Inicio Artículos Tres tipos de “desahucios” están de actualidad: vivienda, Ceuta y vientre materno.

Tres tipos de “desahucios” están de actualidad: vivienda, Ceuta y vientre materno.

427

Un post en la red X de D. Luis Argüello, presidente de la CEE, nos plantea los tres tipos de desahucios presentes en la sociedad española:

Tres tipos de desahucios están de actualidad: de la vivienda, de Ceuta y del vientre materno. Los tres reclaman diálogo sereno y acuerdos. Entonces nos encontramos ante un cuarto desahucio: la razón y la voluntad de acuerdo parecen haber sido expulsados de nuestra casa común.

1.- El de la vivienda, con un acuerdo social respecto al reconocimiento del grave problema que vivimos: escasez de viviendas, viviendas cerradas sin uso por falta de confianza, casas vacías en la España rural, precios y rentas muy altas, alquileres por habitación sin “derecho a cocina”, pues hasta la cocina se transforma en habitación, millones de pisos de uso unipersonal, etc. Hay cierto acuerdo, emocional más que moral, sobre el “caso Maricarmen”, convertido en bandera, y desacuerdo legal, manipulación ideológica y conflicto político y social sobre las causas y las posibles soluciones a este grave problema. Es un asunto importante a considerar en el “nuevo Contrato social” al que se refirieron trabajadores y empresarios en el encuentro con el papa León XIV.

2.- En Ceuta con diversas experiencias: los ceutíes viven el desahucio de sus calles, plazas y de su normalidad; los inmigrantes, —algunos desahuciados de sus países de origen, otros desplazados por intereses geopolíticos— son deslocalizados continuamente y se resisten a un desahucio definitivo. Los ceutíes, como gran número de españoles, desean un desahucio rápido y total de los que han entrado en la ciudad como “okupas”. En medio, una crisis humanitaria —física, psicológica y moral— que afecta a todos, inmigrantes y ceutíes. También, por contaminación de esta crisis que no es primariamente migratoria, se está condicionando la manera de mirar a los inmigrantes en toda España. Ahora es imprescindible un acuerdo nacional para ayudar a los ceutíes y solucionar la crisis humanitaria; siempre es necesario un pacto de Estado y europeo que aborde las causas de las migraciones en los países de origen, combata las mafias —también haga frente a los Estados que utilizan los éxodos de personas para provocar invasiones por intereses geopolíticos con comportamientos mafiosos—, regule los flujos migratorios y acoja a los que llegan respetando su dignidad, que no se pierde al atravesar la frontera, aunque luego hubieren de ser retornados a sus países de origen. Si la actual situación de natalidad continúa, en pocos años Europa competirá por el inmigrante escaso.

3.- El desahucio del vientre materno provocado mediante el aborto. Es un “desahucio” de consecuencias irreversibles. Una campaña moralista del Gobierno lo presenta como un acto bueno, porque es legal —“tienes derecho”— y autónomo —“decidas lo que decidas, estará bien”—. La ciencia demuestra que en el seno de una mujer embarazada hay un ser humano, un hijo, distinto de ella, sobre el que no puede decidir sin plantearse la moralidad de esa decisión. Necesitará cualquier tipo de ayuda, social, laboral, de vivienda y apoyo pleno. Habrá casos de un gran conflicto ético, pero nunca podrá justificarse la solución en un derecho legal que niega al hijo la vida en cuya dignidad se fundamentan todos los derechos.

“La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización”, dijo León XIV en las Cortes y añadió: “la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad.”

Ante estos tres tipos de desahucios la argumentación ética varía de forma interesada: de la defensa a ultranza del derecho a decidir del propietario o de la embarazada, si la decisión es legal, sin tener en cuenta a quien sufre las consecuencias, al rechazo de la libre decisión aunque sea legal y confirmada por un juez, pues afecta a personas que deben de ser tenidas en cuenta por encima de la decisión del propietario.

En el caso del “desahucio” de los ocupantes de Ceuta, algunas propuestas, para que sea inmediato, animan a prescindir de la legalidad y quieren cerrar los ojos ante aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad; otras propuestas se niegan a ver que muchos ceutíes también son víctimas de la crisis humanitaria desencadenada por el éxodo-invasión-ocupación.

Los tres asuntos reclaman diálogo sereno y grandes acuerdos. Entonces nos encontramos ante un “cuarto desahucio”: la razón y la voluntad de acuerdo por la defensa de la dignidad humana y el bien común parecen haber sido expulsados de nuestra casa común.

Suscríbete al newsletter

Solidaridad.net