Aunque Venezuela es mundialmente conocida por poseer las mayores reservas de crudo del planeta (300.000 millones de barriles), el interés estratégico de potencias como Estados Unidos se ha desplazado significativamente hacia su riqueza mineral.
En un artículo de BBC se señalan esos otros recursos que necesitan controlar la economía de los EEUU.
Además de petróleo, el suelo venezolano contiene hierro (8ª reserva mundial), bauxita, oro, diamantes, coltán, níquel, cobre y carbón.
Respecto a los minerales del capitalismo verde «Tierras Raras y Minerales Críticos» se ha detectado la presencia de elementos como torio, niobio y tantalio (fundamentales para tecnología y defensa), aunque la falta de estudios actualizados mantiene su potencial exacto en el misterio.
El «Arco Minero del Orinoco»: Creado en 2016 como un «Plan B» ante la caída de la producción petrolera, esta zona de 110.000 km cuadrados del tamaño de Portugal, se ha convertido en un foco de extracción de oro, de esclavitud, pero también de denuncias por contaminación del subsuelo y acuíferos, y por supuesto la tremenda presencia de crimen organizado y opacidad financiera.

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El giro político en Venezuela con la mirada puesta en tantas riquezas. Tras una intervención militar con escasa oposición y la captura de Nicolás Maduro, el gobierno de EE. UU. ha manifestado su intención de tener «acceso total» a estos recursos para la reconstrucción del país y su propia seguridad industrial. No es pequeño el trozo de pastel.
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Para todo esto son necesarias rápidas reformas legales por parte del actual Poder Legislativo venezolano. Los legisladores están acelerando cambios en las leyes de Hidrocarburos y Minería para revertir el modelo estatista y permitir la entrada masiva de capital privado.
Para entender por qué estos minerales son hoy tan o más relevantes que el petróleo, debemos observar tres factores que el texto toca tangencialmente:
La Transición Energética y los «Minerales Críticos»
El interés de EE. UU. mencionado por el USGS (Servicio Geológico) no es casual. El mundo está en una carrera en la economía verde.
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El Cobre y el Níquel son esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos.
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Las Tierras Raras son el «corazón» de los imanes de alta potencia para turbinas eólicas y sistemas de guía de misiles.
Por tanto podemos inferir que Venezuela se posiciona no solo como una gasolinera, sino como un almacén de materia prima para la tecnología del siglo XXI.
El dilema del Oro: ¿Bendición o Maldición?
A diferencia del petróleo, cuya extracción requiere una infraestructura industrial masiva (refinerías, oleoductos), el oro puede extraerse de forma artesanal. Esto ha generado:
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Descontrol Estatal: Gran parte del oro no llega al Banco Central, alimentando economías paralelas. Sobretodo con el auge de la economía informal controlada por mafias.
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Impacto Ambiental Irreversible: El uso de mercurio en la cuenca del Amazonas y la deforestación en el Arco Minero están destruyendo ecosistemas que son vitales para la regulación climática de la región.
El Desafío de la Infraestructura. Necesidades de mucho capital.
Aunque las reservas existan «sobre el papel», la realidad técnica es compleja.
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Inversión: Se estima que para reactivar la industria del hierro y la bauxita se requieren miles de millones de dólares en inversión, ya que las plantas de la CVG (Corporación Venezolana de Guayana) operan a una fracción mínima de su capacidad.
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Logística: La mayoría de estos minerales están en zonas remotas de la selva, sin vías férreas o puertos operativos que permitan una exportación eficiente a gran escala.
En el tema petrolero alguna de las compañías han afirmado no tener intención alguna de adelantar el dinero. Seguramente al final quien pague es el pueblo Venezolano. El tema ahora es quién adelantará el dinero.
La Soberanía vs. Necesidad Económica imperiosa
El «chavismo» que antes defendía el control estatal absoluto, ahora promueve una «veloz reforma» para privatizar el acceso a los recursos. Esto sugiere que la urgencia de fondos para la reconstrucción está primando sobre las ideologías o el inicio definitivo de una transición democrática. EEUU asegura que eso vendrá después. Veremos.
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