El gran negocio de las comercializadoras de materias primas y energía: A más sanciones más beneficios.

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El Caso Glencore. En este artículo se hace un repaso de cómo se origina un imperio de este tipo en el mercado de materias primas, energía, minerales…En este caso Glencore.

No es sólo Glencore. Hoy en día es fácil escuchar la calificación de ese manojo de grandes comercializadoras, como Vitol, Cargill y el puñado de grandes empresas que operan con petróleo, metales y alimentos como empresas sombrías, escasamente transparentes y poderosas…

Aun así, no siempre es evidente para la sociedad lo grandes que son. Las cinco mayores comercializadoras de petróleo manejan una cuarta parte de la demanda mundial diaria de crudo, mientras que las siete principales comercializadoras agrícolas procesan casi la mitad de los granos y semillas oleaginosas del mundo. En 2019, las cinco mayores empresas intermediarias facturaron en conjunto 865.000 millones de dólares.

Nadie podía evitar tratar con esta empresa antecesora de Glencore. Origen del imperio.

Durante los años 70 las “7 hermanas petroleras” perdieron el control total de la comercialización del petróleo. A mediados de la década de 1980, Rich & Co. (Marc Rich) comercializaba un millón de barriles de petróleo crudo por día. Tampoco la OPEP que nacía como respuesta a las grandes transnacionales petroleras de principios del siglo XX podían poner coto a este tipo de empresas comercializadoras. Entre 1975 y 1980 se multiplicaron hasta ser más de 300.

Marc Rich & Co pronto se convirtió en la empresa comercializadora de productos básicos más grande del mundo, comercializando no solo petróleo sino también muchos metales y minerales, desde aluminio hasta zinc y todo lo demás. Ahora también de todo lo relacionado con los vehículos eléctricos y energías renovables (Glencore).

¿Cómo hizo su fortuna Marc Rich?

Según el Comité de Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes de EE. UU., el imperio comercial de Marc Rich «se basó en gran medida en sobornos y coimas (dádivas) sistemáticas a funcionarios locales corruptos».

El comité también dijo que Rich hizo su fortuna «haciendo negocios sin restricciones legales, éticas o incluso morales».

Según el autor Daniel Ammann, en su libro The King of Oil: The Secret Lives of Marc Rich, un comerciante suizo que había trabajado para el magnate del petróleo le dijo que «[Rich] solo está interesado en ganar dinero, y por eso está dispuesto a no detenerse ante nada», y que un competidor en la industria del aluminio afirmó: «Rich no tiene escrúpulos…no debe su fortuna sólo a la brillantez comercial».

Comerciaba con cualquiera, incluso con el gobierno del Apartheid, y en 1983 huyó de Estados Unidos para evitar cargos de evasión de impuestos y acuerdos petroleros ilegales con Irán durante la crisis de los rehenes iraníes en 1979.

Después de convertirse en un fugitivo durante 18 años y estar en la lista de los diez más buscados del FBI, el presidente Bill Clinton indultó a Rich, después de que la ex esposa del magnate fugitivo, Denise Rich, donara 450.000 dólares a la Biblioteca Clinton en apuros y, «más de 1 millón de dólares a campañas demócratas en la era Clinton».[1]

Hablando de apartheid, el régimen sudafricano puede haber sido la mayor fuente de riqueza de Marc Rich.

M.R. dijo que violar las sanciones petroleras sobre Sudáfrica era el negocio «más importante y más rentable» de su empresa. No le faltaba razón.

Ganó alrededor de 2 mil millones de dólares entre 1979 y 1994, vendiendo petróleo al régimen del apartheid en Sudáfrica a pesar de las sanciones de las Naciones Unidas.

Se establecieron sanciones internacionales para presionar al régimen del Apartheid. ¿Pero cómo eludió las sanciones? Pues fácil, Marc Rich & Co. vendió petróleo al régimen del Apartheid a precios inflados y obtuvo enormes ganancias, para descontar esas sanciones en el precio.

Esto, por supuesto, fortaleció al régimen y mantuvo el apartheid en marcha. Con estos métodos, lo hicieron en la década de 1980, cuando la Unión Soviética apoyó a Cuba con petróleo barato. En lugar de transportar este petróleo a largas distancias desde Rusia, Cuba intercambió una parte de este petróleo con Marc Rich & Co., que entregó la misma cantidad de petróleo a Cuba desde Venezuela.

Este acuerdo significó que Marc Rich + Co. podía comprar el petróleo soviético destinado a Cuba a un precio reducido y venderlo a Sudáfrica y otros países para obtener una ganancia.

A pesar de sus vínculos con el régimen del Apartheid, Marc Rich & Co. continuó haciendo negocios en Sudáfrica después de 1994, después de haber sido rebautizado como Glencore en 1993.

A pesar de sus vínculos con el régimen del Apartheid, Marc Rich & Co. continuó haciendo negocios en Sudáfrica después de 1994, después de haber sido rebautizado como Glencore en 1993.

En la actualidad, las empresas sucesoras de Marc Rich, Glencore Xstrata y Trafigura, controlan el precio de casi todos los productos básicos (minería metálica incluida).

También dominan una parte considerable de los recursos naturales sudafricanos y mundiales, liderados por el multimillonario sudafricano Ivan Glasenberg, quien trabajó para Rich en la década de 1980.

Otro de los alumnos de Rich es Alan Duncan, ministro británico entre 2010 y 2019. Durante su empleo en la empresa de Rich, Duncan violó las sanciones en la década de 1980 al suministrar petróleo a Sudáfrica. Se alega que movió petróleo de Brunei a Durban y ganó alrededor de 100.000 libras al año en el proceso.

John Deuss es otro de los grandes negociantes de petróleo y materias primas, al estilo de Marc Rich, pero más reservado. Deuss, hábil donde los haya en este tipo de “negocios”, suministró el 57% de las importaciones de petróleo de Sudáfrica en 1981 y ganó 500 millones de dólares.[2]

Deuss usó banderas falsas, documentos de carga falsificados y transbordos de carga en medio del mar para transportar petróleo para el régimen del Apartheid.

En 1991, firmó un nuevo contrato para suministrar 45 000 barriles por día, un aumento de 15 000 con respecto al año anterior.

Estos ejemplos nos muestran el actuar de los dirigentes de estas empresas comercializadoras, que no tienen nada que envidiar en este sentido “moral”, a las grandes multinacionales petroleras o a los más abyectos dictadores que se beneficiaron y benefician de los recursos naturales de sus países.

Otro dato ilustrativo, más cercano a nuestros tiempos (2021), nos mostraba al exdirector ejecutivo de Glencore, Ivan Glasenberg, negándose a comparecer ante la Comisión Estatal de investigación, después de que lo implicaran como el «autor intelectual» detrás del hundimiento de Eskom (empresa eléctrica sudafricana), luego de supuestamente sobornar al actual presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa con la presidencia de una de sus empresas mineras en 2012.[3]

Fuentes:

Artículo Glencore es más un sindicato del crimen….Autor Sizwe SikaMusi artículo publicado en IOL

Artículo elaborado por Luis Antúnez

[1] https://www.lainformacion.com/espana/FBI-sorprende-investigacion-Bill-Clinton_0_968004059.html/

[2] Negocios en pleno Apartheid

[3] https://politicayeconomia.news/africa/economia-de-africa/ramaphosa-se-deshizo-de-sus-intereses-en-optimum-antes-de-asumir-el-cargo/