Dostoievski (Segunda parte)

1100

Durante su destierro en Siberia, Dostoievski conoció a una mujer que le dio a leer el Evangelio, la única lectura oficialmente permitida en el presidio. La lectura y meditación de él fueron de una importancia capital. Todas las obras que escribió tras el destierro y “tropiezo” con el Evangelio aparecen saturadas de su doctrina y tener en cuanta ésto nos ayudará a entender su pensamiento y su obra. Quizá debiéramos hablar, con Dostoievski, de “superrealsimo”, pues su mirada profunda, va más allá… Pero, a pesar de que Dostoievski es sobre todo el gran “pintor de almas”, el maestro de la novela psicológica, en sus obras hace una extensa pintura social, ofreciéndonos un panorama completo de la Rusia de su tiempo, del campo a la ciudad, de los nobles orgullosos a las “pobres gentes”, pasando por los funcionarios, comerciantes, estudiantes…

DOSTOIEVSKI 1ª PARTE

DOSTOIEVSKI 2ª PARTE

6.- MUNDO NOVELESCO Y ARTE NARRATIVO

Su obra es rica en contradicciones e inconsecuencias, o “antagonismos”, como diría su gran admirador Nietzsche.

Las novelas de Dostoievski, aún siendo quizá las más densas de pensamiento, no son nunca abstractas, sus libros están palpitando siempre vida. Sus personajes no se despojan jamás de humanidad para convertirse en entes simbólicos, jamás son “tipos”. Son individuos tan especiales como los peculiares personajes de Dickens, tan vigorosamente trazados y descritos. Dostoievski pinta como Rembrandt, con calidad artística vigorosa y perfecta, y llenos sus obras de hondo pensamiento.

Dostoievski teje en cada uno de sus libros una tupida urdimbre, resulta difícil y penoso a menudo desenredar la trama, que construye con esas ideas que se repiten, ideas de psicólogo, de sociólogo, de moralista… pero todas a un tiempo, y sin dejar de ser novelista.

La acción de sus novelas es, en general, vertiginosa, en un breve lapso de tiempo se concentran los acontecimientos. La trama central suele ser sencillla, pero con ella se entrelazan diversas acciones secundarias en una apretada sucesión de capítulos y en un incesante popular de personajes. Aunque parezca sorprendente, la estructura del relato en Dostoievski debe mucho al de la novela folletinesca: apariciones insólitas de personajes, encuentros casuales, escenas melodramáticas, giros inesperados de la acción, sorpresas, recursos para suspender el ánimo del lector…

Pero estas ideas, verdadera tela de araña, jamás aparecen en bruto, sino se desarrollan en función de los personajes que las expresan, y en esto precisamente estriba su confusión y relatividad.

La narración, a veces difusa y hasta caótica, nos atrapa por su fuerza, su grandeza y su ritmo fulgurante, arrollador, que hacen que la lectura de sus obras sea apasionante, pues, sin duda, si debemos destacar algo de su arte narrativo es la intensidad.

No existe nada más humildemente humano que él, esa palabra “ humildad” aparece una y otra vez en sus correspondencia y sus novelas. Dostoievski no se ha buscado nunca a sí mismo, se ha entregado apasionada y desatinadamente a su obra. Se ha perdido en cada uno de sus personajes, y por eso, se vuelve a encontrar en cada uno de ellos. Torpe cuando habla de sí, como se aprecia en sus cartas y diarios, pero elocuente cuando sus propias ideas las expresan los personajes. Dándoles vida Dostoievski se encuentra a sí mismo.

Los azares de que está colmada la vida de Dostoievski. por trágicos que sean, para su obra sólo son superficiales, no transcienden a ella. Las pasiones que lo agitan parecen causarle un profundo trastorno, pero a mayor profundidad subsiste siempre intacta una región íntima, que ni acontecimientos ni pasiones logran alterar.

Durante su destierro en Siberia, Dostoievski conoció a una mujer que le dio a leer el Evangelio, la única lectura oficialmente permitida en el presidio. La lectura y meditación de él fueron de una importancia capital. Todas las obras que escribió tras el destierro y “tropiezo” con el Evangelio aparecen saturadas de su doctrina y tener en cuanta ésto nos ayudará a entender su pensamiento y su obra.

Nada es menos gratuito que la obra de Dostoievski. Cada una de sus novelas es una especie de demostración. Pero el autor jamás pretende influir en nuestra opinión, lo que se propone es proporcionar esclarecimientos, poner de manifiesto ciertas verdades secretas que a él le deslumbran, que le parecen de la más alta importancia, las más importantes sin duda que el espíritu humano pueda alcanzar. Estas verdades no son de orden abstracto, ni están al margen del hombre, sino de orden íntimo, secretas en suma.

Por otra parte, preservando sus obras de cualquier deformación, tales verdades o ideas permanecen sometidas al hecho profundamente incorporadas a la realidad. Y frente a la realidad humana Dostoievski mantiene una actitud humilde, sumisa, no intenta torcer el curso de los acontecimientos, ni inclinarlos en su provecho.

“Una novela es un espejo que discurre a lo largo de un camino.” Esta frase de Saint-Réal es tomada por Stendhal para amparar su estética, convirtiéndose también en lema del Realismo, y no pocas novelas de la época de Dostoievski en Francia e Inglaterra se acogerán a ella. Nada está más alejado de esta fórmula que las obras de Dostoievski. Él crea una pintura, frente a un panorama, donde la luz irradia de un solo punto, mientras que en las obras de Stendhal o Tolstoi, la luz es constante, difusa, siempre la misma. Un libro de Dostoievski es como una pintura de Rembrandt, donde lo importante es la sombra.

Pero, cuando Dostoievski nos conduce a través de las más extrañas regiones de la psicología, merece subrayarse la necesidad que experimenta de precisar el más nimio detalle realista, con intención de dejar sentada en lo posible la solidez de lo que pudiera parecernos fantástico e imaginario.

Quizá debiéramos hablar, con Dostoievski, de “superrealsimo”, pues su mirada profunda, va más allá…

Pero, a pesar de que Dostoievski es sobre todo el gran “pintor de almas”, el maestro de la novela psicológica, en sus obras hace una extensa pintura social, ofreciéndonos un panorama completo de la Rusia de su tiempo, del campo a la ciudad, de los nobles orgullosos a las “pobres gentes”, pasando por los funcionarios, comerciantes, estudiantes…

Su atención se centra en los desheredados preferentemente, la visión de la miseria ocupa en su obra páginas sobrecogedoras.

Su pintura de ambientes es de un fortísimo relieve, aunque no es prolijo en las descripciones, acierta a darnos, con los rasgos justos, una impresión imborrable de los escenarios, sobre todo de los interiores.

Es curioso observar cómo Dostoievski pasa de un libro a otro, muy interesante descubrir cómo las últimas páginas de Crimen y castigo son la antesala de El idiota, o cómo pasa de éste a El eterno marido.

En las novelas de Dostoievski el drama de ideas se desarrolla en función concreta de personajes y acontecimientos, así, los cuatro hermanos Karamásov son símbolos que representan una pugna ideológica, pero al mismo tiempo, sin duda lo más importante, representan un drama personal. La conclusión ideológica es parte integrante de la catástrofe personal de los protagonistas.

7.- PERSONAJES

Dostoievski en su obra presenta unos personajes que, sin la menor preocupación para mostrarse consecuentes consigo mismos, se acomodan complacientes a todas las contradicciones, a todas las negaciones de que su naturaleza es capaz. Parece que lo que le interesa a Dostoievski es la inconsecuencia.

Existen sin duda en nuestro autor muchas cosas inexplicables, no tantas si admitimos la coexistencia en el hombre de sentimientos contradictorios. En la obra de Dostoievski esta coexistencia parece con frecuencia tanto más paradójica cuanto que los sentimientos de sus personajes alcanzan un clímax extremo, hasta una absurda exageración.

Lo que en Dostoievski resulta desconcertante es la simultaneidad con que se produce tales desdoblamientos, y el hecho de que sus personajes sean plenamente conscientes de sus inconsecuencias y dualidad.

Cualquiera de los seres de Dostoievski, cuando se haya preso de la emoción más viva, duda de si esta proviene del odio o del amor, los dos sentimientos se interfieren y se confunden. Sobre todo en los caracteres femeninos descubrimos un presentimiento de inconstancia. Todo esto lleva a sus personajes a las últimas consecuencias, así, casi todos son polígamos, como una satisfacción concedida a la complejidad de su naturaleza, son capaces de varios amores, y como consecuencia sufren la imposibilidad de mostrarse celosos, no saben ni pueden serlo. Sólo dolor y sufrimiento experimentan cuando les roe el lama la envidia o los “celos”, pero no entraña odio hacia el rival.

A pesar de la extraordinaria riqueza de su comedia humana, los personajes de Dostoievski, se agrupan y van escalonándose no por su mayor o menor grado de bondad o según las cualidades de su corazón, sino según su cantidad de orgullo.

Nuestro autor nos presenta, por un lado, a seres humildes, a algunos de los cuales eta humildad les llevará a la abyección, hasta regodearse, y por otro lado, a seres orgullosos, algunos llegarán al crimen incluso, éstos serán por lo general los más intelectuales.

Más que los masculinos, serán los personajes femeninos los que se muevan a impulsos del orgullo, así Catalina Ivanovna en Los hermanos Karamásov o los personajes femeninos de El idiota.

Los seres más humildes se hayan más cerca del Reino de Dios que los más nobles ; el renunciamiento de sí mismo frente a la afirmación de la personalidad, la voluntad de poder y la exageración de la nobleza. Como en el Evangelio, el Reino pertenece a los pobres de espíritu ; al amor se oponen tanto el rencor como las elucubraciones del cerebro.

Sus personajes más peligrosos, más nocivos serán los más intelectuales. No quiere decir esto que la voluntad y la inteligencia de los personajes dostoievskanos sólo persigan el mal, pero sí que aún en los casos en que se esfuerzan en alcanzar el bien, la virtud que llegan a conseguir es una virtud orgullosa, que lleva a la perdición. Sus personajes sólo llegan al Reino de Dios prescindiendo de su inteligencia, abdicando su voluntad personal y haciendo un total renunciamiento de sí mismos.

Los problemas políticos le parecen menos importantes que los sociales, y éstos mucho menos que los morales e individuales. Las verdades más profundas y vivas que plantea son de orden psicológico, y las ideas que plantea se reducen con frecuencia a meros interrogantes. Más que darles una solución pretende exponer tales problemas, su extrema complejidad y su continua interferencia, pues a menudo permanecen en un estado vago y difuso. Pero Dostoievski, no es un pensador, sino un novelista, por eso, las ideas que más estima, las más sutiles y nuevas debemos hallarlas en las intenciones y afanes de sus personajes, y no siempre en los de primer término.

Como antes vimos, las ideas de Dostoievski no son abstractas nunca, son consecuencia de los personajes que las expresan, pero no de estos tomados en conjunto, sino de un momento determinado de su vida. Son ideas relativas, en relación y función directa con un acto o un gesto del personaje necesario para que aquellas se manifiesten.

En cada uno de sus grandes libros figura un epiléptico, así el príncipe Mischkin, de El idiota, como él mismo era. Esto nos ilustra acerca del papel que atribuía a la enfermedad en la formación de su ética. En el origen de toda reforma moral encontramos siempre un pequeño misterio fisiológico, una insatisfacción de la carne, una inquietud, una anomalía. Dostoievski crea un estado enfermizo por un tiempo, que sugiere a éste o a aquel personaje una fórmula de vida distinta.

Los personajes de Dostoievski son, en definitiva, densos, enigmáticos, contradictorios, rebeldes a las cómodas definiciones que podemos hallar en la cristalización de las fórmulas.
La novela psicológica moderna condenó al personaje, concebido tradicionalmente, en provecho del estudio psicológico en sí mismo. El personaje se disuelve para que pueda captarse mejor el estado psicológico. En nuestro autor se verifica este rasgo de la novela moderna, después de leer una de sus obras, se imponen obsesivamente las ideas, las dudas, las rabias, las desesperaciones… pero difícilmente se recuerdan los rostros, el color de los ojos, los gestos… de sus personajes.

Pero, si bien no podemos formarnos una imagen visual de ellos, sí acabamos por conocer de un modo muy completo sus estados de ánimo, motivaciones, valoraciones, actitudes y deseos.

8.- OBRA

Cuando al principio hablamos de la vida de Dostoievski, fuimos también señalando cronológicamente su producción novelística. En este apartado fijaremos tres posibles etapas en la obra del escritor, citando en cada una de ellas las obras más importantes, y luego, hablaremos brevemente de sus libros más significativos : Crimen y castigo, El idiota, El adolescente y Los hermanos Karamásov.

  • 1ª etapa. Desde sus comienzos hasta su deportación, en 1.849.
    Pobres gentes ( 1.845), aún muy influida por Gógol, pero donde ya se advierte el interés del autor por el dolor humano y su amor por los humildes. El doble, Noches blancas… que son dos de los cuentos y novelas cortas de esta época, en ellas, junto al fiel reflejo de la realidad, se encuentran el lirismo y el humor.
  • -2ª etapa. Se inicia con su regreso de Siberia en 1.859.
    El mismo año de su regreso publica La aldea de Stepánchikovo, con agudas visiones del mundo campesino. Tras ella, compone ya dos obras maestras : Apuntes de la casa muerta (1.860) que recoge de forma sobrecogedora la vida en el penal siberiano, y Humillados y ofendidos (1.861), donde aparece el contraste dolorosa entre los débiles y una nobleza pervertida.
  • -3ª etapa. A partir de 1.866, etapa cumbre de la obra dostoievskana.
    Este año es el de la publicación de Crimen y castigo, en el mismo año publica El jugador, donde refleja una pasión que muy bien conocía. Le siguen El idiota (1.867), Demonios (1.871), El adolescente (1.875) y Los hermanos Karamásov
    (1.878-80).

– Crimen y castigo: el problema ético.

Es la historia de un joven estudiante, Raskolnikov, que comete un crimen por unos principios. A partir de complejas motivaciones que él mismo encuentra difícil analizar, mata a una vieja señora, prestamista, junto a su hermana, que de forma inesperada entra en la escena cuando está cometiendo el acto. Después del asesinato, se siente incapaz de hacer uso del dinero y de las joyas que ha tomado y las esconde. No hay ninguna prueba que lo relacione con el crimen, pero sus nervios están deshechos y su extraño comportamiento hacen sospechar al astuto detective encargado del caso. Antes de haber sido establecida su culpabilidad, el estudiante confiesa el crimen, y es condenado ocho años a Siberia, a donde le sigue una muchacha, Sonia, que ha estado ejerciendo la prostitución para ayudar a su familia. Raskolnikov parte a Siberia arrepentido, no de haber cometido el crimen, sino de no haber sabido mantenerse ; pero después de una enfermedad sufrida en prisión, se produce su conversión bajo la influencia de Sonia.

El tema del libro es el análisis de los motivos del crimen y las reacciones que éste produce en el asesino, y junto a esto, Dostoievski analiza el problema de las relaciones del ego y el mundo que le rodea, entre individuo y sociedad, que, en realidad, es el problema central de la ética y de la matafísica.

– El idiota : el ideal ético.

El protagonista, Mishkin, un antiguo príncipe de una casa rusa, padece ataques epilépticos. Desde su juventud, la enfermedad ha deteriorado sus facultades mentales y su salud física. Regresa a Rusia, casi curado, para tomar posesión de una herencia. Dos mujeres se enamoran de él, la hija menor de un general y la (desdeñada) amante de un rico comerciante. Medio enamorado de las dos, se dispone a casarse con la segunda por motivos de piedad, pero ella, para librarle del sacrificio, huye en el último memento con otro pretendiente, el cual, enloquecido por los celos, la mata. Y el príncipe y el asesino pasan una noche juntos velando el cadáver en estado de putrefacción. El asesino se marcha a Siberia ; la hija del general se casa con un aventurero estafador que pronto la abandona. Y el príncipe regresa a Suiza en un estado de postración física, nuevamente afectado por desequilibrios mentales. Hay dos tramas secundarias, una de las cuales, culmina con un intento de suicidio de un joven que se está muriendo lentamente de tisis.

El simple resumen del argumento puede parecernos un desbarajuste. Pero no es así. Es la obra más trágica y dolorosa de todas las novelas de Dostoievski, pero, a pesar de ello, o quizá por ello, es la más serena y equilibrada, serenidad que no se encuentra en sus otras novelas.

Mishkin no pertenece a nuestro mundo. Es una visión que, quizá, nunca llega a ser del todo real. Pero encarna la expresión literaria más perfecta, por muy quimérica que sea, del ideal ético ruso. El tema de esta obra es la relación entre este extraño y quimérico mundo y el mundo que conocemos.

– El adolescente : Dostoievski psicólogo.

En El diario de un escritor, 1.876, Dostievski escribía:

“Así pues, por el momento escribí El adolescente, como primer ensayo de mi idea… Tomé un alma aún pura, pero ya amenazada por la posibilidad de la corrupción moral, el odio a su propia insignificancia y a su propia ilegitimidad, la amplitud del alma que, aunque pura, cobija también pensamientos de vicio que se cuecen en el corazón y se desatan en sueños – sueños modestos, pero ya atrevidos y tormentosos – . Todo esto quedaba a merced de su fortaleza de espíritu, de su racionalidad, y, desde luego, de Dios. Tales son los proscritos de la sociedad, los miembros fortuitos de las familias fortuitas.”

– Los hermanos Karamásov : Dostoievski profeta.

Dostoievski vive en sus últimos años un enorme fervor religioso, Cristo encarna su ideal ético.

Los hermanos Karamásov es una novela épica de casi 400.000 palabras. Intentar definir su contenido puede dar lugar a descripciones tan inadecuadas como describir la Iliada como un poema sobre la ira de Aquiles. La clave del argumento, una idea posterior a la concepción original de la novela, es el asesinato del padre de los tres hermanos, un monstruo rebelde pero impresionante, lleno de lujuria y libertinaje. Él y Dimitri habían rivalizado por tener a una misma mujer, una prostituta ; se habían cruzado palabras duras y golpes, y habían proferido amenazas en presencia de todo el mundo. Y cuando se halló al viejo asesinado, lógicamente todas las sospechas recayeron sobre él. El asesino verdadero es Smerdiakov, el hijo ilegítimo del viejo. Pero es Iván Karamásov, el hijo menor, el que mató al padre en el terreno de los principios, fue su agnosticismo el que, inculcado a Smerdiakov y llevado a la práctica por él, con todas sus consecuencias lógicas, inspiró el crimen. Después de que Smerdiakov se ahorcase y Dimitri fuera enviado a Siberia por el asesinato no cometido por él, Iván se vuelve loco, consciente de su culpabilidad esencial en el crimen.

Dimitri es el personaje más humano y más puramente ruso de creado por Dostoievski.

Los problemas que plantea Dostoievski en esta obra son los mismos que se encuentran en todos los apologistas de la religión cristiana : el pecado y el sufrimiento.

9.- BIBLIOGRAFÍA

– Teoría literaria. René Wallek y Austin Warren. Editorial Gredos.

– Teoría de la literatura. Vítor Manuel de Aguiar e Silva. Editorial Gredos.

– Movimientos literarios. José María Valverde. Salvat Editores.

– Dostoievski. André Gide. Plaza & Janés.

– Curso de literatura rusa. Vladimir Nabokov.

– Dostoievski 1.821-1.881. Lectura crítico – biográfica. Edward H. Carr. Editorial Laia.

Nayra Pérez Hernández