Papa León XIV: Defender la vida sin afirmaciones hipócritas

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El Papa León XIV agradeció a la Pontificia Academia para la Vida por su trabajo y destacó la importancia del tema “Salud para todos: sostenibilidad y equidad”, especialmente en un mundo marcado por guerras que consumen enormes recursos mientras millones carecen de atención sanitaria. Reafirma que la salud no es un privilegio ni un bien de consumo, sino un derecho universal.

«Y, lamentablemente, hoy en día no podemos dejar de lado las guerras, que afectan a las estructuras civiles, incluidos los hospitales, y constituyen el ataque más absurdo que la propia mano del ser humano dirige contra la vida y la salud pública.

A menudo se afirma que la vida y la salud son valores igualmente fundamentales para todos, pero esta afirmación resulta hipócrita si al mismo tiempo se ignora las causas estructurales y las decisiones operativas que determinan las desigualdades»

Subrayó el vínculo entre la salud individual y la colectiva, recordando que la pandemia mostró nuestra interdependencia. Por ello, pide un enfoque multidisciplinario que integre medicina, política, ética y gestión, priorizando el bien común sobre el lucro inmediato

«Es importante tomar conciencia de que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas»

Destacó la prevención como clave, señalando que las condiciones sociales, económicas y ambientales influyen directamente en la esperanza de vida. Denuncia las profundas desigualdades sanitarias y critica la hipocresía de afirmar que todas las vidas valen lo mismo mientras persisten estructuras injustas.

Condenó las guerras, que destruyen hospitales y atentan contra la vida y la salud pública.

Propuso el enfoque de Una sola salud, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, el medio ambiente y las demás formas de vida, en sintonía con la encíclica Laudato si’. Esto implica integrar la salud en todas las políticas públicas (vivienda, transporte, educación, trabajo, agricultura).

Reafirmó la importancia del bien común, entendido no como una idea abstracta sino como una práctica concreta basada en relaciones de cercanía, solidaridad y participación democrática.

Finalmente, invitó a recuperar la actitud del cuidado, reconociendo la vulnerabilidad compartida de todos los seres humanos. Solo así podrán construirse sistemas sanitarios más justos, sostenibles y confiables. También llamó a fortalecer la cooperación internacional para prevenir conflictos y promover la salud global.

El discurso concluye con un llamado a vivir el cuidado mutuo como expresión del estilo de Dios hacia la humanidad.

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