Pandemia X (X) ¿Prolegómenos de un nuevo totalitarismo biopolítico? De la IV Revolución Industrial a la RED 5G

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Preparando la Identidad Digital Universal

Damos un salto desde el campo de la sanidad global hasta la llamada IV Revolución Industrial que se está desarrollando actualmente en el mundo. ¿Por qué? Pues porque es imposible desligar el dominio de la sanidad global como forma de control político de la humanidad de los instrumentos tecnológicos disponibles.

La «ciclo-génesis» que se está produciendo entre lo digital (nanotecnología, redes 5G,…) , lo biológico (Biología molecular, Genética,…) y lo físico-matemático ( Big data (BD), Inteligencia artificial (IA), Internet de las cosas (IO).. ) está produciendo una auténtica revolución. Algunos la han denominado la Cuarta Revolución Industrial[1]. Y es muy posible que suponga un auténtico cambio de época.

La cuarta revolución industrial (término acuñado en 2011 en la Feria industrial de Hannover) que se está generando en estos momentos se caracteriza por la convergencia entre diferentes tecnologías físicas, digitales y biológicas que antes permanecían relativamente incomunicadas. Se está desarrollando una nueva forma de pensamiento lateral, horizontal, complejo donde la biología, las matemáticas, la física y la informática se conectan y se integran al mismo tiempo produciendo un tipo de desarrollo de naturaleza exponencial, es decir, muy rápido y potente, lo que multiplica la incertidumbre sobre sus consecuencias. La velocidad, amplitud y profundidad de los cambios son tan grandes que se está planteando hasta la modificación sustancial de la propia naturaleza humana.[2]

La bioideología del futuro ya está aquí. Del transhumanismo al posthumanismo

Y esta revolución es la revolución de los más poderosos que están intentando no solo el control económico y político sino el imprescindible control cultural. Para ello, se está instilando en la sociedad una nueva bioideología que integra a todas las demás bioideologías superándolas. Es el transhumanismo/posthumanismo.

Todas las bioideologías anteriores (el falso Ecologismo, la Ideología de Género, la Ideología de la Salud) eran parciales y por ello fácilmente asimilables. Han cumplido y siguen cumpliendo un papel fundamental: hacer de puente hacia una nueva antropología antihumanista total que se plantea por primera vez en la historia la modificación radical de la naturaleza humana. Es la expresión más contundente de un nuevo totalitarismo que se está levantando desde hace años pero que ahora se ha acelerado por la crisis del covid-19.

El especialista en transhumanismo, Albert Cortina nos dice: Entre las corrientes de pensamiento que actualmente están reflexionando sobre los desafíos de las tecnologías exponenciales o disruptivas y que resultan más influyentes en los ambientes que se preguntan por el futuro de la humanidad, se encuentra el transhumanismo, ideología que el filósofo Nick Bostrom ha definido como «un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y aplicar al hombre las nuevas tecnologías, a fin de que se puedan eliminar los aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana: el padecimiento, la enfermedad, el envejecimiento e, incluso, la condición mortal»[3]

Con la expansión de esta visión mesiánica que va de la mano de la globalización, cabe preguntarse si el desarrollo tecnológico tiene que ver, cada vez más, con la supervivencia individual que con la perspectiva de mejora colectiva. La lógica neoliberal de la supervivencia de los más aptos y capacitados es la misma que alimenta todas las especulaciones del movimiento transhumanista. De este modo, el “capitalismo de élites” y el transhumanismo confluyen en la misma dirección en este cambio de era que viviremos intensamente en los próximos años veinte del siglo XXI.[4]

En ese sentido, parece que el objetivo del posthumanismo es trascender la condición humana y protegerse de este modo del cambio climático, del aumento de los niveles del mar, del agotamiento de los recursos naturales, de los grandes flujos migratorios, de las pandemias globales, e incluso de la propia muerte.[5]

Llegados a este punto podemos señalar algunas proyecciones especialmente importantes donde la tecnología va a jugar un papel decisivo. El nuevo paradigma antropológico posthumanista que se quiere imponer desde los poderosos no se va a aceptar fácilmente, porque la naturaleza humana, aunque herida por el egoísmo, es connatural con el bien, la libertad y la justicia. Por eso hay que doblegarla por la fuerza. El miedo, el caos, la incertidumbre, el desempleo, el hambre, etc. son formas de violencia planificada, necesarias para forzar a la humanidad a aceptar la dictadura del nuevo capitalismo tecno-nihilista. Nos quieren cómplices y víctimas del propio sistema totalitario que se está gestando.

Dentro de los fórceps que se están implementando está la transformación de todo el aparato productivo del planeta, que supone una radical revolución del mundo del trabajo y del empleo; por otro lado, la transformación profunda de las organizaciones políticas y sociales por la irrupción de la tecnología en los sistemas de identificación personal en tiempo real.

 

Identidad Digital Universal

En este contexto hay un proyecto especialmente relevante. Es el proyecto ID2020 sobre identidad digital universal que puede suponer un primer paso para que una parte muy importante de la humanidad esté identificada digitalmente especialmente a nivel biométrico[6].

De acuerdo con la propia web de ID2020 “se está construyendo un nuevo modelo global para el diseño, financiamiento e implementación de soluciones y tecnologías de identificación digital. Para más de mil millones de personas en todo el mundo, el acceso a bienes y servicios básicos es difícil, si no imposible, debido a la falta de identificación reconocida. Con una identidad digital “buena”, las personas pueden usar credenciales emitidas por una variedad de instituciones diferentes para obtener acceso a una variedad de servicios diferentes, al tiempo que preservan la privacidad y la seguridad y mantienen el control sobre su información”.

Entre los socios[7] de la Alianza ID2020 se encuentran Microsoft, la Fundación Rockefeller, Accenture, Ideo.org y la Alianza de Vacunas Gavi, que “reúne a los sectores público y privado del sector con el objetivo compartido de crear un acceso igualitario a las vacunas nuevas y subutilizadas para los niños que viven en los países más pobres del mundo”.[8] La implicación de las Naciones Unidas de nuevo es clave para que las empresas multinacionales financiero-tecnológicas implementen su estrategia con la legalidad «adecuada». Junto a ello es imprescindible que fundaciones, ONGs, etc se unan mediante un programa «humanitario» que legitime la penetración en la estructura legal de Naciones Unidas y desde ahí baje por «gravedad política» a implementarse en cada país mediante la implicación de ONGs y gobiernos locales. El gran marco de referencia para todas estas estrategia pasadas, presentes y futuras es el de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030) anteriormente denominados Objetivos del Milenio (ODM) 2000-2015.

En la cumbre ID2020 en 2017 en las Naciones Unidas donde se planteó el proyecto, compañías tecnológicas como Microsoft y Accenture y grupos humanitarios, incluido el Programa Mundial de Alimentos y la Agencia de la ONU para los Refugiados, plantearon crear una identificación digital para cada persona en el planeta, que esté vinculada a sus huellas digitales, fecha de nacimiento, registros médicos, educación, viajes, cuentas bancarias y más. No es difícil ver el potencial de control totalitario sobre toda la población del planeta.

La actual crisis sanitaria mundial está empujando para que se imponga legalmente un tipo de control biopolítico donde se registren absolutamente todos los datos históricos de cada persona, especialmente sus constantes biométricas en tiempo real de tal forma que el sistema de control puede estar recibiendo permanentemente las reacciones biológicas inconscientes del sujeto ante los diferentes acontecimientos que le sucedan.

En esta cumbre, Accenture demostró un prototipo funcional que proporcionaría la información de una persona a través de una aplicación. En ausencia de un dispositivo personal, esa persona aún podría ser reconocida a través de huellas digitales o escáneres de iris, siempre que esa información estuviera en la base de datos. Durante la demostración, David Treat, director gerente de Accenture, dijo que el prototipo tardó tres semanas en desarrollarse y que esperaba que fuera utilizado en las fronteras para mostrar identificación a través de códigos QR. «No estamos hablando de años y años de construcción. La tecnología está aquí y es escalable». También señalan que tecnología blockchain será la que permitirá salvaguardar la privacidad, pero sinceramente, no nos parecen muy convencidos.

Un estudio de caso que se planteó en la cumbre y que podría servir de experiencia piloto fue como en 2009, India lanzó Aadhaar, un programa de identificación digital en el que los ciudadanos inscriben voluntariamente nombre, fecha de nacimiento, sexo, dirección, número de teléfono, correo electrónico, 10 huellas digitales, dos escaneos oculares y una foto. A cambio, pueden usar la identificación digital para firmar documentos en línea, solicitar crédito y trabajos, ir a hospitales e intercambiar dinero, entre otras características. Pramod Varma, el arquitecto jefe del programa, cree que India se convertirá «rica en datos» en unos pocos años.

Sin embargo, actualmente parece que va a ser China la que proporcione el prototipo adecuado según las informaciones provenientes del control de la pandemia. En estos momentos, en medio de la crisis, se están haciendo propuestas de alcance para la inserción de interfaces digitales en seres humanos que registren toda su información, en primer lugar su estado sanitario. Ya hay entre 3000 y 4000 suecos que voluntariamente se han insertado microchips[9].

Al mismo tiempo Bill Gates ha anunciado que lanzará cápsulas implantables para humanos que tienen «certificados digitales»; Estos pueden mostrar quién ha sido examinado para el coronavirus y quién ha sido vacunado contra él. Los «certificados digitales» serían «puntos cuánticos- tatuajes» en los que los investigadores del MIT y de la Universidad de Rice están haciéndolos funcionar como una forma de mantener un registro de las vacunas. Actualmente, la forma más factible de implementar la identidad digital es a través de teléfonos inteligentes o sistemas de microchip RFID.

En paralelo, la edición de certificados sanitarios es una opción a corto plazo muy real (Alemania ya está en ello) que va a segmentar a la sociedad, empujando socialmente a su aceptación mediante el chantaje sanitario, económico y laboral. De la ampliación de estos certificados a una identificación integral no hay mucho trecho.

Lee otros artículos de la serie:

La Pandemia X. (VI) ¿Prolegómenos de un nuevo totalitarismo biopolítico? Nuevo Paradigma de Salud al servicio del poder económico

La RED 5G

Ahora bien, hacer funcional la identificación digital universal incluyendo parámetros biométricos exige la máxima operatividad de la red digital 5G haciendo funcionar el denominado «internet de las cosas/personas» (IoT) junto con el Big Data (BD) , la Inteligencia Artificial (IA) todo en tiempo real. Así cada individuo estaría perfectamente controlado y clasificado según nacimiento, ingresos, vivienda, preferencias de consumo, trayectos realizados habitualmente, comportamiento cívico, genoma, enfermedades, constantes biológicas actuales, etc.

La implantación de las redes 5G es un tema tecnológico, económico y de seguridad nacional y por ello nos introduce en un conflicto geopolítico global entre China, EEUU y la UE y sus respectivas empresas trasnacionales.

Con la 5G, estamos en medio de una enorme revolución: no sólo se multiplicarán por cien las velocidades de la red, sino que también necesitaremos una nueva infraestructura de red de telecomunicaciones, nuevos teléfonos móviles habilitados para la 5G y muchos más nodos de red que puedan hablar con múltiples dispositivos, no sólo con teléfonos móviles. En un mundo dominado por los dispositivos conectados será nuestra realidad en los próximos 10-15 años. Subyacente a todo esto está lo que fluye y conecta todos estos dispositivos y puntos de contacto: trillones y trillones de gigabytes de datos viajando en 5G a velocidades más rápidas de lo que podemos comprender, lo que lleva a la siguiente componente que permite esta revolución «Inteligencia Artificial» (IA).

5G no se desplegará instantáneamente a nivel mundial. Las épocas pasadas de 1G a 4G se construyeron sobre los sistemas existentes, mientras que 5G es un cambio costoso y que requiere mucho tiempo ya que se debe desarrollar una nueva infraestructura de telecomunicaciones. La tecnología 5G sólo está en manos de unos pocos países y algunos están más adelantados que otros. Dado el potencial y la amplitud de la tecnología para transformar las industrias y crear otras nuevas, los países se están empujando y bloqueando entre sí para controlar, definir y decidir quién impulsará esta tecnología. Más que quién controla la tecnología, un sistema de reglas, controles y equilibrios es crítico para asegurar que el mundo esté preparado para los cambios masivos que se avecinan. El marco para garantizar la seguridad y la privacidad sin estrangular la innovación en esta rápida red sobrecargada de información es primordial. La red de 5G es la columna vertebral de la era de los dispositivos de IO conectados, el petróleo que la alimenta será la gran cantidad de datos digeridos y la IA impulsada por los datos. Si bien la primera generación de la inteligencia artificial ha sido diseñada por los humanos, esperamos que la IA sea cada vez más decisiva para impulsar un mayor crecimiento y un ajuste más fino a medida que las enormes cantidades de puntos y nodos de datos superen la comprensión, el control y la gestión por parte de los humanos. El impacto en la IM (investigación de mercados) y las percepciones, en términos de fuentes de datos y análisis será transformador. No estaremos segmentando las poblaciones en generaciones (Millenniums, Gen Z, etc.), estaremos más enfocados en segmentar por «uno»; segmentando, personalizando y apuntando a los mercados para cada consumidor individualmente. Los fabricantes y servicios podrán adquirir un conocimiento profundo de sus consumidores para adaptar e influir en sus elecciones. Seguirán utilizando técnicas e instrumentos de investigación de mercado, aunque a escala.

La naturaleza misma del muestreo evolucionará hacia una mentalidad de censo, dada la posibilidad de reunir información de grandes poblaciones de manera más rápida y precisa. La analítica en vivo y el «dash-boarding» serán capaces de entregar datos sobre el comportamiento de los consumidores de forma instantánea, y serán lo suficientemente dinámicos para identificar tendencias y buscar nuevos datos a medida que se recogen usando algoritmos de aprendizaje automático (IA).

Los investigadores serán capaces de obtener datos a menudo disponibles públicamente de todos los aspectos de la vida diaria de un usuario, dando una visión de 360 grados de un consumidor, lo que nos permite predecir con precisión sus acciones antes de que se den cuenta. Las reuniones e interacciones virtuales serán la nueva normalidad para algunos tipos de investigación. Podremos construir mundos virtuales (como centros comerciales y experiencias de compra) para que los investigadores observen a los participantes y estudien su comportamiento. Mientras que los modelos de investigación evolucionan constantemente, esperamos que se creen nuevos modelos y que cambien drásticamente nuestro paisaje.

Dadas las vastas inversiones que se esperan para la tecnología 5G, habrá regiones en las que no penetrará – lugares que algunos de nosotros visitaremos para escondernos o seremos enviados a desintoxicarnos de un mundo de IO conectado 24/7. [10]

Con este resumen podemos hacernos una idea del contexto en el que nos movemos cuando hablamos de 5G.

China potencia 5G

Si vemos la expansión de China por el mundo contemplaremos el poder geopolítico que está construyendo a base de inversiones de todo tipo. Al mismo tiempo esta la guerra comercial con EEUU. En 2018, el comercio representó el 59% del PIB mundial , casi 1,5 veces más que desde 1980. Durante este período, el comercio internacional se ha transformado significativamente, no solo en términos de volumen y composición, sino también en términos de los países en los que se apoya el resto del mundo para sus relaciones comerciales más importantes. Ahora, se está produciendo un cambio crítico en el panorama, y China ya ha usurpado el puesto a Estados Unidos como el socio comercial más dominante del mundo[11] . Desde 2018, ambas partes han enfrentado una relación tensa, imponiendo aranceles importantes a los bienes de consumo e industriales, y las represalias están alcanzando alturas cada vez mayores. Pero ahora la guerra alcanza niveles de intensidad muy altos por el control de la tecnología 5G.

La tecnología 5G es cualitativamente distinta de cualquier batalla comercial ya que quien la controle no solamente tiene una ventaja comercial inalcanzable sino que poseería el control de la seguridad nacional de los países donde se instalara.

El auge de China como potencia ha traído consigo un nuevo escenario de competencia estructural entre Washington y Pekín. Y en esta competencia, la supremacía tecnológica juega un papel fundamental. La Unión Europea, actor sin autonomía tecnológica, se ha visto presionada por ambas potencias para vetar o incluir a Huawei en las redes 5G[12].

¿Qué es y qué supone la red 5G?[13]

A grandes rasgos, se trata de una nueva generación —la quinta— de tecnologías móviles. Desde el 1G, desarrollado en los años 80, hasta el 4G, la red mayoritaria actualmente, hemos ido aumentando calidad, volumen de datos y aplicaciones derivadas. El 1G permitió el uso de teléfonos móviles, el 2G los mensajes de texto, el 3G llevó internet al móvil, y el 4G permite el streaming de audio y video. El 5G, por su parte, no solo aumentará la velocidad de descarga, sino que servirá también para que más dispositivos estén conectados a la vez, abriendo la puerta a un gran número de industrias como las smart cities, los coches sin conductor o el Internet de las cosas. El 5G, además, al permitir la recolección y análisis de datos a tiempo real, se convertirá en los «ojos y oídos» de los sistemas de Inteligencia Artificial. Y, al reducirse también la latencia —la suma de retardos temporales dentro de una red—, las interacciones entre Internet y la nube se vuelven prácticamente instantáneas. Se trata de la infraestructura tecnológica sobre la que se construya la Cuarta Revolución Industrial. En definitiva, supone un salto no solo cuantitativo, sino también cualitativo que cambiará los modos de vida y traerá consigo nuevos retos y, con ellos, un debate internacional complejo en los terrenos económico, de seguridad y geopolítico[14].

[15] En el terreno económico, se trata de una industria que puede ofrecer beneficios muy altos y, en este sentido, existe una «carrera» por el desarrollo de esta tecnología. Las tecnologías móviles representaron un 4,4 % del PIB mundial en 2016, por un valor de 3,3 billones de dólares. Se estima que en 2020 estas tecnologías reporten un total de 4,2 billones de dólares, ascendiendo a representar un 4,9 % del PIB mundial.

Actualmente, existen varias empresas con patentes en la industria del 5G (las chinas Huawei y ZTE, las europeas Nokia y Ericsson, las estadounidenses Qualcomm e Intel o las surcoreanas Samsung y LG), pero, en principio, es Huawei el que está en condiciones de ofrecer la instalación más completa y barata actualmente[16]. También hay que tener en cuenta que sobre estas redes se sustentarán infinidad de industrias y aplicaciones —como los coches sin conductor o la automatización avanzada de las fábricas— que, muy posiblemente, compondrán la mayor fuente de beneficios económicos y políticos derivados del 5G. Algunos países europeos (Alemania, Reino Unido, España) tienen ya instaladas redes Huawei de generaciones anteriores y desmantelarlas sería muy costoso y disruptivo y prácticamente sería perder para siempre el futuro.

Por otro lado, un efecto muy relevante de la confrontación en materia de 5G para los países europeos ha sido la transformación de un asunto económico en uno de seguridad nacional. Tendrán que calcular muy bien cada decisión que tomen en materia de asociación tecnológica con China. Y es que es, en los posibles riesgos a la seguridad que puede plantear la implantación de redes de origen chino, donde ha puesto el acento Estados Unidos. Lo ha hecho señalando que Huawei y ZTE presentan riesgos a la seguridad nacional por sus intentos de extraer información sensible y sus vínculos directos con el Gobierno de Pekín.

La carrera por las patentes y posterior instalación de redes 5G es una competición geopolítica de primer orden. En esta Cuarta Revolución Industrial la tecnología en se ha convertido en la «nueva frontera del poder». Desde el think tank de la Comisión Europea, European Political Strategy Centre, lo tienen claro: En el siglo XXI, quien controle la tecnología digital cada vez tendrán más influencia económica, social y política. Estamos en un contexto de «geopolítización de la tecnología». Y en el presente escenario de tensión entre Estados Unidos y China, y al considerarse las redes 5G como una industria estratégica, estas se han convertido en «un campo de batalla importante para en la confrontación entre China y Estados Unidos sobre el futuro de las nuevas tecnologías»

China se está convirtiendo en una potencia con un papel fundamental en la innovación. Combinando planificación estatal con iniciativas claras que gozan de mucho presupuesto dirigidas a áreas muy concretas —como robótica, biotecnología, o telecomunicaciones—. Esto, junto con su enorme tamaño y población, se ha traducido en un crecimiento exponencial que ha situado a China en primer plano, con ambiciones de dominar la esfera tecnológica en muchos ámbitos.

Comenzó a impulsar su estrategia Go Global en 1999 con idea de aprovechar las ventajas que los mercados internacionales podían ofrecerle. Para ello impulsó a diversas empresas buscando crear «campeones globales». Huawei fue una de las empresas beneficiadas. La política industrial china, definida en la estrategia Made in China 2025 tiene el claro fin de convertir a China en una superpotencia global en alta tecnología a través de inversiones billonarias en I+D en numerosos campos.

El 5G, por su parte, juega un papel clave en esta estrategia, como se pone de manifiesto tanto en el propio plan Made in China 2025 donde, respecto al tema concreto de estas redes se estipuló «hacer avances en la comunicación móvil de quinta generación», como en el 13º Plan Quinquenal (2016-2020)42 donde describen el 5G como una «industria estratégica emergente» y una «nueva área de crecimiento». Su momento ha llegado. Ahora son los mejor posicionados para implantar estas redes por tanto para jugar un papel clave en la gobernanza digital y en la creación de la arquitectura digital global.

China es ya el principal inversor en Europa, habiendo superado a Estados Unidos en 2016, y su influencia económica se puede sentir en el seno de la UE, con el cálculo y diferente trato a los países que necesitan de la inversión China y los que no.

Mientras el este de Europa ofrece una buena plataforma donde asentarse para ganar influencia, es en el norte y oeste donde se encuentran las mayores inversiones chinas, donde se encuentran las empresas más potentes y los Estados más estables. Es allí, destacando Alemania y Francia, donde han concentrado gran cantidad de la inversión mediante la adquisición de acciones de diversas empresas en sectores estratégicos. Sobre todo, en compañías logísticas, infraestructuras e industria de alta tecnología.

El mundo vira hacia un escenario de competencia geopolítica que pone en riesgo, por un lado, la capacidad de los Estados miembros de defender sus intereses y valores. Y por otro, la relevancia de la UE como actor global, ya que los pilares en los que basaba su influencia: promoción del multilateralismo, valores políticos pierden relevancia a escala global.

Ericsson y Nokia cuentan con muchas patentes para la implantación de las redes 5G. De hecho, Ericsson presume de haber sido la primera compañía suministrar estas redes en 4 continentes. Y, ampliando la mirada sobre la innovación tecnológica, algunos países europeos son líderes en innovación, como Suecia (cuna de Ericsson), Finlandia (cuna de Nokia) o Dinamarca. La UE se ha visto envuelta en la competencia entre dos grandes potencias, llegando a ser presionada tanto por Washington como por Pekín. Con Estados Unidos llegando amenazar a la UE y a sus miembros con represalias en cooperación en materia de inteligencia o defensa si no bloqueaban a Huawei; y con China haciendo lo propio con medidas económicas si la vetaban como pedía Washington.

En resumen, es muy posible que haya un gran conflicto geopolítico de fondo detrás de esta crisis. La vacunación universal, su seguimiento global y digitalizado a nivel individual, la tecnología 5G forman una triada brutal para el control de la población con enormes consecuencias sistémicas.

Fin del capítulo X

Carlos Llarandi y Alberto Mangas

[1] https://profesionalesporelbiencomun.com/que-es-la-cuarta-revolucion-industrial-amenaza-o-esperanza/#.XpK1Vf0zaG4

[2] Cf. Schwab, Klaus. La cuarta revolución industrial. Debate. Barcelona. 2016. El autor es director y fundador del Foro Económico Mundial o Foro de Davos promotor incesante de importantes iniciativas del neocapitalismo global. https://es.weforum.org/agenda/archive/fourth-industrial-revolution/

[3] Cf. https://profesionalesporelbiencomun.com/transhumanismo-como-ideologia-de-poder/#.XrLkg54zaG4

[4] Cf. https://profesionalesporelbiencomun.com/transhumanistas-vivir-sobrevivir-o-huir/#.XrLl7J4zaG4

[5] Cf. Ibid.

[6] Cortina, Albert. Identificación Biométrica Universal. http://www.frontiere.eu/identificacion-biometrica-universal/

[7] Líderes del gobierno, las empresas, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y la comunidad humanitaria han pedido una mayor cooperación de múltiples partes interesadas sobre identidad digital. El ACNUR, el Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos, Consumers International, Omidyar Network, la Fundación Linux, FIDO Alliance, GSMA, Hyperledger, ID2020, Open Identity Exchange, Sovrin Foundation, World Identity Network, Accenture, Barclays, Deutsche Bank, Mastercard, Microsoft , Sedicii y Visa anunciaron su compromiso de fortalecer la acción colectiva en esta agenda. https://www.weforum.org/press/2018/01/digital-identity-why-it-matters-and-why-it-s-important-we-get-it-right/

[8] https://www.cnet.com/news/refugees-digital-id-tech-companies-id2020-summit-united-nations/

[9] www.libremercado.com/2019-07-16/unos-3000-suecos-se-implantan-chips-en-la-piel-para-sustituir-a-la-tarjeta-de-credito-y-al-dni-1276641924/

[10] https://www.aimfa.es/por-que-es-el-5g-el-futuro-de-la-investigacion-de-mercados/ Hacemos un resumen de Navin Williams. CEO de Mobile Mesure.

[11] https://www.visualcapitalist.com/china-u-s-worlds-trading-partner/

[12] Cf. Gacho Carmona, Isabel. La Unión Europea frente al ascenso de China como potencia tecnológica: el caso del 5G. Documento de Opinión IEEE 23/2020. http://www.ieee.es/contenido/noticias/2020/03/DIEEEO23_2020ISAGAC_5G.html y/o enlace bie3

[13] https://www.visualcapitalist.com/visualized-where-5g-will-change-the-world/

[14] Cf. Ibíd.,4

[15] https://www.aimfa.es/por-que-es-el-5g-el-futuro-de-la-investigacion-de-mercados/ Hacemos un resumen de Navin Williams. CEO de Mobile Mesure.