestra confianza como sociedad cada cierto tiempo (elecciones), pensando que las palabras de quienes nos gobiernan conllevan una verdad que se hará efectiva. Pero, como antes se citaba, “Donde dije digo, digo Diego”, y parece que aún seguimos confiando en esos cantos de sirena.

En EEUU, una de las críticas más severas sobre el poder que delegamos, viene de la mano del editor Petter Laffin, editor de “In Focus”, editor jefe del Washington Examiner y un colaborador también del National Catholic Register. Bajo un artículo contundente titulado  “Trump-Vance es la administración republicana más antivida de la historia”, Laffin no solo cuestiona las políticas en torno a las promesas para la defensa de la vida del no nacido que hizo el actual presidente de los Estados Unidos,  sino que obliga al electorado  provida (que lo lanzó al poder con un porcentaje considerable) a confrontar una realidad incómoda: la posibilidad de que los líderes que elegimos bajo la bandera de ciertos principios terminen operando de forma diametralmente opuesta a ellos.

Laffin sugiere (y nosotros también coincidimos) que, sin un análisis crítico y una vigilancia constante, corremos el riesgo de alimentar una maquinaria que, una vez en la cima, utiliza nuestro propio poder en nuestra contra. Aquí en España, las reflexiones lanzadas por Laffin, también son un acicate a la conciencia de los hombres y mujeres que defendemos la vida desde su concepción hasta su muerte natural.

La implantación del aborto como “derecho legal” a nivel mundial se ha desarrollado de forma progresiva, siendo 1920 y, la Unión Soviética el primer lugar donde se legalizó. Han pasado 105 años. Las estimaciones más recientes de la ONU a nivel anual, cifran en 73 millones el número de bebés que fueron asesinados. Estamos hablando en esta cifra de un único año. Pongámonos a sumar o; lamentablemente a multiplicar exponencialmente.

En 1973 la Corte Suprema de Estados Unidos, despenalizó el aborto a raíz del caso Roe vs Wade. Este fue un litigio donde la Corte decretó que la Constitución de Estados Unidos protegería la libertad de una mujer embarazada para elegir el aborto sin demasiadas restricciones gubernamentales. Esta decisión anuló muchas leyes federales y estatales sobre el aborto, al igual que provocó un cisma en EE.UU sobre dicha legalidad y acerca de quién debía decidirla.

Un año más tarde, Nellie Jane Gray fundó la Marcha por la Vida en respuesta a ese fallo en la Corte Suprema. Nellie fue una conversa católica que, a la retirada de su vida laboral, se convirtió en activista antiaborto.

Desde ese año, en Estados Unidos, se celebra La  Marcha por la Vida (hace ya más de 50 años);  es una marcha anual en protesta tanto por la práctica como por la legalidad del aborto, que se lleva a cabo en Washington D. C. o sus alrededores.

Aquí en España, el movimiento provida tiene también una larga trayectoria, surgiendo en el año 1981 a raíz de diversos acontecimientos. Es la Federación Española de Asociaciones Provida que se encuentra emplazada en diversas comunidades del territorio español, siendo las que más destacan Madrid (ADEVIDA), Barcelona, Sevilla, Valencia, Cantabria, Asturias, Navarra, entre otras. Se han dedicado y dedican a la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Esta Federación se manifiesta también públicamente en el día Internacional de la Vida anualmente desde 2010, bajo el lema “Sí a la Vida”, y ha impulsado diferentes iniciativas desde su origen. Cada vez cuentan con más jóvenes que se comprometen en la defensa del no nacido. Aunque no está ligada a ningún partido político ni confesión religiosa, está inspirada en la Ley Natural y el humanismo cristiano. Es una organización civil que lucha porque la ley del aborto finalice.

Y, ¿por qué es hoy importante esta Marcha por la Vida en EEUU? y, ¿Por qué además, Laffin  invita a la reflexión?

En su segunda llegada al poder, los activistas antiaborto que votaron por Trump sumaron un porcentaje bastante elevado, que produjo su mayoría, siendo así que un 59% se le otorgó en Missouri y Montana y un 52% en Arizona. El mismo presidente Trump  afirmó que su renovación como presidente de la Casa Blanca venía atribuida por la anulación de la sentencia Roe vs Wade (dicha sentencia fue revocada por Trump el 24 de Junio de 2022), y esto conllevó que muchos impulsores Provida (pro-life) confiasen su voto a Trump en la segunda vuelta.

Sin embargo, Trump tampoco obviaría un dato importante en esta segunda reelección y fue el hecho de que un 38% de sus votantes a nivel nacional declaraban que el aborto debería ser legal en todas las situaciones. Y ojo al dato, porque esto importa y mucho, como veremos a continuación.

Durante la era Bidem, el Departamento de Justicia (sigue siendo el mismo actualmente) autorizaba que mediante la “telemedicina”, el fármaco abortivo mifepristona pudiera recetarse y enviarse por correo para realizar aborto casero.

La mifepristona es un esteroide antiprogestacional, un fármaco para aborto casero, que provoca un bloqueo en la actividad de la progesterona (cuando una mujer queda embarazada, la progesterona, hormona sexual femenina interviene preparando el útero y ayudando al embrión a implantarse y a mantener el embarazo).  Los datos que hay sobre muertes de mujeres por este fármaco,  provienen de informes de poscomercialización del mismo en EE.UU (es decir, informes que provienen del aborto casero; es decir, no de la mifepristona que es recetada y administrada en hospitales y centros sanitarios autorizados y que sí tiene un monitoreo, por así decirlo). Esto significa que  para su comercialización por correo ordinario y su posterior  ingesta en casa, no hay en principio una evaluación de la respuesta terapéutica, seguimiento farmacológico o monitoreo clínico.

Según dichos informes, unas 36 mujeres (y, evidentemente, 36 bebés, en caso de gestación única) han perdido la vida tras ingerir una píldora abortiva en casa. Pero qué curioso es que la propia FDA (que es quien por otro lado realiza el informe…) comenta que estas cifras pueden diferir porque dichas muertes no pueden atribuirse con certeza a la mifepristona debido a la falta de información sobre el estado de salud de la paciente, su manejo clínico, el uso concomitante de medicamentos y otros posibles tratamientos y afecciones médicas o quirúrgicas; en definitiva, un Pilatos en toda regla.

Aquí la izquierda calla; tanto defienden a la mujer, y sus “derechos reproductivos”; pero, cuando estas mujeres por voluntad propia u otros atenuantes deciden abortar y terminan muriendo, ninguna voz se alza en su defensa, pues estas muertes ni les importaban antes, y mucho menos ahora a estas “feministas” de turno.

Laffin comenta que, muchas de las personas provida, esperaban  que en la segunda vuelta de Donald T., la comercialización de este veneno, cambiase, mediante alguna restricción; siendo que en torno a los dos tercios de todos los abortos (se lee pronto, dos tercios…) a nivel nacional se realizan de esta forma, pero que dichas expectativas, no llegaron. De hecho, como aclara además el editor, en mayo de 2025, el Departamento de Justicia pidió a un tribunal federal de Texas que desestimara una demanda presentada por tres estados liderados por republicanos que buscaban revocar la norma.

Aquí lo curioso es que Trump, no solo no ha impedido que esta ponzoña pueda seguir comercializándose; sino que, al no hacerlo, invalida la sentencia que el mismo revocó en Roe vs Wade ya que es una bomba expansiva a nivel nacional.

En palabras del propio Petter Laffin,

 “…esto se debe a que en su uso (de la mifepristona) prácticamente garantiza el derecho al aborto sin importar en qué estado vivas. Según las normas actuales, los proveedores de abortos en los estados azules (estados abortistas) envían libremente su producto a los estados rojos (estados provida) fortaleciendo de esa manera sus posiciones y anulando las protecciones legales de los estados provida, de manera que se sigue financiando y promoviendo el aborto en cualquier lugar de Estados Unidos. Esta disponibilidad explica el aumento tan exacerbado en abortos desde la caída de Roe  a nivel Nacional”.

Por todo lo anterior, Petter Laffin llama a la Comunidad Provida a una profunda reflexión, afirmando que ante ese influjo de votos que condujo al mandato de Trump y dadas las anteriores informaciones; ni el presidente, ni sus allegados en este asunto (vicepresidente JD Vance y secretaria de prensa Karoline Leavti, ambos católicos) han ofrecido nunca una razón convincente para la defensa de la mifepristona por parte de la administración.

Laffin es muy crítico también afirmando que, a pesar de esto:

“…a ciertos líderes Provida todavía les gusta presumir de que Trump es “el presidente más provida de la historia” por su papel en la anulación de Roe. Pero su decisión de favorecer los derechos de los estados (recordemos ese 38% de votos que obtuvo a nivel Nacional a favor del aborto), y proteger el acceso a la mifepristona en su segundo mandato ha tenido el efecto neto de hacer que el aborto florezca”.

Este lobo con piel de cordero está sacando una tajada muy apetitosa para perpetuarse en el poder. Durante su ciclo electoral de 2024, Trump declaró que no bloquearía la píldora abortiva y que la decisión sobre el aborto debía recaer en los estados. Y es que claro, continuar con su comercialización, al menos temporalmente, le posibilita por un lado evitar enfrentarse a los elevados costes sistémicos que ocasionaría evitar el envío de mifepristona por correo (a través de la Ley Comstock), y por otro lado, le permite mantener su postura de que este tema está bajo control estatal y judicial. Está claro, “saber nadar y guardar la ropa”.

Y este giro de tuerca no acaba en la propagación del aborto casero, no.

El mismo Trump pidió a los legisladores republicanos “flexibilidad” a la hora de la aplicación de la Enmienda Hyde.  La Enmienda Hyde para los que no la conocemos es una disposición legislativa (1980) que prohíbe el uso de fondos federales para pagar el aborto, excepto para salvar la vida de la mujer, o si el embarazo surge de incesto o violación. Antes de la misma, se estimaba que unos 300.000 abortos anualmente se realizaban con fondos federales en Estados Unidos.  Una enmienda de la que en 50 años, ningún presidente de partido Republicano ha dudado jamás. Pero ahora Trump, pide tolerancia ante la aplicación de la misma.

¿Tendremos en España algo que decir los católicos y personas a favor de la vida, al respecto a los diferentes partidos políticos que tanto de izquierdas, como derechas han aceptado que la Seguridad Social Pública pagada con nuestros impuestos financie los abortos?

Las advertencias realizadas por Laffin también nos interpelan a nosotros en España, también aquí han muerto mujeres por ingesta de la píldora del día después (por complicaciones derivadas de la misma), pero esas muertes, tampoco a la “falsa izquierda” ni a la derecha (que también promueve el aborto) les importan (y por supuesto la de sus bebés no nacidos menos aún).

Actualmente ningún partido político del arco parlamentario defiende la vida desde el inicio hasta la muerte natural, cualesquiera sean las circunstancias.

Por eso es importante que resuene la espuela de Laffin en nuestra conciencia, en la de los hombres y mujeres que apuestan por la vida en todas sus fases y bajo cualquier situación. Es una llamada a la reflexión, para que no nos dejemos atropellar sistemáticamente por quienes no tienen ningún interés político en el No nacido (ni tampoco en el Bien Común de la Sociedad)

Estamos llamados a elegir la vida, y esto implica generar una conciencia solidaria, un tejido social solidario, unas estructuras económicas, políticas, sociales, educativas solidarias, que en definitiva pongan a la persona en el centro de las decisiones, por encima de ideologías contrarias a la vida.

¿Será que se siga alzando la voz en las calles que en España todos los partidos políticos son proabortistas hasta la médula, y que seamos perseguidos por ello?

¿O seguiremos acercándonos y esperando las sobras de la mesa en la defensa por la Dignidad Sagrada de toda persona? mientras que el número de muertes de no nacidos sigue aumentando mes tras mes, año tras año.

Aquí en España y en el mundo entero, seamos conscientes de que proteger a los nacidos nunca será políticamente conveniente, nunca. Defender la vida es para los valientes, no para los vacilantes. Y ciertamente no para los aduladores.

Elena García N.

 

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