Lo que podemos aprender de Angel Pestaña

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«No. En nombre de nuestras ideas, en nombre de nuestros principios, en nombre de nuestro apostolado, no se puede matar…»

En esta página de la historia de Solidaridad.net os queremos presentar a una persona que ha querido construir historia para la  conciliación. Evidentemente, aunque vamos a destacar la semblanza de Ángel Pestaña,  no  lo queremos hacer desde  la «individualidad». Ángel Pestaña representa a un colectivo que eligió la libertad, rechazando la violencia.  La mayoría de  estos militantes obreros   sufrieron  la incomprensión de sus compañeros e, incluso,  la expulsión de la organización en la que militaban.

A Ángel Pestaña se la puede considerar como una  de las figuras moralmente más atractivas en la historia del anarquismo español. Por eso mismo fue tan rechazado por los de la FAI ( Federación Anarquista Ibérica): «los hombres de acción, del rayo y de la tea» , como se los ha llamado, lanzados a la pendiente terrorista y  que hacían exclamar a Ángel Pestaña: «están locos o son unos malvados».

Ángel  Pestaña, fue uno de los militantes más influyentes de la CNT., a pesar de ser bastante poco recordado por la «penosa izquierda oficial» que tenemos actualmente.  Todavía en los años setenta, el “pestañismo” aparecía como una opción autogestionaria… Un hombre cuya máxima era la Libertad por encima de todas las cosas, y que defendió hasta su muerte en 1937.

«Yo nací el día 14 de febrero de 1886 en Santo Tomás de las Ollas, pueblecito limítrofe a Ponferrada del Bierzo (provincia de León)…Mi padre era analfabeto  absoluto, pues no sabía leer ni escribir..»  Escribe en su libro autobiográfico: Lo que aprendí en la vida. Así empieza su relato autobiográfico, donde muestra al lector las llagas del proletariado de finales del siglo XIX. Nació, el mismo año que su camarada Salvador Seguí. Éste fue asesinado con 37 años de edad, y aquél estuvo a punto de serlo unos meses antes. Rechazó por dos veces ser ministro de la República y murió con 51 años, por enfermedad.  No tenía tres años de edad, cuando perdió a su madre y a su única hermana. Se puso a trabajar con once, y tres años después se le murió su padre.

Huérfano y con un capital de 27 pesetas de deuda, nadie se acercó a ayudarle. «Nunca como entonces comprendí la ingratitud humana ni la dureza de sentimientos que crea la pobreza».

Llegó a Barcelona en 1914. Había trabajado en ferrocarriles, en una mina y fue calderero. Hombre observador y meticuloso, llegó a hacerse relojero. Pronto conoció la cárcel. Después de un mitin en Sestao, en el que defendió el horario de ocho horas. Fue detenido, salvajemente golpeado y conducido a los calabozos. Alguien le hizo llegar una cesta con comida: «No he recordado nunca lo que en la conferencia dije, pero sí que al retirarme a dormir los serenos me detuvieron, me llevaron a uno de los calabozos de la cárcel de Sestao y me dieron una paliza brutal, hasta hacerme sangrar por la cabeza y producirme cardenales por todo el cuerpo.»

Esta vida cargada de dureza y desolación forjó el carácter de Pestaña. Sus amigos le llamarían a veces «caballero de la triste figura» (apodo que le puso su compañero el Noi del Sucre). Después de ser trasladado a la cárcel de Valmaseda, recobró la libertad. Nueva peregrinación en busca de trabajo. Acabaría en Setè, en la costa mediterránea, de alpargatero. Allí conocería a su eterna y  amada  compañera, María: «Conocí a la que después había de ser mi compañera de luchas y fatigas.»

María era una mujer de pequeña estatura, valiente, viva y resuelta que le acompañará hasta el fin. Trabajará incansablemente, bravamente y se las ingeniará de mil maneras para sacar adelante un hogar siempre en peligro de naufragio por la vida militante de Ángel.

Pestaña estuvo constantemente perseguido o encarcelado, no podrá en largas temporadas ayudar a las necesidades familiares y María apechará con todas las cargas. Tendrá fuerzas para atender a sus hijos y no faltará ni un solo día a la puerta de la cárcel con comida y ropa limpia para su compañero preso. Y nunca se opondrá a las ideas y a la acción revolucionarias de éste, antes al contrario, compenetrada con ella desempeñará a su lado el papel de consejera entusiasta, su compañera espiritual, de sacrificios y fatigas. Llamaba a su hombre «el Ángel», una expresión de ternura hacia él y de reconocimiento de su bondad y pureza. Sin una mujer como María, Pestaña, hombre poco práctico para los problemas cotidianos, desprendido hasta lo sumo de intereses materiales, incapaz de reservarse y de medir sus fuerzas, imprevisor e insensible al peligro, no hubiera podido sostener su lucha en las circunstancias más adversas.

Desde su llegada a Barcelona en 1914, se unió al anarquismo, y colaboró activamente en publicaciones obreras: Tierra y Libertad. Fue director de Solidaridad Obrera, (1917-1919), e impulsó el  diálogo entre anarquismo y UGT, en un periodo en que ambos sindicatos llegaron a convocar conjuntamente la Huelga General de 1917.

Destacar de él su dignidad y honradez , cualidades que juntas son fundamento de una vida humana. Lamentaba su falta de conocimientos: «El obstáculo contra el que he chocado toda mi vida» y que paliaba como mejor sabía. Siempre consciente del objetivo de la promoción de la clase trabajadora para una vida mejor, comenzó a trabajar por unas ideas que procuraban  el mejor beneficio para todos y el no hacer daño a nadie; un imperativo de conciencia. Para él, lo fundamental era la persona. Con los años reconocería que,   entre sus compañeros,  también había quienes «lo que les arrastraba a la pelea era la ambición de subir, de figurar, de escalar un puesto«. Su proyecto era que hablasen las ideas de justicia social y de fraternidad, no el odio de clase.

Desde el año de 1918, impulsados por el Congreso de Sans y la crisis de la industria catalana, miles de obreros fueron afiliándose a la CNT, que se transformó en una potentísimo sindicato obrero, pero con un cáncer: una interpretación extrema de la «acción directa» condujo a la violencia, y surgió un pistolerismo de tres bandas: obrero, patronal y gubernativo. Pestaña se mostró siempre en contra de este proceder. Pero los grupos terroristas se organizaron, amparados por la organización, y sembraron una dinámica que acabó dañando al anarquismo.

Condenó el pistolerismo surgido en Barcelona a principios de la década del 20, distanciándose del crimen y del terror como medios de lucha: «No. En nombre de nuestras ideas, en nombre de nuestros principios, en nombre de nuestro apostolado, no se puede matar, no debe llegarse al crimen individual. Rechazo la violencia individual cuando llega al derramamiento de sangre».

Era contundente y veraz al afirmar que «es inútil acumular más odios. Sobran los que hay». Por todo ello, era radical al rechazar la «aberración monstruosa» de contestar a un terrorismo con otro. Al terrorismo de Estado y al de la patronal no le debía responder un terrorismo obrero. Al comienzo, calló y simuló a sus compañeros. Luego se avergonzó de esa actitud y denunció la penosa verdad de «hechos repugnantes, sin justificación alguna». Consecuencias que trajo ese terrorismo fueron la indiferencia y complacencia de una mayoría del pueblo, insensible ante el crimen, esto es, un envilecimiento social.

Pestaña acabó siendo expulsado de la CNT en 1932, fundamentalmente por defender esta postura. Aunque en septiembre de 1937 fue readmitido. Pero el 11 de diciembre de aquel año, murió. Descansó de una vida especialmente dura.

Creo, que por los hechos políticos que estamos viviendo actualmente,  merece la pena resaltar dos informes,   que publicará Ángel Pestaña, sobre su viaje e impresiones en la URSS: Setenta días en Rusia. Lo que yo vi;   y  “Setenta días en Rusia. Lo que yo pienso . Ambos son documentos excepcionales, un retrato de la corrupción de aquel nuevo Estado que no fue más que un totalitarismo desde sus inicios. Y que desgraciadamente,  hoy este totalitarismo está en manos del neocapitalismo actual con otras formas  e  ideologías … pero presente en nuestras vidas, provocando el descarte de millones de personas en el mundo. https://solidaridad.net/revista-autogestion-137-esta-naciendo-un-nuevo-sistema-totalitario/

La delegación española asistió al II Congreso de la Internacional, y  Ángel Pestaña, rebatió el sistema soviético ante todo el Congreso y en presencia de los grandes líderes soviets, Trotsky y Zinoviev, entre otros. La intervención de Pestaña «dejó seco y sin voz a Lenin» Una frase de su intervención fue la siguiente:  (…)Se ha afirmado que sin Partido Comunista no hay Revolución. (…)Un partido no hace una revolución, sino en todo caso un golpe de Estado; y un golpe de Estado no es una revolución.

De  Lenin, Pestaña escribió sin dudar: Autoritario y absorbente”.  No dudó en decirle a Lenin, con toda franqueza, la decepción que se llevó del congreso:  “el concepto que tengo de la mayoría de los delegados concurrentes al Congreso, es deplorable. Salvando raras excepciones, todos tienen mentalidad de burgués. Unos por arribistas y otros porque tal es su temperamento y su educación”.

Vidas como la de Ángel Pestaña pueden ser luz para el mundo del trabajo, para un nuevo sindicalismo donde la defensa de la dignidad del ser humano sea lo primero. Siempre en contra de la violencia. Donde sea prioritario la formación de la conciencia. Un estilo de superación ética y moral…un hombre que se desprendió de todo lo superfluo y bienes materiales para vivir para y por los demás…mostrando una gran compasión por las personas. Insobornable ante la verdad.

¡DESCUBRAMOS LO QUE ES LA VERDADERA POSTURA MORAL EN LA  POLÍTICA Y  EN LA VIDA!

Mª Mar Araus