Un interesante artículo de Emilio García-Sánchez en la Tercera de ABC analiza el fenómeno del social freezing (la congelación de óvulos financiada por empresas para posponer la maternidad), señalando sus graves implicaciones médicas, éticas y sociales.
Nota: El social freezing (congelación social o electiva de óvulos) es la conservación preventiva de los gametos femeninos sin una necesidad médica previa, con el objetivo de mantener la calidad de los óvulos de una edad temprana y usarlos en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) o ICSI en el futuro.
Desde octubre de 2014, empresas como Facebook, Google y Apple comenzaron a financiar la congelación de óvulos de sus empleadas para favorecer su desarrollo profesional. Consideraban que de este modo el factor biológico que condiciona la fertilidad podía quedar temporalmente neutralizado mediante el retraso de la maternidad. Su objetivo era atraer, promocionar y retener el talento femenino dentro de sus organizaciones. En España, la Real Federación Española de Fútbol ha ofrecido a las jugadoras de la selección financiar la conservación de sus óvulos. La medida ha generado una avalancha de críticas desde distintos ámbitos. Tras la noticia, la medallista olímpica Ana Peleteiro insistía en que la pregunta no debería ser cómo conseguir que una deportista retrase su maternidad, sino cómo conseguir que ser madre no penalice la carrera de una deportista. ¿Qué impactos se producen y qué consecuencias tiene?
Una civilización que protege la productividad sacrificando el ser madre acaba descubriendo demasiado tarde que también ha sacrificado su futuro
Se produce un impacto en la salud y contraprogramación biológica: El proceso implica someter a mujeres sanas y fértiles a tratamientos de hiperestimulación ovárica y fecundación in vitro, expuestas a riesgos y efectos secundarios no terapéuticos. Además, aunque se detenga el reloj biológico de los óvulos, el cuerpo de la mujer sigue envejeciendo, lo que incrementa las complicaciones obstétricas y reduce las probabilidades de un embarazo exitoso frente a la concepción natural en la juventud.
Bajo la apariencia de «empoderamiento», se transfiere a los empleadores el control sobre la temporalidad vital de la mujer, promoviendo una «ilusión reproductiva» que convierte la fertilidad en un objeto de gestión técnica y agrava el invierno demográfico.
Control laboral e ilusión reproductiva: Esta práctica responde a los intereses económicos de las empresas para no interrumpir la productividad de sus empleadas. Bajo la apariencia de «empoderamiento», se transfiere a los empleadores el control sobre la temporalidad vital de la mujer, promoviendo una «ilusión reproductiva» que convierte la fertilidad en un objeto de gestión técnica y agrava el invierno demográfico.
Injusticia social y servidumbre: Señala que el entorno laboral penaliza la maternidad temprana, presionando a muchas mujeres a postergarla o renunciar a ella por rentabilidad corporativa.
Propuesta de solución (baby-friendly): El autor aboga por sustituir esta medida por políticas reales de conciliación y corresponsabilidad (horarios flexibles, teletrabajo y evaluación por objetivos). Propone reconocer la maternidad como una etapa natural del desarrollo profesional y un pilar fundamental para el futuro de la sociedad.
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