No hay voluntad política de acabar con el hambre

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El autor del libro El hambre, Martín Caparrós ha afirmado recientemente, que hoy en día el hambre no depende de la capacidad humana de obtener alimento —anualmente se produce más del doble de la comida necesaria para alimentar a todo el planeta— sino de la voluntad política o las prácticas económicas…

Ha puesto como ejemplo de esta acumulación injusta las operaciones que se llevan a cabo en el mercado de futuros de Chicago —»pura especulación, pura burbuja»…que genera hambrientos.

Por todo ello, opina que este «no es un problema de pobreza, sino de riqueza» y de la concentración de la misma…por unos pocos.

En su país natal, Argentina, Caparrós analizó esa paradoja actual por la que países que producen comida para entre 300 y 400 millones de personas tienen entre un 5% y un 10% de hambrientos entre una población de algo más de 40 millones. «Es un ejemplo clarísimo de que el problema no es que no haya, sino cómo se distribuye». E insiste en que no se entienda distribución como transporte, sino en sentido económico. «No es que no llegue verdura a ciertas zonas, es que hay gente que no tiene dinero para comprarlas».

En sitios como Bangladesh, Caparrós observó como «la capacidad disciplinadora» del hambre sigue vigente y sirve para que mucha gente acepte condiciones y formas de trabajo que de otra forma no habría aceptado. «Cuando compramos la camisita a 10 euros, estamos beneficiándonos de eso», apunta. Aunque no se beneficia igual el que compra la ropa que el empresario que la produce. «La generalización de la culpa, a veces es la disolución de la culpa», señala…

Fuente : Diario El País ( * Extracto)