Papa Francisco: Necesitamos vidas entregadas a la promoción de los más pobres

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Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de los Pobres: «No apartes tu rostro del pobre» 

La Santa Sede hizo público el martes 13 de junio el Mensaje del papa Francisco para la VII Jornada Mundial de los Pobres 2023 que este año se celebra el 19 de noviembre«No apartes tu rostro del pobre» (Tb 4,7) es el lema que el Santo Padre propone para este año.

El Papa Francisco señala en su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres 2023 algunos aspectos que hacen de nuestras sociedades, sociedades insolidarias.

También afirmó la necesidad de entregar nuestras vidas a la promoción de los empobrecidos y descartados.

Entre los aspectos que nos separan de la vida solidaria en los países enriquecidos señaló:

-Opulencia: El volumen de la llamada a la opulencia es cada vez más alto, mientras se silencian las voces de quienes viven en la pobreza y en la miseria.

-Modelo cultural: Se tiende a pasar por alto todo lo que no encaja en los modelos de vida previstos, especialmente para las generaciones más jóvenes, que son las más frágiles ante el cambio cultural que se está produciendo.

-Orillar el sufrimiento humano y alabar las cualidades físicas: Se pone entre paréntesis lo que es desagradable y causa sufrimiento, mientras que se exaltan las cualidades físicas como si fueran el principal objetivo a alcanzar.

-Lo virtual por encima de lo real: La realidad virtual toma el relevo de la vida real y cada vez es más fácil que ambos mundos se confundan.

-La solidaridad como moda: Los pobres se convierten en imágenes que pueden conmover durante unos instantes, pero cuando se encuentran en carne y hueso en la calle se apoderan de uno el fastidio y la marginación.

-La vida frenética: La prisa, compañera cotidiana de la vida, impide detenerse, ayudar y preocuparse por el otro.

Señala, en el capitulo 5 del documento, la necesidad de vidas solidarias entregadas a la promoción de los más pobres.

Agradezcamos al Señor que haya tantos hombres y mujeres que:

-viven su entrega a los pobres y excluidos y comparten con ellos;

-personas de todas las edades y condiciones sociales que practican la acogida y se comprometen al lado de quienes se encuentran en situaciones de marginación y sufrimiento.

-No son superhombres, sino “vecinos” que encontramos todos los días y que en silencio se hacen pobres con los pobres.

-No se limitan a dar algo: escuchan, dialogan, intentan comprender la situación y sus causas, dar consejos adecuados y referencias correctas.

-Están atentos a la necesidad material y también a la espiritual, a la promoción integral de la persona.

-El Reino de Dios se hace presente y visible en este servicio generoso y gratuito; es verdaderamente como la semilla que cae en la tierra buena de la vida de estas personas y da su fruto (cf. Lc 8,4-15). La gratitud a tantos voluntarios pide oración para que su testimonio sea fecundo.