D. Luis Argüello presidente de la CEE «Lo más necesario es la promoción de conciencia»

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Diálogo en la Fundación Pablo VI en torno a la encíclica Magnifica Humanitas.

Construir la sociedad «ladrillo a ladrillo» es una poderosa metáfora de compromiso personal y comunitario. Al igual que en la reedificación de las murallas de Jerusalén o en la promoción de la dignitas humana, cada acción, valor y relación sana que fomentas es una pieza fundamental que fortalece el tejido social.

Ante la IA y la crisis social actual, hace falta reconstruir la sociedad desde la dignidad de la persona, la formación (promoción) de la conciencia y una visión de largo plazo de la política, la caridad política.

Intervienen Mons. Luis Argüello. Arzobispo de Valladolid y Presidente de la CEE -Antonio Garamendi. Presidente de CEOE-Unai Sordo. Secretario general de CCOO-Carme Artigas. Ex Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial-Con la intervención de Hª. Alessandra Smerilli. Secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

En un encuentro organizado por la Fundación Pablo VI, el arzobispo de Valladolid D. Luis Argüello, comenzó afirmando que la doctrina social de la Iglesia ha pasado por distintas etapas: su origen en la escolástica, la crisis tras el Concilio Vaticano II y una renovación posterior con Pablo VI, Juan Pablo II y el papa Francisco.

El eje central es que la dignidad humana, que no es solo un principio más, sino el fundamento de toda construcción social, y que hay que pasar del individualismo (individuo) a una visión de la persona como sujeto relacional y su dignidad desde la concepción.

También insistió en que la respuesta a los desafíos actuales —especialmente la IA, el consumismo y los nuevos poderes económicos— debe ser pensando en el largo plazo, con un marco espiritual, ético, cultural y político. (Más allá de los cortos plazos que impone hoy la política)

Ideas principales señaladas por D. Luis Argüello
  • La encíclica comentada propone “alzar la mirada” y pensar a largo plazo, en vez de actuar solo con lógica electoral o inmediata.

  • La inteligencia artificial se presenta como un “cultivo” en desarrollo, por lo que necesita regulación y orientación, no solo técnica sino también moral y social…y una espiritualidad.

  • La importancia de formar la conciencia, educar para el diálogo y construir una “civilización del amor” basada en la palabra, la escucha y el bien común. Hay que construir una civilización donde la caridad política y la promoción de conciencia sea una constante, ladrillo a ladrillo, como la muralla de Jerusalem.

  • Es una labor principal participación de creyentes y no creyentes, para construir una sociedad más humana.

La Iglesia debe dialogar con la sociedad actual desde la doctrina social de la Iglesia, manteniendo ideas centrales como la dignidad humana, el bien común, la subsidiariedad, la justicia social y la solidaridad. También señaló que hoy esos principios deben aplicarse a retos nuevos como la digitalización, la inteligencia artificial, la robótica y las grandes plataformas tecnológicas, que generan nuevas formas de explotación laboral.

Para el presidente de la CEE la idea central es que la fe cristiana no cambia, pero su aplicación sí debe adaptarse a la época actual, marcada por la cuarta revolución industrial y por tensiones entre verdad, democracia y relativismo moral…

La Iglesia sigue defendiendo la dignidad de la persona, pero ahora debe hacerlo frente a los desafíos tecnológicos y laborales del presente.

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