City de Londres, Europa y elecciones en Reino Unido

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El sector de servicios financieros – bancos de inversiones globales, mega aseguradoras, auditoras multinacionales, fondos especulativos – concentrados en la City es de importancia estratégica para la economía británica. Genera negocio equivalente al 8,5% del PIB británico y nada menos del 60% de esto corresponde a transacciones con Europa. ¿Qué influencia tiene en la política con Europa?

¿Euroescepticismo?

Perder todo esto en caso de un voto en contra de la UE ya empieza a provocar ataques de nervios en los despachos de los ostentosos rascacielos de Canary Wharf. “Salir crearía un problema muy grave para el negocio europeo de la City”, dijo Angus Armstrong del instituto NIESR. “El Reino Unido perdería su influencia en Bruselas y Frankfurt; perdería el acceso al tribunal europeo de la justicia, todo en un momento en el cual se está construyendo una unión bancaria”.

Ya en su día provocó cierto pánico en la City la decisión del Gobierno de Tony Blair de mantenerse fuera de la zona euro. Pero al final, todo salió muy bien. La moneda única supuso un fuerte aumento del negocio para la City ya que podía ofrecer servicios financieros para clientes interesados en operar con una divisa internacional. Al mismo tiempo Londres evitó lo peor de la euro crisis.

Hubo un susto cuando el BCE puso en entredicho la competencia de la City como sede de un nuevo mercado regulado de derivados. Pero el tribunal de justicia europeo falló a favor de Londres. “Desde el punto de vista bancario ha sido como si estuviéramos dentro del euro”, dice Armstrong.

Salir de la UE sería otra historia. “No he sentido una verdadera amenaza al status de la City tras la creación del euro y la Unión Bancaria pero si saliéramos de Europa, el BCE acabaría preguntándose: ‘¿Para qué nos sirve tener el centro de negocio financiero en una ciudad de una país que ni pertenece a la Unión Europea?”, dice George Magnus, ex economista jefe del banco suizo UBS.

Euromercado y la expansión de la City londinense

La teoría defendida por Ronen Palan en su artículo La City o el “segundo imperio británico” (www.politicaexterior.com) es que el euromercado “supuso así pues una oportunista iniciativa que emergió para solucionar un problema que afectaba específicamente a los bancos de la City. Dado que no se trataba del resultado de una política planeada, el euromercado mantuvo su volumen y siguió siendo prácticamente desconocido durante tres o cuatro años. No obstante, a principios de la década de los sesenta, los bancos estadounidenses, asediados por diversos reglamentos impuestos por el New Deal, descubrieron las oportunidades que ofrecía Londres para eludir la ley y empezaron a abrir oficinas en la capital británica especializadas en operar en el euromercado”.

Para el autor “pronto quedó claro que este podría servir no solo para sortear la ley del Banco de Inglaterra de 1956, sino, especialmente, para escapar a las muy estrictas reglas de control de capital que había impuesto el régimen de Bretton Woods. Los bancos estadounidenses acudieron en masa a ese mercado, en el que además podían sortear el “reglamento Q”, aplicado en la década de los treinta y que fijaba un tipo de interés máximo en los depósitos a plazo fijo, de manera que estos se mantuvieron muy bajos. Esa coyuntura no suscitó demasiadas objeciones entre los bancos estadounidenses, y no fue hasta que la economía mundial empezó a despegar a finales de la década de los cincuenta del siglo XX, cuando se dieron cuenta de que jugaban en desventaja”.

“A partir de ese momento, el flujo de capital destinado al euromercado se convirtió en una auténtica avalancha. En 1963, tuvo lugar un acontecimiento capital: el gobierno de John F. Kennedy propuso un impuesto que consiguió exactamente lo contrario de lo que pretendía. Se impuso un gravamen del 15 por cien sobre los intereses devengados de inversiones en valores extranjeros, a fin de desincentivar dichas inversiones entre los bancos y entidades financieras estadounidenses. El nuevo impuesto pretendía contener el flujo de capitales que abandonaba EE UU, pero en la práctica las empresas estadounidenses se negaron a repatriar el capital para evitar pagar, lo que impulsó el crecimiento del euromercado…”

Un nuevo escenario mete a los Bric`s en todo este entramado financiero, con China a la cabeza. Las finanzas siguen gobernando a los pueblos.

Autor: Fernández de la Candás

Fuentes: www.lavanguardia.com y www.politicaexterior.com