Cambiar el mundo significa cambiar la educación

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En el marco general del XXVIII Aula Malagón Rovirosa, el curso «Propuestas educativas para un mundo en crisis» profundizó en la necesidad de experiencias educativas solidarias para una sociedad que sangra ante las tremenda desigualdad, también educativa, entre empobrecidos y enriquecidos.

Comenzamos el curso analizando, de la mano de Carlos Urueña Izquierdo, profesor de Educación Secundaria, cómo una inmensa mayoría de la humanidad condenada al hambre, al analfabetismo, a la miseria. Millones de niños sin acceso a la educación básica, o recibiéndola en unas condiciones míseras, mientras unos pocos reciben educación de "calidad". A través de una ingente labor de análisis a partir de informes "oficiales" de la UNESCO, pudimos comprobar cómo la geografía del analfabetismo, de la falta de educación, de la escolarización deficiente,…, coincide con la geografía del hambre.

Pedro Alonso Marañón, profesor titular de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de Alcalá y Director de la revista de pedagogía "Revista de Ciencias de la Educación" realizó una reflexión sobre las raíces de nuestro sistema educativo y su influencia sobre la configuración de la escuela tal y como la conocemos hoy. Una conclusión importante del análisis fue cómo la falta de valores para una formación integral de la persona, está obligando a la compensación de estas carencias desde el ámbito fundamentalmente de la educación no-formal, a través de propuestas educativas personalistas puestas en marcha desde diferentes ámbitos de nuestra sociedad.

Es necesario un cambio de modelo cultural, de modelo antropológico, que haga posible un nuevo modelo de persona, capaz de transformar la sociedad. Como decía Janusz Korzack, pedagogo polaco,"/cambiar el mundo significa cambiar la educación"

Pero este cambio debe ser protagonizado, y así lo hemos analizado a lo largo de este curso, por familias, educadores y jóvenes, a través de propuestas educativas en las que todos sus integrantes puedan responder libre y asociadamente a su vocación.

Mª Isabel Rodríguez Peralta, Doctora en pedagogía y profesora de magisterio en la Escuela La Inmaculada de Granada, defendió la necesidad de un compromiso serio y decidido de la familia en la educación de los hijos, tanto en su dimensión interna como social. A partir de una reflexión con el título "La educación en la familia y la familia en la educación", pudimos analizar en profundidad las dos dimensiones de la responsabilidad de la familia en el proceso educativo de los jóvenes. En la segunda dimensión, la dimensión social o externa, y en la misma línea que el ponente anterior, incidió en la necesidad de que la familia se haga responsable de conocer, de participar, de gestionar, de elaborar, el proyecto educativo. Es necesario que la familia protagonice la educación y haga real el papel subsidiario tanto del Estado, como del Mercado.

Francisco Rey Alamillo, Ingeniero informático y educador, profundizó sobre la vocación. "Educar para la vocación pasa por responder a nuestra vocación". Con este sugerente título se analizó la necesidad de colaborar en el proceso educativo y evolutivo de los jóvenes a través del cultivo de la vocación. A través de diferentes testimonios que acompañaron a su reflexión fuimos cerrando, acotando, la base necesaria para la construcción de realidades educativas solidarias capaces de dar respuesta a la sociedad en la que vivimos.

El curso finalizó con la aportación de Óscar Arcera López, ingeniero civil y educador, reflexionó sobre la importancia de tener en cuenta, ante cualquier respuesta educativa que nos queramos plantear, desde donde nos planteamos la educación, es decir, desde que modelo antropológico. "No se trata de introducir (educare) en todos nuestros alumnos las mismas competencias, sino de sacar lo mejor de cada uno de ellos (educere), de descubrir en cada uno sus cualidades".

¡Qué poco hablamos en la escuela de vocación! ¡Qué poco hablamos en nuestra familia de la verdadera libertad! Y qué decir de la denostada responsabilidad, que ha perdido por completo su dimensión social, primando la dimensión personal.
Nota: fuente: Aula Malagón-Rovirosa
 

Hagamos posible una verdadera educación solidaria. Una educación que construya personas. Personas capaces de responder asociadamente a los problemas de nuestra sociedad. Es necesario incorporar en la escuela la verdad, el protagonismo, la solidaridad, el valor del trabajo,… Pero todo esto necesita de nuestro compromiso decidido y firme. Y un compromiso de forma asociada, pues solos no podemos. Y hagamos este camino con la certeza de lo que nos ha demostrado la historia, puñados de personas, que movidos por un ideal común de justicia, de solidaridad, han sido respuesta a la sociedad en la que vivieron. Sigamos construyendo justicia.

"Urge promover tejido social, grupos de personas entusiastas de una verdadera enseñanza en libertad, para que sea posible luchar contra el individualismo vigente a través de una auténtica cultura solidaria. Son indispensables las experiencias solidarias en la enseñanza si queremos una enseñanza para personas libres".
Julián Gómez del Castillo

Autor: Aula Malagón-Rovirosa