35.000 turistas españoles violan niños en Iberoamérica

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El silencio ante la explotación sexual de millones de niños nos hace cómplices

Cada año viajan a América Latina entre 30.000 y 35.000 ciudadanos españoles con el único objetivo de mantener relaciones sexuales con niños y niñas. Existen niños explotados porque existen hombres y mujeres dispuestos a pagar para utilizarlos como objetos de placer sexual. En nuestro país el problema es un tema tabú, asegura ECPAT a pesar de la existencia de 5.000 menores explotados

Fuente: canalsolidario, ECPAT

Por Silvia Torralba

ECPAT España lanza su campaña contra la explotación sexual infantil para sensibilizar a grandes y pequeños. En nuestro país el problema es un tema tabú, a pesar de la existencia de 5.000 menores explotados.

Bajo el lema «No es un juego», el consorcio ECPAT España lanza su campaña de sensibilización contra la explotación sexual comercial de la infancia. La iniciativa, que alerta de que el asunto “no es trivial, minoritario ni anecdótico en nuestro país”, quiere concienciar a la población adulta, a operadores turísticos y a la población en edad escolar.

Una encuesta realizada en 1998 revelaba que el 20% de las personas encuestadas habían sido víctimas de abusos sexuales durante su infancia; asimismo el pasado año el Ministerio de Interior recogió 415 denuncias por abusos sexuales a menores y en la actualidad se calcula que 5.000 niños y niñas padecen este tipo de explotación en España.

Aún así, la cifra estimada de menores explotados “es conservadora”, afirma Josep Antón Arrebola, secretario general de ECPAT, que alerta de la existencia de “muchos casos” de abusos “que no salen a la luz”. “La explotación sexual infantil es un problema importante dentro de la sociedad española. Por eso, con nuestra campaña pedimos a la ciudadanía que se posicione en contra y que anime a las personas que han sufrido este tipo de abuso a denunciarlo”.

Según Arrebola, mafias de países de la Europa del Este que hasta ahora se dedicaban a otro tipo de actividades “han descubierto que la explotación de menores es un negocio que se puede desarrollar rápidamente”. De ahí la aparición de mafias de turismo sexual, que sobre todo utilizan a menores de países del Este, “en la costa mediterránea, Baleares y las islas Canarias”.

Pero además de las víctimas, en el Estado español hay “abusadores” (sería mejor decir canallas) que actúan fuera de nuestras fronteras. Sólo en 2001 viajaron “entre 30.000 y 35.000 españoles a América Latina” con el único fin de realizar turismo sexual, y vuelve a ser una cifra “conservadora”, explica el secretario general de ECPAT. Este tipo de turistas visita sobre todo México, República Dominicana, Cuba y Brasil, donde mantienen relaciones con numerosas menores de edad ante la inacción de las fuerzas de seguridad de estos países.

La normativa española

En esta línea, desde el consorcio ECPAT y entidades como Anesvad advierten que España es “el segundo país consumidor de pornografía infantil a través de Internet”, después de Estados Unidos. Para Josep Antón Arrebola, el dato es “preocupante”, ya que acceder a la pornografía infantil por la red “puede llegar a ser adictivo” hasta el punto de que una persona decida abusar de un menor.

En la actualidad, la normativa española no contempla el castigo para las personas que poseen pornografía infantil para su consumo personal. Producirla y distribuirla, en cambio, sí está penado.

Sin embargo, mantener relaciones con un menor constituye un delito recogido en el Código Penal español y en las leyes de otros países. “Las autoridades españolas pueden actuar contra ciudadanos españoles abusadores, tanto en España como en países extranjeros” y las penas para este tipo de delitos pueden llegar a suponer “varios años de prisión e importantes multas económicas”, aclara ECPAT España. Asimismo, añade la organización, “el adulto que mantiene relaciones sexuales con niños, o que conoce a alguien que lo está haciendo o que facilita dicho delito, por acción u omisión, se convierte automáticamente en un explotador”.

Informar a los más jóvenes

Para sensibilizar a la población española de los efectos y las causas de la explotación sexual comercial de la infancia, ECPAT ha relanzado su campaña «No es un juego». La iniciativa se dirige a la sociedad en general, pero también a sectores específicos como el del turismo, que a finales de mes podría incorporar varios códigos de conducta sobre el tema.

Los jóvenes también son un público destacado de la campaña. De hecho, ECPAT pretende iniciar un programa de prevención para enseñar a los menores que cursan ESO y Bachillerato a «aprender a decir no», a distinguir las conductas de los abusadores y a saber ayudar a amigos que se encuentren en situación de abuso sexual.

Por otro lado, desde ECPAT lamentan que su campaña no llegue a la inmensa ciudadanía, al no poder publicitar su campaña por televisión por falta de apoyo de empresas patrocinadoras. La organización pretende grabar un anuncio que muestra cómo una madre da a luz a su hijo y al pesarlo, la enfermera informa al médico que el pequeño vale 1.500 euros. “¿Te imaginas que tu hijo tuviera un precio? 5.000 niños en España ya lo tienen. Son niños explotados sexualmente con fines comerciales”, apunta el spot publicitario.

De momento, ECPAT ha contactado con 25 empresas del sector de las aseguradoras, la telefonía y las telecomunicaciones, la alimentación y la banca, pero todas han rechazado patrocinar el anuncio.