Los pobres que atiende Cáritas suben de 1,6 a 1,8 millones

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La institución denuncia que los sin papeles temen ir al médico.

Cáritas atendió el año pasado a un total de 1.804.126 personas en toda España, lo que supone unas 200.000 más que en 2010 y un incremento superior al 12% con respecto a la misma fecha, según evidencia la memoria de la institución caritativa de la Iglesia católica correspondiente a 2011. A ellos hay que añadirles otras 4.560.000 personas que la institución solidaria atendió en terceros países. En total, ayudó, a lo largo de 2011, a 6.364.126 personas.

Para llegar a tanta gente, Cáritas tuvo que reforzar su aportación, invirtiendo un total de 250.697.475 de euros. Es decir, 3,16 millones más que el año anterior. De estos fondos, los donantes privados aportaron la parte del león (116.207.742 euros), un 3,4% más que el ejercicio anterior, mientras los fondos públicos continuaron bajando y se situaron en el 33,7%, con una cantidad de 84.489.733 euros.

En este sentido, el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, reconoció que siguen bajando las ayudas públicas para los pobres y, más en concreto, «han bajado desde que está este Gobierno».

En cambio, en plena crisis y con menos ayudas públicas, creció el número de voluntarios de Cáritas, para alcanzar los 64.251 en total, es decir, un 4% más que en el 2010.

Y, por supuesto, crecieron las aportaciones de los católicos. De la Iglesia procedió el 80% de los ingresos particulares de la institución.

Vivir en una habitación

Pero dentro de los excluidos, algunos colectivos están mucho más expuestos a la precariedad y a la marginación. Por ejemplo, los inmigrantes, «especialmente afectados en su salud, en su empleo, y con el doble de riesgo de sumirse en la pobreza», explicó Mora.

El secretario de Cáritas denunció la situación sanitaria de muchos inmigrantes, que «empiezan a tener miedo a acercarse a los centros sanitarios y ya muchos de ellos no son atendidos». O el drama no sólo de los desahuciados, sino también el de «miles de familias que están viviendo en una habitación». Aunque Mora advirtió que «todavía no hemos tocado fondo, al menos en las consecuencias de la crisis», quiso lanzar un llamamiento a la esperanza.

Rafael Del Río, presidente de la institución, urgió a los poderes públicos a «poner a las personas por delante de los números».

Mora alertó de que «los más excluidos de antes siguen siendo los más excluidos de ahora», aunque se hable menos de ellos y los titulares de prensa se centren más en los «pobres de corbata».

También entre los pobres hay niveles. Los parias de los pobres son los que ya lo eran antes de la crisis, pero que, ahora, no sólo siguen siendo pobres, sino que, además, se hacen invisibles y, por ende, olvidados.

* Extracto