Comunicar es algo más que una profesión: es una vocación

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El Papa recibió a la Familia Paulina reunida en Capítulo General y subrayó que los medios de comunicación de hoy carecen a menudo de honestidad: No se trata solo de una profesión, sino de una vocación, y es necesario ser agudo, claro, dar testimonio con la propia vida como con el Evangelio.

Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano 19/6/2022

Una comunicación «limpia», límpida como una página del Evangelio, auténtica y, por tanto, a años luz de la «desinformación» de las fake news que proliferan hoy en día. Así lo quiere Francisco y se lo pide a quienes, particularmente en la Iglesia, lo viven cada día como una misión, la puesta en práctica de un carisma: a la familia de los Paulinos, a quienes el Papa llama «apóstoles de la comunicación».

Como suele hacer, el Papa pronuncia un discurso de improviso y entrega el escrito, una forma de tocar diferentes notas de la misma partitura y profundizar en ciertos pensamientos. El modo se repite hoy con los representantes de la Sociedad de San Pablo reunidos desde hace días en el Capítulo General e inmediatamente, del discurso espontáneo, surge una indicación rigurosa.

«Comunicar es más que una profesión: es una vocación. Y esto es lo que el Padre Alberione ha querido subrayar en las diversas familias -llamadas- Paulinas, esto de comunicar. Comunicar de forma limpia. Y ustedes tienen la vocación de comunicar limpiamente, evangélicamente».

No a la desinformación

El escenario actual para Francisco -y lo dice sin tapujos- es a menudo lo contrario, «una comida indigesta, sucia, no limpia». Una distorsión como lo que ocurre con la fábula de Caperucita Roja que, señala el Papa con ironía, pasando de una comunicación a otra, «comienza con el lobo que quiere comerse a Caperucita y termina con Caperucita y la abuela comiéndose al lobo».

«Si tomamos los medios de comunicación actuales: hay una falta de limpieza, una falta de honestidad, una falta de integridad. La desinformación está a la orden del día: se dice una cosa pero se ocultan muchas otras. Debemos procurar que en nuestra comunicación de la fe no ocurra esto, que la comunicación venga precisamente de la vocación, del Evangelio, nítida, clara, testimoniada con la vida».

La identidad proviene de la vocación

«Está bien», aclara el Papa, que haya «comunicadores profesionales» entre vosotros, pero, repite, «antes de la profesión está la vocación, y la vocación os da identidad». Y es ese tipo de identidad como ocurre con el profeta David a quien Dios llama del rebaño pero le recuerda de dónde viene. Un punto que para Francisco es una piedra angular del magisterio.

«No te olvides del rebaño, que los ‘humos’ no vienen a llenarte la cabeza porque eres importante, has llegado a monseñor, a cardenal… Nada, no, eso no sirve. Lo que se necesita es limpieza, de ahí vengo, de la realidad. Y Dios se comunica siempre en la realidad: procurad que vuestra vida sea precisamente la comunicación de vuestra vocación, que ninguno de vosotros tenga que ocultar su identidad vocacional.

En el discurso escrito para la ocasión, el Papa pidió, entre otras cosas, a todas las ramas de la familia paulina que sigan la estela de las enseñanzas del beato Santiago Alberione, «aprovechando al máximo los medios de comunicación». Y citando la Redemptoris missio había observado: «En efecto, no basta con utilizar los medios de comunicación para propagar el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia; es necesario integrar el propio mensaje en la nueva cultura creada por la comunicación moderna. Una cultura que surge, incluso antes de los contenidos, por el hecho mismo de que existen nuevas formas de comunicación con nuevos lenguajes, nuevas técnicas y nuevas actitudes psicológicas».