Elecciones Generales 2016: ¡no mofarse de los votantes!

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Estamos en plena campaña electoral. Otra vez, seis meses después de que los partidos con más votos en las últimas elecciones, en un bochornoso espectáculo de negociaciones fallidas, fueran incapaces de formar gobierno

El panorama político español es el siguiente: la mitad de la gente en edad laboral está en paro o tiene un trabajo temporal. Por regalar decenas de miles de millones de euros a la banca, la deuda pública se ha disparado desde que empezó la crisis y ya supera el PIB.

La brecha económica entre ricos y pobres no ha parado de crecer en los últimos años y cada vez hay más familias sin ingresos o con grandes dificultades para llegar a fin de mes. El aborto cada vez está más asentado como el pan nuestro de cada día. En Cataluña el nacionalismo sigue presionando con el tema de la independencia, en su indecente chantaje económico de siempre.

Los casos de corrupción ya no sorprenden a nadie… Esto por no hablar del trato inhumano que Europa (y España como parte de la misma) ofrece a los inmigrantes y refugiados que huyen de las guerras y los desastres económicos que la propia UE ha provocado, persiguiéndoles como si fueran criminales, prohibiéndoles la entrada, devolviéndoles a países donde no se dan las mínimas garantías de respeto a los derechos humanos, convirtiendo el Mediterráneo en una fosa común…

Ante un panorama así, ¿de qué hablan nuestros políticos? ¿Qué es lo que nos ofrecen para que les votemos? ¿Cuáles son sus lemas de campaña? ¿Qué mensaje quieren transmitir? ¿Cómo pretenden captar nuestro voto?

Sus lemas son estos:

  • PP: A favor.
  • PSOE: Un sí por el cambio.
  • Unidos Podemos: La sonrisa de un país.
  • Ciudadanos: Tiempo de acuerdo, tiempo de cambio.
  • ERC: El único cambio posible.
  • PNV: Euskadi es lo que importa.
  • Etc., etc.

No hay partidos que hablen de los problemas reales. No hay una sola propuesta de solución a la situación actual. Los lemas valen lo mismo para un partido político, que para su supuesto rival ideológico. Es más, valen lo mismo como lema de un partido, que como el de una empresa de refrescos, o el negocio de un autónomo o el anuncio de un perfume…

Ya no respetan a los votantes, ni siquiera en tiempo electoral. Antes por lo menos se esforzaban en mentir haciendo promesas que luego no cumplían. Ahora ni siquiera prometen nada, es indignante. No olvidemos que, en plena época de recortes en Seguridad Social o en las pensiones, las últimas elecciones costaron a las arcas públicas 130 millones de euros. También es necesario tener presente que si hay que repetir elecciones (con sus gastos) es por la ineptitud de los propios candidatos, incapaces de la mínima honradez necesaria para formar gobierno.

Con todo esto presente, ya vemos lo que nos ofrecen. Más de lo mismo, pero peor. Es una burla al electorado, un insulto al votante, una falta de respeto al ciudadano. ¿Vamos a entrar en su juego o vamos a empezar a exigirles que empiecen a tomarse las cosas en serio?

Autor: Pedro Gajete