De los franceses a los rusos: Explotación, guerra y miseria en la República Centroafricana.

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El país conmemora el 61º aniversario del final de su colonización sumida en luchas y pobreza, y con la influencia creciente de Rusia.

Rusia ha incrementado su presencia militar desde que los europeos dejaron la tarea de seguridad del país africano en manos de la Misión Unidimensional Integrada de las Naciones Unidas para la Estabilización en 2016.

La República Centroafricana (RCA) se ha convertido en un campo de disputa entre Francia, que ha perdido poder en muchas países de África, y Rusia, que está tratando de aumentar su influencia en el continente.

Rusia lleva aumentando su presencia militar en la RCA desde que Francia dejó la tarea de procurar la seguridad en el país africano en manos de la Misión Unidimensional Integrada de las Naciones Unidas para la Estabilización en la República Centroafricana (MINUSCA) en 2016.

En declaraciones a la Agencia Anadolu, el experto en temas africanos en el Centro de Investigaciones Sociales y Humanas (INSAMER), Serhat Orakci, dice que “uno de los factores que jugó un papel en la transformación de Rusia en un actor activo en el continente en poco tiempo es el legado que heredó del período de la Unión Soviética”.

“Rusia quiere volver a sus días gloriosos de la era soviética en el continente africano, donde fue influyente durante la guerra fría”, agrega Orakci.

Según Orakci, Rusia ha creado una tercera alternativa para los países africanos atrapados entre Occidente y China.

Orakci indica que las administraciones de los países africanos, especialmente aquellos francófonos, se aprovechan de la situación y utilizan la carta rusa contra Francia, hecho que genera conflictos entre ambas.

El experto recuerda que los mercenarios de la empresa de seguridad rusa Wagner han cometió crímenes y figuran entre los potenciales responsables de las dudosas muertes de periodistas opuestos a Rusia.

 

La República Centroafricana celebra su día de la Independencia en verano. Oficialmente, porque en realidad “no sabemos qué se celebra, porque el país nunca ha sido más dependiente de potencias extranjeras que ahora”, cuestiona Jesús Ruiz, obispo de Mbaïki. Lo corrobora Juan José Aguirre, al frente de la diócesis de Bangassou, y con más de 40 años de trabajo sobre el terreno.

Tradicionalmente ligado a Francia, el país ha dado en los últimos meses un giro radical, de la mano del releegido presidente, Faustin-Archange Touadera, que ha alcanzado un acuerdo con Vladimir Putin por el que Rusia ha entrado en la República Centroafricana.

La presencia de Rusia

El país galo no lo ha tomado precisamente bien. Además de amenazar con retirar todas las ayudas, se vive, de facto, “una guerra entre ambos países europeos con Centroáfrica como tablero de ajedrez”, según denuncia Aguirre.

“En unos meses, Rusia ha logrado lo que franceses y la ONU no han conseguido en años: acabar con la guerra, eliminando a los dirigentes rebeldes y diezmando sus tropas”, analiza Ruiz. No obstante “a los rusos les da igual el país, han venido a quedarse con las minas y riquezas naturales –que es lo mismo que venía haciendo Francia, por otro lado–, y al haber descabezado los ejércitos, los soldados ahora se han quedado como salteadores que atacan a todo”.