En esta reflexión queremos contar con una persona inmigrante que ha vivido de cerca la situación de migrar y le sigue afectando. Por eso está comprometido desde una realidad asociada, en el Movimiento Cultural Cristiano (MCC), queriendo dar respuesta. Lleva viviendo en España casi 25 años. Al poco de llegar conoció al MCC y desde ahí no ha parado de comprometerse por la promoción integral de la persona y la denuncia de las causas que injustamente se comenten en el mundo.
Por Jorge Simbaña. Carpintero de aluminio. Inmigrante ecuatoriano.
PUBLICADO EN LA REVISTA SOLIDARIA AUTOGESTIÓN
Una mirada a la realidad de lo que padecen las personas migrantes y los pueblos.
La persona inmigrante antes de llegar a un país enriquecido ya viene con una mochila llena de dificultades, de sufrimiento, necesidades reales que no pueden alcanzar. 
Huyen de las desigualdades y la violencia que está poniendo en peligro su vida y la de sus seres queridos. Están indefensos, en un estado de abandono existencial muy grande. Muchos pueblos sufren cada día un expolio indiscriminado que les empobrece y mata. Padecen la miseria y una humillación permanente y, si algo queda para ellos, son las migajas del banquete que han devorado los ricos de generación en generación.
Los pobres en sus propias tierras no son dueños de nada porque se han apropiado otros de lo suyo. No es extraño que tengan que salir de sus tierras en busca de un porvenir mejor, porque lo han perdido todo. La decisión de salir, no obstante, se toma después de muchos años de luchar por una vida más digna y no alcanzarla.
A esto hay que sumar las guerras que se están provocando y tiene que padecer. Guerras que se fabrican de forma salvaje para beneficio de la industria armamentística, los intereses geopolíticos y económicos, o el robo de los recursos. Guerras que están provocando los poderosos y que no quieren los pueblos que son los que están perdiendo, teniendo que huir a otro lugar seguro.
Además, los que están provocando las injusticias en el mundo, son los mismos que están controlando las fronteras, construyendo los muros que dividen y matan.
Siguen arriesgando sus vidas a pesar de los muros y fronteras
Ningún destino es seguro para el inmigrante al que se le ha negado todo.
Cuando, en su indefensión frente a los que tienen el poder de decisión, les cierran las puertas poniendoles trabas burocráticas y legales, se les obliga a coger las rutas más peligrosas que les está llevando a la muerte y la desesperación.
Los inmigrantes arriesgan sus vidas en el desierto, por el mar, en zonas muy peligrosas por la violencia y el control. En todas ellas sufren abusos, padecen hambre, mueren por el cansancio y la sed, sufren maltratos, asesinatos, encarcelamientos, humillaciones, o caen víctimas de redes criminales.
Es una vergüenza cómo se está tratando al inmigrante forzoso haciéndolo verdugo o criminal, cuando realmente es víctima. No podemos olvidar que detrás de cada vida de un inmigrante, está una familia, todo un pueblo, toda la humanidad.
Se sigue promoviendo el descarte.
El que consigue llegar a un país de Europa, tiene que pasar otras barreras o muros 8 visibles. Por ejemplo, la ley de extranjería. Hay personas viviendo entre nosotros en situación “regulares o irregulares” y cuando interesa se abren las fronteras o se regularizan. Ha sucedido en esta última normativa de regularización. Si no se ha hecho antes es porque realmente no hay voluntad política para hacerlo. Pura hipocresía disfrazada de voluntarismo. Solo tenías que ver las inmensas colas que se produjeron en las oficinas de extranjería para entender los muros y las fronteras que se han creado contra los pobres.
Se ha puesto de manifiesto que tenemos entre nosotros a personas inmigrantes son descartadas, que llevan años sin poder salir de esta situación. Son invisibles, están en la sombra, sobreviviendo en la lucha por la existencia. Es necesario conocerlo, darle voz.
Los migrantes generan riqueza a pesar de que no se valore su aportación.
Los inmigrantes son una pieza fundamental en la economía. Lo sabe todo el mundo. La gran mayoría de ellos trabajan en la economía informal y siguen siendo el sector más golpeado por las desigualdades, la precariedad y el abuso de poder.
La falta de un techo también es propia de los inmigrantes. El problema del alquiler a precios abusivos les empobrece. Por eso hay inmigrantes que viven en condiciones de calle, duermen en los bancos de nuestra ciudad, en los puentes, en naves abandonadas, edificios derruidos. Hay familias enteras viviendo en habitaciones o en locales que no tienen ventilación.
Buena parte de los inmigrantes son trabajadores pobres que se entregan completamente a su sitio de trabajo con gran esfuerzo y sacrificio, realizando los trabajos duros (en la construcción, en el campo, en el asfalto de nuestras carreteras, en la limpieza, en la hostelería…) con plena disponibilidad, incluso dejando de atender a los suyos para atender a otros. Los veo desgastar sus vidas por conseguir un espacio en este mundo opulento, pero cada día ven que su meta es inalcanzable.
Gran parte de estas empresas dónde trabajan los inmigrantes son contratadas por la administración, que parece desconocer la realidad de sobreexplotación, haciendo jornadas de mañana, tarde y noche. Ello lleva aparejados multitud de problemas de salud (dolores musculares, infecciones, accidentes laborales…). Sufren incluso agresiones de los usuarios.
Se está fomentando la división utilizando a los migrantes como arma para enfrentar a la sociedad.
Se está utilizando de forma salvaje la mentira para enfrentar a la sociedad contra los inmigrantes. Es otra forma de discriminación hacia los más débiles. Cuando son tratados sólo como carne de explotación y no se hace nada por su promoción e integración, se les acaba enfrentando e instrumentalizando. Se usa a la comunidad inmigrante por puro interés partidista. Una sociedad dividida oculta a los responsables que fomentan la mentira y siguen con sus estrategias de dominio y un trato injusto contra los pobres.
Una integración sin combatir las causas de la injusticia es puro asistencialismo
En este marco de guerra del fuerte contra débil, cualquier iniciativa de integración, si se niega a denunciar y combatir las causas de la injusticia de raíz es puro asistencialismo cómplice. No se integra dando las migajas de lo que se ha robado. Primero, hay que dejar de robar para que los pueblos se desarrollen con sus riquezas y sean los protagonistas de gestionar su futuro. Cualquier ayuda que se plantea sin querer cambiar las injusticias es puro paternalismo: la lacra más refinada de la propia injusticia. La inmigración es consecuencia de estas injusticias que no se quieren cambiar. Para el colmo de los males la oferta que se les presenta es la de la cultura de la evasión, del consumismo salvaje, del embrutecimiento, del sin sentido. Sin promoción, sólo tienen delante un campo de juego y unas reglas: el hipercapitalismo individualista.
Una auténtica integración se hará si hay promoción integra
Estamos viendo que hay un control tremendo sobre la inmigración que no permite que en ellos despierte un deseo profundo de ser protagonistas de sus vidas y del futuro de una humanidad nueva.
Una verdadera integración de promoción integral, pasa por ser todos responsables de todos, pasa por defender la vida, la dignidad de la persona, del inmigrante, de los descartados, de los más débiles de nuestro mundo. Una integración de promoción integral empieza cuando reina la Justicia, la paz, el bien común, la fraternidad y con el tiempo se convierte en una forma de ser y de vivir en la que todos estamos llamados a ser responsables.
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