El islam no es la única causa del conflicto en Siria

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Entrevista al experto católico en islam Justo Lacunza Balda. Analiza la situación de la guerra en Siria, las alianzas existentes, así como su extensión en otros países de la zona.

Entrevista*

Para Justo L. Bashar al-Assad continúa el juego sucio con el apoyo de la República Islámica de Irán y de Hizbulá del Líbano. Sin olvidar el respaldo político y geoestratégico de Rusia. No ha mostrado ninguna intención de apearse del caballo y no parece estar dispuesto a hacerlo aun después del anuncio de la Conferencia Ginebra 2, realizada en Montreux (Suiza) del 22 de enero 2014.

-Un poco de historia..
J.L.
El enfrentamiento entre sunníes y chiíes ya tuvo lugar en Siria en febrero del 1988. Fue entonces cuando Hafiz al-Assad (1930-2000), padre del actual presidente, no dudó en aplastar la sublevación sunní de los Ikhwan (Hermanos Musulmanes) en la ciudad de Hama. El ataque fue conducido personalmente por el hermano del presidente, Rifaat al-Assad. Murieron más de 20.000 personas y esa llaga sunní hace parte de la historia de la República Árabe de Siria.

– ¿Entonces gran parte del conflicto reside entre suníes y chiíes?

J.L.

No podemos decir que el Islam es la única causa del conflicto en Siria, pero es verdad que uno de los problemas centrales gira en torno a la autoridad y control del islam entre sunníes y chiíes. Por eso diferentes estados árabes, o de mayoría musulmana como Irán, apoyan una parte u otra en la guerra siria.

Mientras Irak ofrece su apoyo al régimen sirio, Arabia Saudí y Qatar si ponen del lado de la oposición al Gobierno de Bashar al-Assad.

La minoría alauí, de inspiración chií, ha controlado la República de Siria con mano férrea desde los años ’70. El régimen alauí se siente apoyado por la República Islámica de Irán y por el partido Hizbulá (Líbano) mientras que Arabia Saudí, Qatar y Turquía ofrecen su ayuda y apoyo a la oposición, especialmente al Free Syrian Army, fundada con oficiales desertores en julio de 2011.

Unos meses más tarde, en diciembre 2011, las tropas americanas se retirarían de Irak. A partir de ese momento sunníes y chiíes aceleran su enfrentamiento mientras se va consolidando y reforzando el eje Damasco-Bagdad-Teherán. Las tribus sunníes en Irak declaran la guerra al primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, al que desafían abiertamente y piden su dimisión.

– El conflicto se ha extendido a Irak.

J.L.      En diciembre 2012 se desplegó una gran movilización popular que tenía como epicentro la ciudad de Falluya (Provincia de al-Anbar) al oeste de Bagdad y a orillas del río Eufrates. Es una de las regiones más destacadas y significativas para los sunníes. Falluya es  conocida como “la ciudad de las mezquitas” por las numerosas mezquitas (más de doscientas) que hay en la ciudad y en los pueblos vecinos.

En las pancartas de las manifestaciones populares aparecieron referencias a la Free Syrian Army. Es decir, el conflicto de Siria había traspasado la frontera de Irak. No sólo con el éxodo masivo de refugiados sirios, sino también con el renacer de la hermandad sunní.

Los sentimientos, las creencias y la fe de las personas no conocen fronteras geográficas. Se solidarizan aún más en momentos difíciles de dolor, de incertidumbre, de guerra. Como está ocurriendo en la trágica situación de Siria. Siempre ha habido relaciones familiares y lazos históricos entre los sunníes sirios e iraquíes. Pero el conflicto sirio ha dado visibilidad concreta, en clave guerrera, a esas tradicionales  alianzas con la fundación del “Ejército Islámico de Irak y del Levante” (ISIS en su sigla en inglés).

Extracto de la entrevista de Miriam Díez Bosch en Aleteia