Sudán del Sur, la paz en medio de un charco de sangre y petróleo

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El hambre y una guerra civil de grandes dimensiones, condenaron al  país más joven del continente a la desgracia; todo fruto del robo.

Desde la crisis de 2013, los dos bandos rivales han mantenido un enfrentamiento que ha costado al país una guerra civil, combates, enfermedades y hambre.

Las señales y los avisos de que Sudán del Sur estaba a punto de sufrir un hambre devastador eran muy claros. Las facciones rivales seguían, siguen todavía algunas, encerradas en su hostilidad, aunque su implacable afán de poder solo siembre una sensación de caos generalizada. He aquí la consecuencia: esta es una catástrofe provocada por el hombre y por las políticas contra los pobres de la tierra.

La guerra civil, la violencia armada, la huida, la enfermedad y el hambre eran y son “cotidianos” en Sudán del Sur

Los testimonios son terroríficos de lo que ha sucedido en Sudán del Sur estos últimos 5 años. Libros de testimonios relatan violaciones, matanzas indiscriminadas, asaltos a los más pobres entre los pobres; parece que el diablo hubiera tomado cuerpo en este joven país.

Más del 60% de la población de Sudán del Sur pasa hambre. Más de 6 millones de personas tienen problemas para alimentarse en Sudán del Sur. Según las últimas estimaciones de la ONU (datos muy conservadores), advierte de que a menos que se mantenga un canal de ayuda humanitaria y se respete el acuerdo de paz alcanzado por las partes enfrentadas en el conflicto, no hará sino aumentar la miseria.

La revista Mundo Negro apuntaba las causas y ponía a las claras a quién sirve tanta riqueza petrolera en Sudan del Sur (zona limítrofe con el Norte). En este artículo señalaba un informe:

The Sentry es una iniciativa de la organización estadounidense para la prevención del genocidio Enough Project y Not On Our Watch (NOOW). Uno de sus objetivos es seguir los flujos financieros para desenmascarar a los responsables del conflicto y su continuación. Con este objetivo, a principios de marzo publicaba un nuevo informe bajo el título de Fueling Atrocities: Oil and War in South Sudan (Alimentando las atrocidades: Petróleo y guerra en Sudán del Sur). Esta nueva investigación insiste en que el petróleo es la única fuente de divisas del país y el único recurso con el que cuenta para su supervivencia económica.

Basado en el análisis de documentos confidenciales que han llevado a cabo los especialistas de The Sentry, el informe prueba que existe un flujo constante de fondos procedentes de la petrolera estatal, Nile Petroleum Corporation (Nilepet), en beneficio de milicias culpables de crímenes de guerra horrendos. También se utilizaron grandes cantidades de dinero para pagar los servicios de grupos armados por compañías propiedad de altos funcionarios del régimen o de sus familias.

Hasta ahora, poco se sabía sobre cómo funciona el entramado financiero que posibilita que la guerra se prolongue en Sudán del Sur. Pero el estudio de estos documentos prueba cómo la principal fuente de ingresos del país, el petróleo, alimenta el conflicto, favorece el tráfico de armas y que un reducido grupo de sursudaneses son cada día más ricos. Mientras, la mayoría de los ciudadanos del país sufren grandemente y muchos tienen que huir de su tierra natal.

Y afirmaba también que:

No debemos olvidar que detrás de este conflicto se esconden, principalmente, los intereses y ambiciones de China y de Estados Unidos para hacerse con el control de las reservas de crudo del país. Son estos países, y muchas de sus compañías petroleras, los que han fomentado, armado y perpetuado la guerra, utilizando elementos ajenos como el étnico, para justificarla y esconderse detrás de ellos. Hay que recordar la importancia que China asigna a este conflicto hasta el punto que en 2016 envió más de 700 militares como parte del contingente de Naciones Unidas estacionado en Sudan del Sur

En definitiva, se señalan todo un reguero de causas que han traído tanta sangre, al pueblo Sudanés. Esperemos que la política, y el deseo de Bien Común de los actores internacionales, imponga la paz y la prosperidad a un pueblo tan aplastado. ¿Estarán las grandes potencias y multinacionales por la labor?