«Salir a flote en medio del hambre y la pandemia en Venezuela»

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Muchas personas se adentran en el mar subidos a un flotador para llevarse algo a la boca.

Y el coronavirus no recula: El país supera desde hace días los 1.000 nuevos casos diarios y ha registrado más de 32.600 contagios desde el inicio de la pandemia.

Albañiles reconvertidos en pescadores

«Somos obreros de la construcción. Somos albañiles. Pero ahora mismo no hay obra de construcción. ¿Cuánto cuesta un saco de cemento? Vale 10 dólares. ¿Quién compra un saco de cemento por 10 dólares? Y si compran el saco de cemento, ya no tienen para pagar la mano de obra. Entonces, ¿qué hacemos? Lo más fácil para nosotros es ir a pescar», explica Juan Carlos Almeida, albañil reconvertido en pescador.

Tiburones y corrientes peligrosas

El desafío entraña sus peligros: temen que los tiburones agarren sus capturas, que que un anzuelo pinche su precaria balsa o que la corriente los lleve a alta mar.

«Nosotros también tenemos derecho a la comida. Si no tenemos trabajo, ¿a dónde vamos a ir? A lo que Dios nos dio: el mar», concluye Eric Méndez, también albañil y reconvertido en pescador.

Salir a flote como sea, a pesar de la pandemia

Con lo que han pescado podrán comer y algo venderán en el mercado negro para salir a flote… La economía venezolana ha caído más de un 25% en el primer trimestre del año.

Y el coronavirus no recula: El país supera desde hace días los 1.000 nuevos casos diarios y ha registrado más de 32.600 contagios desde el inicio de la pandemia.

Represión a los sanitarios en medio del hambre y la covid-19

Mientras que el número diario de casos de COVID-19 reportados en Venezuela se ha acelerado al ritmo más rápido en las últimas semanas, las autoridades están fracasando en las medidas para proteger a la población y, en particular, a los médicos, enfermeras y trabajadores de hospitales y clínicas que están siendo gravemente afectados, e incluso están encarcelando a quienes denuncian sus pésimas condiciones laborales, declaró Amnistía Internacional.

«Las autoridades venezolanas o bien niegan el número de trabajadores de la salud que han muerto a causa de COVID-19, o bien no disponen de información precisa sobre las precarias condiciones de los hospitales y la necesidad imperiosa de una mejor protección tanto del personal como de los pacientes. En cualquier caso, el gobierno está siendo totalmente irresponsable», dijo Erika Guevara-Rosas, directora para América de Amnistía Internacional.

Oxfam estima que para finales de año unas 12.000 personas podrían estar muriendo todos los días por hambre vinculada a la covid-19 en todo el mundo, «potencialmente más que los que morirán por la enfermedad misma».

Y, en estos momentos, de entre en sus «puntos críticos», solamente Yemen, República Democrática del Congo y Afganistán superan los 9,3 millones de hambrientos que la ONG británica estima hay en Venezuela.