El cristianismo de conversión sigue penetrando en la iglesia universal

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Hoy hay científicos que empiezan a descubrir que la cooperación esta en el centro de la realidad y de la naturaleza. Y esta es posible por los seres más débiles. La común-unión es más real y verdad que la lucha por la existencia y la competitividad.

Vladimir Hryhoriev, sacerdote converso ruso nos relataba cómo oyendo a los cristianos de Bielorrusia cantar en Pascua, cayó de rodillas ante Dios y se derrumbó toda su formación de ateísmo en las escuelas por el régimen soviético. Hoy vive en España su fe y nos manifiesta que la mayor amenaza para la fe cristiana es la propia fe vivida de forma mediocre. Sin la fe estamos muertos. Se necesita volver a Dios de corazón y no por los preceptos, en una vivencia comunitaria y eclesial fuerte. Además el cristiano es el hombre de las soluciones y respuestas al corazón mismo de los hombres y sus hondas aspiraciones. En Rusia se sigue produciendo la conversión de muchas personas.

La realidad de los cristianos en China está marcada por la vida de fe en las casas, en las familias, en la oración del rosario. Los sacerdotes que visitan comunidades una vez cada dos años está formando una fe y una piedad en estado puro. Los obispos en cárceles, en los campos de trabajo forzado, las familias perseguidas y abocadas a decisiones de martirio físico y moral, seminarios clandestinos y una enorme persecución religiosa, tienen como resultado el crecimiento de los cristianos. La persecución y la sangre de sus mártires es la semilla de nuevos cristianos. Oír los testimonios de un sacerdote chino y de un misionero español en China es como volver a los primeros tiempos de la fe cristiana.

Se produce en China también una relación entre la religión y la política, donde ésta trata de someter a la religión a los intereses ideológicos de la política China. Este hecho se produce también en muchos países de África.

En toda esta difícil realidad se produce también que tres millones de cristianos adultos cada año se bautizan en África, incluidas todas las confesiones cristianas. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de avanzar en el ecumenismo, en la comunión de los cristianos en una misma iglesia.

Respecto a la persecución a los cristianos hoy en el mundo, podemos distinguir tres frentes: por estar y pertenecer a la Iglesia, por afirmar a Dios y a su verdad, y por confesar a Jesucristo. En la persecución de los hermanos descubrimos nuestras propias debilidades y malformaciones de la identidad cristiana. Es una luz que nos purifica en la conversión permanente a Dios, a Jesucristo y a su Iglesia encarnada en los más pobres.

La ciencia necesita la caridad y los conversos

En todos estos continentes donde se produce el crecimiento del cristianismo también se introduce una cultura que genera el individualismo, el hedonismo y la insolidaridad. La aportación del matemático y científico José Antonio Langa sobre la relación entre la fe y la razón, entre la fe y la ciencia nos ayudó a profundizar una de las causas de por qué este hecho ha ocurrido, tanto en China, como en África, como muchos países en el tercer mundo. Efectivamente, la cultura occidental e ilustrada en los últimos cuatro siglos ha formado una forma de ver, de pensar, de vivir y de actuar que ha generado una racionalidad científico-técnica, cuya base materialista ha producido una forma de vivir y organizar la sociedad como si Dios no existiese. Este hecho es una novedad en el proceso histórico. Los papas, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, han lanzado el reto de formar una nueva síntesis entre la fe y la razón. Esto solo será posible con hombres y mujeres que, en la base de la sociedad, hagan de la ciencia un ejercicio de caridad que lleve a construir un conocimiento científico y solidario que genere instituciones y realizaciones políticas, económicas, culturales y sociales en la construcción de un mundo más justo y solidario.