La verdad de Bangladesh

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La muerte de 1100 personas en una fábrica de Bangladesh se enmarca en un país de esclavos sometidos por el imperialismo transnacional y a los caciques locales.

Bangladesh es un país extremadamente fértil, puede producir suficiente alimento para poder satisfacer las necesidades nutritivas de una población veinte veces superior a la actual; y a pesar de ello, la población que vive en las zonas rurales (82%), pasa hambre.

El 16% de los propietarios de tierra controlan el 60% de toda la tierra, la cual cultivan para producir alimento que se exporta a los países enriquecidos.

Los terratenientes del país se asocian a las compañías agropecuarias extranjeras que dirigen la explotación de la tierra, y su distribución posterior.

Una red de maridaje económico y político hace que la explotación y la esclavitud se extiendan a todos los sectores productivos, sobretodo el agrícola y el textil.

Este último sector está controlado por las grandes compañías textiles que hoy dominan el mercado internacional, tales como Benetton, H&M, Mango o Inditex entre muchas otras, y una larga lista de cadenas internacionales de distribución y comercio, como El Corte Inglés, que están todas ellas en Bangladesh por el bajísimo coste de los salarios de los trabajadores (21 céntimos por hora) que trabajan en unas condiciones miserables, en fábricas carentes de los más mínimos requisitos de seguridad. Desde 2005 han muerto más de setecientos trabajadores en incendios en fábricas.

Los 1100 muertos en Rana Plaza, como consecuencia del hundimiento de un edificio, que había sido denunciado por los propios trabajadores por su fisuras y deficiencias estructurales unos días antes, llamaron a la puerta de nuestras conciencias. Los trabajadores fueron ignorados por el propietario del edificio, el Sr. Sohel Rana, que es uno de los dirigentes del partido gobernante Awami League.

Pocos días después del colapso de la fábrica, 20.000 trabajadores de fábricas cercanas a la que se derrumbó se manifestaron en protesta. La estructura de poder que gobierna Bangladesh, plenamente consciente de la situación envió a la policía inmediatamente y se movilizó para frenar y cortar la posibilidad de que se iniciara la explosión de ira colectiva.

La gran mentira de la Responsabilidad Social Corporativa (R.S.C.)

La industria textil utiliza otras empresas intermedias, «las certificadoras», cuyo objetivo final es obtener buena imagen, lo que en términos de negocio se denomina RSC ; cuyo fin no es otro de paliar los «daños colaterales» de una situación de alarmante injusticia.

Cátedras y postgrados son pagados por grandes firmas como Inditex y la universidad española, a cuyos a actos de clausura acuden miembros de la OIT para darles cobertura mediática. Y es que «La hipocresía es el colmo de todas las maldades» decía Molière, sobre todo con más de 1000 esclavos debajo de los escombros.

Esta es la relación de algunos incendios con víctimas mortales en fábricas textiles desde 1992:

  • 23 febrero 2006.- Un incendio en la fábrica textil KTS, en las afueras de Chittagong, en el sureste de Bangladesh, causa al menos 50 muertos.

  • 26 febrero 2010.- Un incendio en la fábrica de ropa Garib y Garib, en Gazipur (Bangladesh), causa 21 muertos y más de 50 heridos.

  • 14 diciembre 2010.- Un incendio desatado en una fábrica textil del grupo Ha Meen, a las afueras de Dacca, capital de Bangladesh, causa al menos 22 muertos y un centenar de heridos.

  • 11 septiembre 2012.- Un incendio en unos talleres de confección textil, declarado en la segunda planta de un edificio en la localidad de Yegórievsk, en la región de Moscú (Rusia), causa la muerte de catorce inmigrantes vietnamitas.

  • 12 septiembre 2012.- Un incendio provocado por un cortocircuito en un generador eléctrico arrasa una fábrica de material textil en Karachi (Pakistán), en la sede de Ali Enterprise, y causa al menos 280 muertos en el peor siniestro industrial de la historia del Estado pakistaní.

  • 25 noviembre de 2012.-Más de 120 personas atrapadas en una fábrica de ropas para multinacionales del textil

Autor: Luis Antúnez