Jornadas-Homenaje: «La fe se hace cultura, si se encarna»

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JORNADAS-HOMENAJE A JULIÁN GÓMEZ DEL CASTILLO Y A GUILLERMO ROVIROSA

21 Y 22 FEBRERO 2026- MADRID (PARROQUIA SAN JUAN DE LA CRUZ)

La Jornada-Homenaje comenzó con unas palabras y la bendición del obispo auxiliar de Madrid, Monseñor D. Juan Antonio Martínez Camino.

Militancia, santidad y cultura en tiempo de idolatría del Progreso

El obispo auxiliar de Madrid centró su intervención en recuperar una palabra hoy incómoda: militancia. Recordó que la vida cristiana no es una tertulia ni una sensibilidad cultural, sino un combate espiritual, en la línea de San Pablo. Ese combate no es solo contra realidades externas, sino contra el pecado y las estructuras de pecado, así como contra la autorreferencialidad que instala al yo como centro. La militancia cristiana encuentra su identidad en la Cruz de Cristo, donde el amor vence al odio. Por eso su horizonte no es ideológico sino la santidad: la batalla por ser santos en medio del mundo.

Subrayó además que hoy vivimos en una cultura que ya no está impregnada por la fe cristiana, sino por un nuevo ídolo transversal a ideologías: el Progreso, entendido como autosuficiencia técnica y científica que pretende prescindir de la salvación. Frente a ello, la Iglesia necesita santos, muchos ocultos, que sostengan su vida en el mundo. “La Iglesia sostiene a los santos, pero los santos sostienen a la Iglesia”.

Fabrice Hadjadj, Escritor y filósofo francés católico (Fue miembro del Consejo Pontificio para los laicos, es director del instituto académico Incarnatus est en España, de la mano de la Fundación Universitaria San Pablo CEU)

Fabrice en el Homenaje

La fe que se hace cultura: encarnación, riesgo y tiempo largo

Hadjadj partió de una provocación: hoy no vivimos una cultura pagana clásica, sino una anticultura tecnocrática y tecnoeconómica que ha reducido el don a dato y el tiempo a instantaneidad fragmentada.

Recuperó el sentido originario de cultura como colere: cultivar, cuidar, habitar. La cultura no es producción industrial ni mercancía, sino «gesto agrícola». No impone una forma desde fuera, sino que acompaña un dinamismo vivo con paciencia, riesgo y espera.

La fe no informa una cultura desde arriba; se encarna en ella. Y toda encarnación implica ambigüedad, mezcla y riesgo histórico. Separar fe y cultura para conservar pureza conduce al gueto; asumir la encarnación conlleva tensiones, como ocurrió en la historia de la evangelización de América, donde la fe pasó a través de mediaciones imperfectas, pero dio fruto.

Frente al “enjambre digital” y la aceleración sin dirección, la resistencia pasa por recuperar presencia, trabajo manual, tiempo compartido y comunidades reales. No se trata de una “batalla cultural” ideológica, sino de reconstruir el gesto «agrícola» que hace posible la cultura.

Espiritualidad de encarnación y cultura solidaria

Aportación del matrimonio militante del MCC Pablo Matute y Viky Palacios

En su intervención que representó al MCC y su experiencia vital como matrimonio, planteó que la fe, cuando se vive con sencillez, con trabajo gratuito y en comunidad, se hace cultura. No como discurso, sino como forma concreta de vida.

Partiendo de un diagnóstico crítico del momento histórico —guerra global, tecnocracia, cultura del descarte, fragmentación digital y pérdida del sentido trascendente—, se señaló que el sistema actual pretende dominar las cuatro dimensiones de la conciencia: información, conocimientos, formas de vida y sentido último.

La respuesta no es reformar la cultura dominante, sino encarnar otra cultura desde una espiritualidad cristiana: protagonismo de los pobres, lógica del don, autogestión, familia de familias, formación en intensidad desde los pobres, ejercicio de la caridad política y promoción de conciencia frente a las estructuras de pecado.

Se subrayó la centralidad del tiempo como don igual para todos, la importancia de la educación compartida, la vida comunitaria y la creación de espacios alternativos que hagan visible una cultura de solidaridad. La militancia cristiana es vocación laical que integra oración y lucha, justicia y esperanza, fidelidad a Cristo, a la Iglesia y a los pobres.

Exposición de las Ediciones Voz de los Sin Voz

Posteriormente Manuel Araus y Juan Antonio Tapia, hicieron una preciosa presentación alternando narración y canciones, de la historia ediciones militantes de las que somos herederos. Desde la prensa obrera, los periódicos y ediciones militantes que sostuvieron militantes como Guillermo Rovirosa y Julián Gómez del Castillo (Tú, Editorial ZYX…), hasta las actuales Ediciones Voz de los sin Voz, una plataforma cultural desde los pobres, que ya se extiende con fuerza en Iberoamérica.

Teatro leído. «Job o la tortura de los amigos»

Al final de la jornada del sábado, un grupo de militantes de Andalucía realizaron una sugerente y fenomenal actuación de esta obra de Fabrice Hadjadj. El drama de Hadjadj, como el título indica, concentra su mirada en los “amigos” de Job, dedicando una escena a cada uno de los diálogos que el sufriente mantiene, en la habitación de un hospital, con sus cuatro amigos (Elifaz, Bildad, Sofar y Elihú), a las que se unen otras dos escenas dedicadas a los coloquios del protagonista con su mujer y con una joven que el autor incorpora en una de sus múltiples licencias literarias.

El domingo tuvo lugar una eucaristía en la Básílica de San Isidro con visita cultural-religiosa a esta Basílica y a la Catedral de la Almudena. En la Eucaristía se hizo memoria de todos los militantes que nos han precedido.

¡HASTA MAÑANA EN EL ALTAR!

Foto final del Homenaje en la catedral de la Almudena, con la estatua de San Juan Pablo II detrás.

 

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