ASISTENCIALISMO versus PROMOCIÓN

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Con solo 100 dólares puedes salvar a una mujer en la India. La organización India Partners le proporcionará una máquina de coser de su propiedad, lo cual le permitirá dar el primer paso en su camino al empoderamiento. O puedes enviarle un pollo. La cría de aves, según Melinda Gates, empodera a las mujeres en países en vías de desarrollo: “Cuando las mujeres son capaces de expresar su dignidad y tomar el control, a veces con la ayuda de sus gallinas, transforman sus vidas y las de todos los que las rodean”. Pero si los pollos no son tu herramienta preferida de empoderamiento, Heifer International sí lo será, pues por 390 dólares le entregará una canasta empresarial a una mujer en África. La canasta incluye conejos, peces y gusanos de seda.

Estamos ante una nueva reedición del clásico e ignominioso asistencialismo que históricamente ha humillado y oprimido a los pobres. En España, haber entendido la caridad como asistencialismo supuso que durante la primera mitad del siglo XX se expulsara a los pobres de la Iglesia. El asistencialismo no se plantea la lucha por la justicia porque no ve la injusticia; cree que, con solo maquillar sus efectos, que entiende como naturales, todo quedará resuelto. Su perspectiva es individualista e inmediatista; niega la dimensión social y política de la persona.

Sin embargo, la promoción reafirma la dignidad de toda persona, reconociendo su protagonismo, y ello requiere poner en ejercicio todas sus capacidades de forma personal, integral y solidaria.  La persona debe ser el centro, el sujeto y el fin del orden institucional. La promoción nunca es individual, ha de realizarse en y por colectivos, y exige tener conciencia histórica y de pertenencia a un pueblo, que es la comunidad de los excluidos de los beneficios del poder y del dinero. El empeño en su promoción está en los orígenes del Movimiento Obrero que ve la causa de la desgracia del proletariado en la propia organización política y económica del capitalismo naciente.

Pero la estructuración política del imperialismo actual ha dinamitado al pueblo, sustituyéndolo por la llamada sociedad civil que no es más que un conjunto de estructuras intermedias generadas por las propias corporaciones capitalistas a través de la llamada responsabilidad civil corporativa, un auténtico caballo de Troya de los poderosos contra los débiles. Dichas estructuras afrontan las injusticias sociales con ayudas, desde una recia mentalidad capitalista a juego con sus intereses, y desde un enfoque individualista y cortoplacista que oculta cualquier causa política o económica. Ejemplo de ello son los casos con que iniciamos este artículo.

El imperialismo capitalista también ha dinamitado la conciencia histórica

El imperialismo capitalista también ha dinamitado la conciencia histórica, porque ha destruido todos los vínculos fundantes y fundamentales de la persona. Por ende, ha generado una antropología individualista desvinculada aún del propio cuerpo, de su propia naturaleza. No es sólo que se haya eliminado la Historia como materia académica del currículum escolar; es que se han roto vínculos tan primarios como la maternidad-paternidad, la filiación, la fraternidad…y como muestra, el invierno demográfico que afecta ya a la mayor parte del planeta. Allí donde el imperialismo ha puesto sus tentáculos y ha llevado su nueva antropología acorde al falso progreso que propone, sobreviene la caída de la natalidad. Si ni siquiera existen vínculos primarios, qué decir sobre los vínculos históricos que proporcionan identidad.

Es lógico que sin pueblo y sin historia se haya borrado incluso el anhelo de promoción. El confort asistencialista invade la cultura actual. El aire que respiramos, todo el ambiente en que nos movemos, bendice la mediocridad so pretexto de compasión y comprensión. Se oculta la radicalidad so pretexto de tolerancia y respeto a la diversidad, porque se oculta que la mayor diversidad que contradictoriamente uniformiza es la de enriquecidos-empobrecidos, privilegiados y descartados.

El actual capitalismo de la vigilancia nos hace a todos esclavos, unos con cadenas de oro y otros, la inmensa mayoría, con enormes y pesadas cadenas de miseria y explotación. Las nuevas tecnologías acrecientan este abismo ya existente. Se hace realidad la ya clásica película “Matrix”: hemos de elegir entre vivir en la verdad o aceptar la jaula de oro, pero la jaula de oro es invisible.

Una vez más se deja oír la sentencia permanente en toda la historia de liberación, “la Verdad os hará libres”. Sentencia que desde la antigüedad nos convoca a la conversión, a la antropología adecuada, que es promoción integral y colectiva porque considera la dimensión espiritual y social frente al cáncer del materialismo y el individualismo.

En plena dictadura franquista, en los momentos de mayor agresividad que fueron los años 40 del pasado siglo, nació en España el apostolado obrero que asumió una estrategia de evangelización en intensidad, siguiendo la historia de liberación de los pobres. Nunca los pobres fueron liberados por líderes; estos acabaron siempre oprimiendo como consecuencia lógica de la estrategia de formar minorías selectas que dirijan. La historia de los pobres muestra a todas luces que sólo relució su dignidad, que sólo alcanzaron el cenit de su dignidad, aunque fuera ante el batallón de fusilamiento o en otra forma de martirio, cuando optaron por la promoción integral y colectiva del pueblo. Esta estrategia de formación en intensidad para los pobres, superando la lógica de la extensión, es decir, de necesitarlos como número, como masa sin alma, costó la destitución de militantes obreros cristianos como Guillermo Rovirosa, principal impulsor del apostolado obrero en España. Franco no podía soportar una estrategia evangelizadora en intensidad para el pueblo que le devolviera su dignidad humillada y reprimida tras la Guerra Civil.

El cáncer del asistencialismo en Iberoamérica está destruyendo al que un día fue llamado el “Continente de la esperanza”. Sólo la formación de militantes que recuperen su identidad de pueblo, de fuertes raíces católicas, y la verdad de su historia frente a la Leyenda Negra, le dará la fuerza para ser esperanza en esta nueva época que nos toca vivir.

Grupo de política del Consejo de Autogestión

Revista Autogestión 154