El primer santo cristiano: Dimas, el ladrón

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Guillermo Rovirosa trabajando en su despacho

¿Qué queda en la clase obrera aburguesada del Hemisferio Norte de vida solidaria con los Pobres de la Tierra? Nuevamente la correlación traición-fidelidad jugando en la vida. Y así podemos analizar organizaciones, estructuras e instituciones.

Y, entre los cristianos, lo mismo. La lección Judas-Dimas no es que uno era el malo y el otro era el bueno, como en las películas, sino que todo ser huma no tenemos de los dos, SOMOS de los dos. La diferencia está en que, Dimas reconoció su canallada, y por eso fue santo, mientras Judas se quedó con el fracaso de su plan traidor, y por eso se desesperó.

Nuestra vida personal y nuestra vida social, política, económica, cultural y religiosa testifica con los hechos esta verdad. Lo triste es cuando personal y colectivamente olvidamos la lección, como sucede en las sociedades del Primer Mundo, salvajemente insolidarias tanto en sus instituciones y estructuras, como en las personas.

Por ello, mientras no sean públicamente conscientes de ello, se manipula á la solidaridad confundiéndola con la limosna o el donativo, intentando tapar la realidad de su ser, para seguir robando a la mayoría de la humanidad, con lo que lo único seguro que construye es la corrupción. Y es esa corrupción la que acabó en la Historia con todos los imperios. También acabará con el imperialismo transnacional de nuestro tiempo. ¿No vemos la corrupción triunfando en nuestra sociedad? Aunque ilustres norteamericanos nos digan hoy que hagamos cauces de regeneración desde el Norte de África, como ellos hacen con las corrientes de emigrantes, hace muchos más siglos que sabemos que la solución está en Dimas: fidelidad a Cristo desde los pobres y reconocimiento de la traición, y, desde ahí, testimonio evangelizador para todos los hombres.

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