El Papa en el G7: La inteligencia artificial no es objetiva ni neutral

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El Pontífice pronunció su discurso durante la sesión conjunta de la cumbre del G7 en Borgo Egnazia, Apulia, al sur de Italia, centrado en las oportunidades y los riesgos de la inteligencia artificial. En su alocución, llamó a la adopción de una “sana política” para el bien común.

Sentado a la mesa con los líderes mundiales, el Papa compartió sus reflexiones sobre la Inteligencia Artificial, tema al que ya había dedicado su Mensaje para la 58ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Ante los hombres y mujeres con importantes cargos en la toma de decisiones, el Obispo de Roma se refirió a las oportunidades de esta herramienta, pero también alertó sobre sus riesgos y efectos sobre el futuro de la humanidad. Su mirada se fijó sobre todo en esta guerra con sus “piezas” cada vez más unificadas.


“En un drama como el de los conflictos armados, es urgente replantearse el desarrollo y la utilización de dispositivos como las llamadas ‘armas autónomas letales’ para prohibir su uso, empezando desde ya por un compromiso efectivo y concreto para introducir un control humano cada vez mayor y significativo.”


El potencial humano

El Papa aclaró cómo no hay prejuicios sobre el progreso científico y tecnológico, sino miedo a una deriva: “La ciencia y la tecnología son, por lo tanto, producto extraordinario del potencial creativo que poseemos los seres humanos”, manifestó Bergoglio. Un “instrumento extremadamente poderoso”, subrayó Francisco, y explicó que este instrumento es empleado en numerosas áreas de la actividad humana: de la medicina al mundo laboral, de la cultura al ámbito de la comunicación, de la educación a la política. “Y es lícito suponer, entonces, aseveró, que su uso influirá cada vez más en nuestro modo de vivir, en nuestras relaciones sociales y en el futuro, incluso en la manera en que concebimos nuestra identidad como seres humanos”.

El ser humano debe tomar la decisión

Así, por un lado, entusiasman las posibilidades que ofrece la IA; por otro, generan temor por las consecuencias que presagian. Para Francisco, hay que distinguir bien entre una máquina que “puede, en algunas formas y con estos nuevos medios, elegir por medio de algoritmos” y, por tanto, “una elección técnica entre varias posibilidades”. “El ser humano, en cambio, no solo elige, sino que en su corazón es capaz de decidir”, matizó el Sucesor de Pedro.

“Frente a los prodigios de las máquinas, que parecen saber elegir de manera independiente, debemos tener bien claro que al ser humano le corresponde siempre la decisión, incluso con los tonos dramáticos y urgentes con que a veces ésta se presenta en nuestra vida”.

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