Chico Mendes: Militante Cristiano Pobre

2353

Puedes ver y escuchar su testimonio. Francisco (Chico) Mendes nació en Xapurí, Brasil en 1944. Vivió una de las más brutales situaciones de pobreza e injusticia. A los 9 años empezó a trabajar, junto a su padre como seringueiro, sangrando árboles para conseguir el caucho. Como él, miles de brasileños vivieron un régimen de semiesclavitud, trabajando en medio de la selva amazónica para un patrón. Sin servicio médico, ni escuela, sin ningún contacto con el mundo exterior y a horas de viaje de unas familias a otras. Analfabetismo, exclusión e incomunicación que hacía de los seringueiros hombres dóciles para obedecer la voz del amo.

Por Nuria Sánchez

Francisco (Chico) Mendes nació en Xapurí, Brasil en 1944. Vivió una de las más brutales situaciones de pobreza e injusticia. A los 9 años empezó a trabajar, junto a su padre como seringueiro, sangrando árboles para conseguir el caucho. Como él, miles de brasileños vivieron un régimen de semiesclavitud, trabajando en medio de la selva amazónica para un patrón. Sin servicio médico, ni escuela, sin ningún contacto con el mundo exterior y a horas de viaje de unas familias a otras. Analfabetismo, exclusión e incomunicación que hacía de los seringueiros hombres dóciles para obedecer la voz del amo.

Militante.

Toda su historia nos habla de promoción. Aprendió a leer a los 14 años, después de jornadas agotadoras de trabajo, viajaba durante tres horas para encontrarse con el hombre que le ensañaría a leer. Aprendió con él, además del valor y el significado de las letras, que su hambre y su miseria no eran fruto ni de la mala suerte ni del destino, sino de la injusticia.

Una conciencia clara de que la situación podía y debía cambiar, le impulsó desde el principio. Muchos de sus compañeros aún recuerdan cómo Chico escribía sus primeras cartas al presidente de la República, explicándole cómo los patronos robaban a los seringueiros todos los meses. Adjuntaba en sus cartas los precios reales de los alimentos y el precio que el patrón cobraba a las familias. Escribía al presidente cada semana, detallando cada nueva canallada. Nunca le respondieron. Pero en cada carta él iba madurando una estrategia que hiciese fuerte a su gente en la pobreza.

La asociación, la promoción, la cultura, la solidaridad entre los débiles, harían del pueblo esclavo y sumiso un pueblo libre en su pobreza, libre para luchar, y para vivir con dignidad.

Empieza así a recorrer la selva para organizar a los seringueiros: nacen las primeras organizaciones, el primer sindicato, empiezan los empates (la ocupación de terrenos de selva para que no fuesen arrasados por terratenientes).

Crece la organización a la vez que las agresiones a la selva y a sus pobladores. La Amazonía alberga a miles de indios y caucheiros que estorban los planes del gobierno de Brasil y de las compañías multinacionales.

Cristiano.

Chico Mendes, como tanto millones de pobres, heredó la fe de sus padres, y alejado de teorías, hizo de su fe vida.

Dos hechos reflejan cómo la Iglesia y la vida cristiana marcan su existencia.

La Iglesia fue su esperanza en la lucha, su primer apoyo cuando empezaba su camino. No sabía a quién dirigirse, se encontraba totalmente solo y encontró en la Iglesia Católica, como tantos otros habían encontrado antes, ayuda y aliento.

Cuando el camino se hizo más pesado, cuando llegaron las ganas de abandonar, el miedo a la muerte, la angustia de saber que su familia pasaba hambre mientras él se ausentaba durante días para organizarse con sus compañeros, él mismo reconoció que fueron las historias de santos y mártires, que sus padres le contaron de pequeño, las que le dieron fuerza para continuar.

Pobre

Chico pudo ser solidario porque compartió hasta lo que necesitaba para vivir. Vivió la pobreza física material: vio a sus hijos llorar por hambre, no tuvo durante muchos años casa propia por no poder comprarla, cuando gracias a sus contactos estuvo en EEUU para llevar al mundo enriquecido la miseria y degradación de la selva de Brasil, fueron unas monjas las que tuvieron que dejarle, por caridad, un segundo traje…

Y vivió también el total desprendimiento, intentando no guardarse nada para sí. Ni su matrimonio: su primera mujer le abandonó por no asumir que su marido nunca sería un hombre “normal”, y su segunda esposa sufrió también la soledad durante sus viajes, la angustia de saber que su marido se jugaba la vida, y la incapacidad de comprender por qué su familia tenía que vivir peor que muchos hombres de la selva para acabar con el sufrimiento y la injusticia que vivían estos hombres.

Su militancia, su forma de entender el cristianismo y su total desprendimiento le llevaron a ser demasiado molesto para una parte importante de la sociedad de Brasil.

La suya fue la crónica de una muerte anunciada, los terratenientes buscaban desde hacía tiempo acabar con él, al igual que con muchos otros hombres.

Se había producido el milagro, los alfabetos empezaban a formarse, los excluidos se asociaban y los esclavos luchaban por su libertad.

Chico y sus amigos tenían que pagar.

Él no quería morir, pero entendía también que dejar de luchar era una forma de muerte.

Él mismo afirmó:

«Si bajara un enviado del cielo y me garantizase que mi muerte fortalecería nuestra lucha, diría que hasta valdría la pena. Pero la experiencia nos enseña lo contrario. Entonces yo quiero vivir. Un acto público y un entierro numeroso no salvarán a la Amazonía».

Que su muerte sirva para acabar con la explotación, como lección magistral de vida cristiana entregada y sobre todo, para arrancar de una vez por todas la idea hipócrita y mentirosa de que los pobres no saben, que los pobres no pueden, que los pobres sólo necesitan de nuestro asistencialismo paternalista.

¡Arriba los pobres del mundo!


EL HOMBRE DE LA SELVA

Publicado en la Revista “Chico Mendes”, por el STR de Xapurí, CNS y CUT en Enero de 1989

Francisco Alves Mendes hijo, o Chico Mendes, habría cumplido 44 años el día 15 de diciembre de 1988, una semana antes de haber sido asesinado. Acreano, nacido en el siringal Porto Rico, en Xapurí, se volvió siringuero todavía niño, acompañando a su padre.

Su vida de líder sindical se inicia con la fundación del Sindicato de los Trabajadores Rurales de Brasiléia, en 1975, cuando es escogido para ser secretario general. En 1976, participa activamente de las luchas de los siringueros para impedir desmates a través de los «empates». Organiza también varias acciones en defensa de la propiedad de la tierra. En 1977, participa de la fundación del Sindicato de los Trabajadores Rurales de Xapurí, además de haber sido elegido concejal por el MDB a la Cámara Municipal local. En este mismo año, Chico Mendes sufre las primeras amenazas de muerte por parte de los estancieros, al mismo tiempo que comienza a enfrentar varios problemas en su propio partido, el MDB, que no era solidario con sus luchas.

En 1979, Chico Mendes transforma la Cámara Municipal en un gran foro de debates entre líderes sindicales, populares y religiosos, por esto fue acusado de subversión y sometido a duros interrogatorios. En diciembre del mismo año Chico es torturado secretamente. Sin tener apoyo, necesita de condiciones para denunciar el hecho.

Con el surgimiento del Partido de los Trabajadores, Chico se transforma en uno de sus fundadores y dirigentes en Acre, participando de comícios en la región, juntamente con Lula. Todavía en 1980, Chico Mendes es encuadrado en la Ley de Seguridad Nacional, a pedido de los estancieros de la región que procuraban envolverlo en un «ajusticiamiento», promovido por cuarenta propietarios, de un estanciero que podría estar envuelto en el asesinato de Wilson Pinheiro, presidente del Sindicato de los Trabajadores de Brasiléia.

El año siguiente, Chico Mendes asume la dirección del Sindicato de Xapurí, del cual fue presidente hasta el momento de su muerte. En ese mismo año, Chico es acusado de incitar a los propietarios a la violencia. Siendo juzgado en el Tribunal Militar de Manaus, consigue librarse de la prisión preventiva.

En las elecciones de noviembre de 1982, Chico Mendes se presenta como candidato a diputado estatal por el PT no alcanzando a ser elegido. Dos años más tarde, es llevado nuevamente a juicio, siendo absuelto por falta de pruebas.

En octubre de 1985, lidera e1 Encuentro Nacional de los Siringueros, cuando es creado el Consejo Nacional de los Siringueros (CNS), del cual se torna su principal referencia. A partir de entonces, la lucha de los siringueros, bajo la dirección de Chico Mendes, comienza a ganar repercusión nacional e internacional, principalmente con el surgimiento de la propuesta de la «Unión de los Pueblos de la selva», que busca unir los intereses de indios y siringueros en defensa de la selva amazónica proponiendo además la creación de reservas extrativistas que preservan las áreas indígenas, la propia selva, al mismo tiempo en que garantizan la reforma agraria deseada por los siringueros. A partir del 2º Encuentro Nacional de los Siringueros, marcado para marzo de 1989, Chico debería asumir la presidencia del CNS.

En 1987, Chico Mendes recibe la visita de algunos miembros de la ONU, en Xapurí, donde pudieron ver de cerca la devastación de la selva y la expulsión de los siringueros causadas por proyectos financiados por bancos internacionales. Dos meses después, Chico Mendes llevaba estas denuncias al Senado norteamericano y a la unión de un banco financiero, el BID. Treinta días después, los financiamientos a los proyectos devastadores son suspendidos y Chico es acusado por estancieros y políticos de perjudicar el «progreso» del Estado de Acre. Meses después, Chico Mendes comienza a recibir varios premios y reconocimientos, nacionales e internacionales, como una de las personas que más se destacaron en aquel año en defensa de la ecología, como por ejemplo el premio «Global 500», ofrecido por la propia ONU.

Durante el año de 1988, Chico Mendes, cada vez más amenazado y perseguido, principalmente por acciones organizadas después de la instalación de la UDR en Acre, continua su lucha recorriendo varias regiones de Brasil, participando de seminarios, charlas y congresos, con el objetivo de denunciar la acción predadora contra la selva y las acciones violentas de los estancieros de la región contra os trabajadores de Xapurí. Por otro lado, Chico participa de la realización de un gran sueño: la implantación de las primeras reservas extrativistas creadas en el Estado de Acre, además de conseguir la desapropiación del Siringal Cachoeira, de Darly Alves da Silva, em Xapurí.

A partir de ahí, se agravan las amenazas de muerte, como el propio Chico llegó a denunciar varias veces, al mismo tiempo en que dejaba claro para las autoridades policiales y gubernamentales que corría riesgo de vida y que necesitaba de garantías, llegando inclusive a apuntar los nombres de sus probables asesinos.

En el 3º Congreso Nacional de la CUT, Chico Mendes vuelve a denunciar esta situación, junto con la de varios otros trabajadores rurales de todas partes del país. La situación es la misma, la violencia criminosa tiene en sus manos la UDR de norte a sur de Brasil. En el mismo Concut, Chico Mendes defiende la tesis presentada por el Sindicato de Xapurí, «En Defensa de los Pueblos de la Selva», aprobada por aclamación por cerca de 6 mil delegados presentes. Al final del Congreso, él es elegido suplente de la dirección nacional de la CUT.

En 22 de diciembre de 1988, Chico Mendes es asesinado en la puerta de su casa. Chico era casado con lIzamar Mendes y deja dos hijos, Sandino, de 2 años, e Elenira, de 4.


Un mensaje que dejó para su amigo Gumercindo Rodrigues el día 06 de septiembre de 1988 poco antes de su asesinato:

» Atención joven del futuro – 6 de Septiembre del año de 2120, cumpleaños del 1º centenario de la revolución socialista mundial, que unificó todos los pueblos del planeta en un solo ideal y un solo pensamiento de unidad socialista, y que puso fin a todos los enemigos de la nueva sociedad. Aquí queda solamente el recuerdo de un triste pasado de dolor, sufrimiento y muerte. Disculpen, yo estaba soñando cuando escribí estos acontecimientos que yo mismo no veré. Mas tengo el placer de haber soñado.»