“…está por verse”. Con esta frase culmina la última editorial sobre Venezuela publicada por este medio. Ello hacía referencia a una posible intervención armada en Venezuela por los Estados Unidos. Hoy lo estamos viendo, es una realidad. El 3 de enero de 2026 se produce la captura y extracción de Nicolas Maduro y su esposa mediante la operación “Absolute Resuelve”. Ahora se encuentran recluidos en una cárcel de los Estados Unidos con cargos de narcoterroristas.
Editorial de la revista Autogestión
El 28 de julio de 2024 y el 3 de enero de 2026 constituyen fechas trascendentales en la historia de Venezuela. La primera, por la derrota del régimen, de manera democrática y no reconocida por el régimen. La segunda por la captura del “presidente” de la República y su traslado para ser enjuiciado por tribunales estadounidenses. Es evidente que, a partir de estos acontecimientos en Venezuela se ha iniciado la transición.
Lo más relevante de estos acontecimientos es que quien toma el control del país no es ni el chavismo, que mantiene su estructura intacta, ni la oposición que esperaba ser reconocida por su legitimidad electoral obtenida en las elecciones de 2024. La estrategia del gobierno norteamericano ha sido la de aplicar una transición tutelada y trabajar en conjunto con los restos del chavismo bajo la presión del garrote y la zanahoria pues persiste la amenaza de que, si no hay colaboración de parte del chavismo habría una segunda acción militar peor que la anterior.
La razón de lo anterior, según el gobierno norteamericano, es evitar una situación de violencia y de caos, no se quiere repetir la historia de los países de Medio Oriente. De modo que lo que se pretende es ir desmontando el régimen con la colaboración de ellos mismos. Para ello han trazado un plan que contempla tres etapas: Estabilización, recuperación y transición. Esto es lo que anuncian, que sea así, no está claro. Lo que sí ha quedado claro es la intención del presidente Donald Trump: quiere el petróleo venezolano y el control de su industria. Y ya ha anunciado que se invertirán unos 100 mil millones de dólares para su recuperación y de todo el sistema energético. Por ello ha invitado a las grandes empresas petroleras del mundo a invertir en el país. Además, ha expresado que eso se traducirá en beneficio no solo para los Estados Unidos sino también para Venezuela.
Igualmente ha exigido al interinato venezolano la salida del país de los chinos, rusos e iraníes y, que cesen los negocios con ellos. Han decidido que todo el petróleo retenido en los puertos venezolanos producto del bloqueo norteamericano, unos 50 millones de barriles, irán a los Estados Unidos, que los pagaría a precio de mercado, pero al mismo tiempo, los fondos generados serán controlados por la administración norteamericana. Para que estas demandas se vayan cumpliendo, se ha exigido una reforma a la ley de hidrocarburos, cambios en el gabinete y la libertad de los presos políticos. Esto último se ha ido cumpliendo a cuenta gotas. Así mismo se ha exigido al interinato una ley de amnistía la cual no se ha podido aprobar por resistencia de algunos poderes dentro del chavismo que no la quieren.
Está claro que en todo lo que está aconteciendo, el pueblo es el gran ausente, no cuenta para nada. La transición a la democracia, que es el deseo de la mayoría del país, está en un tercer plano. Para el nuevo amo del país, hay que resolver lo más urgente: el desmontaje del régimen y la estabilización del país lo cual pasa por la desmovilización y neutralización de los grupos armados que son una amenaza latente para dicha estabilidad. De momento, así en teoría lo ha anunciado el gobierno norteamericano, se debe atender en un corto tiempo el grave problema humanitario, entre ellos la sanidad, el empleo y el salario.
Queda claro también, que todo lo que han hecho los gringos no es gratis, van a cobrar por ello. Si antes se no se respetó la soberanía popular ahora se ha perdido totalmente. Mientras tanto, los hechos van hablando, están sucediendo de una manera muy rápida y cada día surgen nuevos elementos, lo que dificulta tener una perspectiva clara de hacia dónde va el país, ello aunado a las muchas especulaciones en los medios de información y redes sociales. Lo que sí está claro es que hay un plan por parte de los Estados Unidos, que sólo ellos lo saben y que se irá conociendo a medida que se desarrollen los hechos. También es cierto que el pueblo venezolano se siente ahora más esperanzado porque ven una “luz en el túnel”.
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