La justicia ha condenado a Google y a Meta a pagar tres millones de dólares en daños compensatorios y tres millones en daños punitivos por adicción a las redes sociales. Meta –Instagram, Facebook y WhatsApp– asumirá el 70% y Google –YouTube– el 30% restante.
El caso lo inició una mujer de 20 años en Los Ángeles, que acusó a Instagram y YouTube de haber dañado su salud mental desde que comenzó a usar estas aplicaciones cuando tenía menos de 10 años. La causa, según argumentó, es el diseño adictivo de estas redes sociales. Depresión, problemas de autoestima, ansiedad y pensamientos suicidas fueron algunas de las consecuencias expuestas por la joven.
El histórico juicio, que ha puesto el foco en la responsabilidad de las tecnológicas sobre los efectos de sus plataformas en niñas, niños y adolescentes, ha concluido así tras casi un mes de testimonios, entre ellos el del dueño de Meta, Mark Zuckerberg. La joven también demandó a Snapchat y TikTok. Pero estas dos empresas llegaron a un acuerdo extrajudicial en enero.
Las redes sociales tienen un claro doble efecto (entre otros) en jóvenes y adultos : Enganchados a las pantallas, generan soledad en el usuario y en su entorno, a la par que intentan convencernos que esta pandemia se soluciona interaccionando más, con otros en las plataformas.
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