VEINTE PREGUNTAS al SOCIALISMO del SIGLO XXI

5395

Tormenta de cerebros. Supone la aceptación del pensamiento neoliberal desde posiciones teóricamente de izquierdas. Pretende remontar los viejos conceptos de izquierda y derecha
Tras la caída del Muro de Berlín se desdibujó el gran meridiano ideológico que mantenía al mundo dividido en dos formas de concebir la realidad: la izquierda y la derecha. Desde entonces, el pensamiento neoliberal se impuso dominante y totalizador sobre un único e ineludible campo de juego: el mercado y sus reglas.

Mientras la derecha de siempre abraza encantada el pensamiento neoliberal, la izquierda trata de recomponerse buscando un nuevo sistema de pensamiento de marchamo universal o etiqueta única. En definitiva, se trata de encontrar una respuesta única a la gran pregunta: ¿Cómo crear riqueza y cohesión social en el contexto de una sociedad de individuos libres? No es una pregunta exclusiva de la izquierda, pero es la respuesta que en vísperas del año 2000 la izquierda se esfuerza en encontrar como algo cerrado y englobador. No acaba de conseguirlo porque aparece dividida en dos grandes corrientes: la que, como la derecha, se deja abrazar por el pensamiento liberal (Tercera Vía, personalizada en Tony Blair, primer ministro británico) y la que hace todo lo posible por escapar de ese abrazo y reconocerse en el socialismo democrático (personalizada en Lionel Jospin, primer ministro de Francia).

Esas dos corrientes coexisten en el seno de la Internacional Socialista (IS). En principio, las dos tienen la teórica vocación de fundirse en los postulados del Progreso Global, que están en trance de elaboración y se convertirán en el ideario oficial para el siglo XXI. La elaboración fue encargada al ex presidente del Gobierno español Felipe González (Congreso de la IS celebrado en septiembre del 96 en Nueva York).

Para llevar a cabo el encargo, Felipe González impulsó la creación de una comisión con el cometido de organizar e impulsar una plataforma de ideas frente al fundamentalismo neoliberal que, según él, «niega el valor de la política y entrega todos los resortes de la convivencia a un mercado sacralizado como un nuevo becerro de oro».

«La economía se ha hecho grande mientras la política se hace pequeña. Y los políticos somos los responsables de este empequeñecimiento», dijo González en la última reunión del Consejo de la IS celebrada en Buenos Aires. González, como otros activadores del debate, también trata de articular una respuesta a la gran pregunta: ¿Cómo hacer compatible la eficacia económica con la justa distribución de la riqueza?
El Informe González se entregará oficialmente en el Congreso de la Internacional Socialista convocado para el mes de noviembre en París. Sobre ese documento se hilvanarán el debate y las correspondientes enmiendas.

Al terminar el congreso de París, la Internacional Socialista tendrá un nuevo ideario. Será el gran catecismo de la izquierda para el siglo XXI. Pero nada autoriza a pensar que será aceptado sin más por Tony Blair o Gerhard Schröder, canciller alemán, obsesionados con ganarse el favor de las clases medias y no hacer demasiadas objeciones a la economía de mercado.

En Blair (Reino Unido), Schröder (Alemania) y Jospin (Francia) se están personalizando tres corrientes diferenciadas a juzgar por lo que hacen desde la presidencia de sus respectivos gobiernos, más de los dos primeros respecto al tercero que de los dos primeros entre sí.

Mientras Jospin en Francia ha promovido la jornada de 35 horas semanales y una ley contra la exclusión social, Schröer en Alemania ha suspendido la ley del seguro de enfermedad y la de las jubilaciones. Por su parte, Blair en Gran Bretaña, cuna de la llamada Tercera Vía, ha suprimido el subsidio para las madres solteras y ha aumentado la dificultad de acceder a los subsidios de invalidez, dos medidas que han suscitado una masiva protesta social entre los ciudadanos.
Entretanto, los socialistas de todo el mundo han entrado en un vivo debate donde se habla del Estado, del mercado, la globalización, el mestizaje de las ideas, los tanques de pensamiento, el optimismo de la inteligencia, la revolución tecnológica, el medio ambiente, la identidad cultural, la supranacionalidad, las oportunidades, la libre circulación de capitales…

El debate comenzó hace ya unos años. El punto cero probablemente se halla en la invocación que ahora los socialistas hacen de unas palabras pronunciadas poco tiempo antes de morir por Willy Brandt: «Nuestra época contemporánea, como ninguna época anterior, entraña muchas posibilidades, tanto para bien como para mal. Nada se hace solo y pocas cosas duran para siempre. Por eso, recordad vuestra fuerza y que cada época requiere su propia respuesta» (mensaje al Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Berlín en septiembre de 1992).

1.- ¿Qué es la Internacional Socialista?
Es la organización internacional del socialismo democrático. Agrupa a 143 partidos o movimientos políticos de 110 países del mundo, con una treintena de nuevas peticiones de adhesión. El número de miembros se ha doblado desde la caída del Muro de Berlín en 1989. Se la considera el más potente foro mundial de partidos democráticos (socialistas, laboristas, socialdemócratas y progresistas). La sede de la IS se encuentra en Londres. El presidente es el primer ministro portugés Antonio Guterres.

2.- ¿Cuál es la fuerza electoral de la izquierda en Europa?
La izquierda gobierna en 13 de los 15 países de la Unión Europea. Entre ellos, los más importantes (Francia, Inglaterra, Alemania e Italia). Pero acaba de perder la mayoría en el Parlamento Europeo después de las elecciones del 10 y 13 de junio de 1999. Sólo en cuatro países los socialdemócratas fueron el partido más votado.

3.- ¿Qué es la «globalización»?
Es el resultado de la desaparición de fronteras en el plano económico. Viene dada por la formación de empresas transnacionales, la libre circulación de capitales y el fenómeno informático (autopistas de la información). La izquierda no está inicialmente en contra de la ‘globalización’ sino que la toma como un dato de la nueva realidad con el que hay que contar. Algunos prefieren hablar de «mundialización». Al asociarse a la economía, también se habla de «Economía global».

4.- ¿Qué significa «progreso global»?
Es la idea central que la izquierda enfrenta al modelo de «economía global» desde una posición ofensiva. Esa posición consiste en una negativa ante los riesgos del pensamiento neoliberal y en la reafirmación de un modelo de sociedad orientada por valores de humanitarismo y solidaridad. En definitiva, frente a la «economía global», el socialismo democrático se plantea «la globalización del progreso y del desarrollo» como su gran reto.

5.- ¿Qué es la comisión Progreso Global?
Un instrumento de la Internacional Socialista nacido en su Congreso (Nueva York, septiembre del 96), destinado a afrontar los desafíos del siglo XXI con una nueva plataforma de ideas y políticas. Se trata de reorientar el ideario del socialismo democrático y adaptarlo a la nueva época. También se trata de definir qué tipo de organización mundial desea la izquierda de todo el mundo.

6.- ¿Quienes forman la comisión Progreso Global?
Su composición refleja las nuevas realidades regionales de la Internacional Socialista, con una mayoría de miembros que pertenecen a partidos y organizaciones no europeos. Bajo la presidencia del español Felipe González, forman parte de la comisión Gro Harlem Brundtland (Noruega), Fathallah Oualalou (Marruecos), Takako Doi (Japón), Martine Aubry (Francia), Ricardo Lagos (Chile), Helen Clark (Nueva Zelanda), Ibrahim Boubacar Keita (Mali), Audrey McLaughlin (Canadá), Rolando Araya (Costa Rica), Simon Peres (Israel), Milos Ze- man (República Checa), Nicola Zingaretti (Italia) y Umberto Gen- tiloni (Italia).

7.- ¿Cuáles son las grandes preguntas de la izquierda?
Están sistematizadas en el seno de la Internacional Socialista. Son cuatro las grandes cuestiones básicas para las que la izquierda busca una respuesta: 1) ¿Qué puede y debe hacer el Estado frente al mercado? 2) ¿Cuál debe ser el papel de las instituciones multilaterales en la regulación de la economía mundial? 3) ¿Cómo conducir los procesos de regionalismo abierto para evitar la formación de bloques antagonistas y reducir distancias entre países pobres y ricos? 4) ¿Cómo hacer posible la integración de zonas periféricas que permanecen al margen del desarrollo?

8.- ¿Está en cuestión el Estado en las nuevas corrientes del pensamiento de izquierda?
El Estado no, pero sí su tamaño y su papel. Todos los participantes en el debate apuestan por un Estado más pequeño. Y a partir de ahí empiezan los matices. Para Tony Blair (Tercera Vía), «el Estado no debe remar sino dirigir». Para González (Progreso Global), «el Estado debe ser delgado, pero musculoso». En general, todos reniegan del Estado meramente benefactor. Y al hablar de su papel se habla de ir hacia una buena síntesis de tres elementos: Estado, mercado y sociedad civil.

9.- ¿Está en cuestión el sistema de mercado entre los teóricos del socialismo del siglo XXI?
No. Se acepta como un dato de la realidad, al igual que la globalización o la revolución tecnológica. Pero se trata de que los poderes públicos puedan imponer al mercado un marco regulador (de los movimientos de capital, por ejemplo), combatir sus efectos nocivos. A saber, el peligro de un Estado raquítico, el poder antidemocrático de los grupos de presión y la desregulación obsesiva frente al poder político.

10.- ¿Qué es la «Tercera Via»?
Es una formulación ideológica apadrinada por el primer ministro británico, Tony Blair, y concebida por Anthony Giddens y Ulrik Beck, que son sus principales teóricos. Supone la aceptación del pensamiento neoliberal desde posiciones teóricamente de izquierdas. Pretende remontar los viejos conceptos de izquierda y derecha. Acepta encantada el mercado y la competitividad y apuesta por la educación como principal instrumento para conseguir la justicia social.

11.- ¿Por qué se llama «Tercera Vía?
Porque aspira a ser una vía nueva y equidistante entre el Capitalismo (primera) y el Socialismo (segunda), a los que se considera rancios, antiguos y superados por el devenir de los acontecimientos. Blair y otros líderes del llamado «pensamiento insustancial» (Schröder por la izquierda, Aznar por la derecha) opinan que lo bueno de la primera vía (libertad económica) y lo bueno de la segunda vía (cohesión social) deben converger y perpetuarse en una tercera vía.

12.- ¿Es una doctrina rigurosa y acabada la de la «Tercera Vía»?
No. Es un inventario de generalidades contenido fundamentalmente en dos textos. Uno, que va firmado por Blair, aunque lo ha escrito Giddens, cuya edición española (1998) lleva un prólogo de Borrell. Y otro, el reciente documento Europa, la tercera vía, firmado por Blair y el canciller Schröder en vísperas de las elecciones europeas del pasado mes de junio. Su declaración de principios consiste en apostar por una combinación de objetivos sociales con los que se deriven de «un dinamismo económico capaz de liberar la creatividad y la innovación».

13.- ¿Qué dicen sobre el sistema de mercado los defensores de la «Tercera Vía»?
En el documento de Blair y Schröder se distingue entre «economía de mercado» y «sociedad de mercado». Se apoya lo primero pero no lo segundo. Éste es un lugar común de prácticamente todos los líderes del socialismo europeo. El último en utilizar públicamente esa formulación ha sido el portugués Mario Soares. Pero mientras Blair y Schröder no profundizan apenas en el significado, Soares y otros Gospin, D’Alema, Almunia, Simitis …) se han extendido en diversos textos sobre la distribución de la riqueza, la fiscalidad, los derechos humanos, el control político sobre los movimientos de capital…, que en los textos de la Tercera Vía no merecen especial atención.

14.- ¿Son de general aceptación en la izquierda los postulados de la «Tercera Vía»?
No, aunque son los más conocidos porque han sido profusamente divulgados. Se supone que perderán fuerza cuando en noviembre del 99 se apruebe el ideario de Progreso Global, que será el oficial de la Internacional Socialista. Tienen predicamento en Gran Bretaña y en Holanda. En Alemania, por ejemplo, los apoya Schröder, pero no Oscar Lafontaine. Y en el propio Reino Unido está creciendo la contestación interna en el seno del Partido Laborista. Cuarenta y cuatro diputados de este partido han firmado una declaración donde piden a Tony Blair que no atente contra la supervivencia del socialismo democrático como base de las esencias del laborismo.

15.- ¿Qué ha dicho Dahrendorf sobre la «Tercera Vía»?
Se trata de un testimonio muy significativo por el prestigio universal de este profesor ex socialdemócrata, convertido en la actualidad en un ilustre referente del liberalismo moderno. Ralf Dahrendorf detecta «elitismo» y «carencia de conciencia histórica». Hablando de los «ideólogos» de Blair («spin doctors», los llama), el eminente sociólogo escribe: «Todos ellos consiguen que las críticas les resbalen sobre una especie de aceite corporal hecho de una curiosa mezcla de dogmatismo e inseguridad».

16.- ¿Qué es el «Nuevo Laborismo»?
Es la versión doméstica (Reino Unido) de la llamada Tercera Vía. También se utiliza en Holanda, donde estas ideas gozan de fuerte implantación. En el ámbito británico también se habla de Proyecto Blair como simple sinónimo.

17.- ¿Cuál es la posición de Felipe González?
Se contiene en el último documento que ha entregado a los líderes de la Internacional Socialista. Todavía no se han incorporado las aportaciones que han de llegar en el tramo final del debate sobre el Progreso Global. Por eso el propio González dice que este documento «sólo me compromete a mí». Dice que el elemento ideológico que más identifica a los socialistas sigue siendo la solidaridad entendida como lucha contra la desigualdad. Para él, el socialismo sigue siendo «la profundización de la Democracia». «Por eso las manifestaciones históricas de un socialismo sin libertad las he tenido por traición a nuestros objetivos liberadores del ser humano», escribe en el mencionado documento.

18.- ¿Qué dice Felipe González sobre la economía de mercado?
Que su tendencia a desregularlo todo se está convirtiendo en un factor decisivo de la creciente brecha entre países pobres y países ricos, de la permanencia de conflictos y de la creciente degradación de los recursos del planeta. Lo dijo en Buenos Aires a finales del pasado mes de junio. Y aprovechó para denunciar allí los enormes costes sociales que en Argentina y en otros países latinoamericanos han desencadenado las liberalizaciones y las privatizaciones de ortodoxia neoliberal.

19.- ¿Cuál es la posición del PSOE en el debate sobre el Socialismo del Siglo XXI?
El PSOE prestará oficialmente su adhesión a los postulados de la Internacional Socialista, ateniéndose al documento que será oficial a finales de 1999, en el Congreso de París. Sobre la Tercera Vía, Almunia se ha limitado a declarar que la considera una brillante aportación al debate abierto en el mundo de la izquierda, pero nada más.

20.- ¿Dónde se sitúan los «guerristas»?
Los llamados guerristas, grupo de personas unidas por su afinidad al ex vicepresidente del Gobierno y ex vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, se reclaman del ala izquierda del partido, rechazan las ideas de Tony Blair dicen sentirse más identificados con la línea de Lionel Jospin en Francia o la de Oscar Lafontaine en Alemania.