El laberinto fiscal de la industria farmacéutica: Paraísos fiscales

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Las farmacéuticas declaran un 5% de margen de beneficio en países empobrecidos y un 7% en los enriquecidos mientras sus márgenes globales son de cerca del 30%. ¿Donde van a parar el resto de beneficios? A los paraísos fiscales.

Tras analizar la información disponible de cuatro de las grandes multinacionales farmacéuticas – Abbott, Johnson & Johnson, Merck & Co (MSD) y Pfizer – los resultados son similares. Las compañías obtienen un margen de beneficios del 31% en los países denominados “paraísos fiscales” (donde el impuesto de sociedades es muy bajo o nulo), mientras que ese margen se queda en el 7% en los países desarrollados y en un aún más bajo 5% en los países en vías de desarrollo.

Teniendo en cuenta que tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo el impuesto de sociedades es cuantiosamente más alto, el informe calcula que solo entre estas cuatro farmacéuticas han dejado de pagar hasta 2.300 millones de dólares anuales en EEUU, 1.400 millones en otros países enriquecidos y 112 millones de dólares por año en los países empobrecidos. Johnson & Johnson sería, según el informe, la que más impuestos ha eludido (1.700 millones de dólares), seguida de Pfizer (1.100), Merck & Co (739) y Abott (169 millones de dólares). No en vano, Pfizer, Merck & Co y Abbott están entre las 20 empresas estadounidenses con más filiales en paraísos fiscales.

Las “estrategias de minimización fiscal” incluyen el registro de patentes o derechos de marca en paraísos fiscales, aun cuando la actividad no se ha desarrollado en estos, donde las compañías pueden llegar a reducirse a “un mero buzón postal”. Y así, desde esos países las compañías cobran al resto de filiales pagos en concepto de royalties o cánones, que a su vez el resto de filiales pueden desgravarse.

Resulta muy improbable que otras razones puedan explicar el patrón recurrente para que estas empresas “presenten beneficios muy superiores en países donde los tipos impositivos son muy bajos y donde, desde luego, no venden la mayoría de sus medicamentos”, añade el informe.

Este tipo de prácticas de elusión fiscal limita la capacidad de los Gobiernos de todo el mundo para proveer los servicios públicos necesarios para reducir la pobreza. Asimismo, minan la capacidad de estos Gobiernos para invertir en investigación sanitaria, que ha demostrado ser esencial para lograr avances médicos.

Además de la elusión fiscal, y la subida indiscriminada de los precios, las empresas farmacéuticas realizan prácticas agresivas de lobby.  En Estados Unidos (único país de dónde tienen acceso a los datos por su tradición de transparencia), las farmacéuticas son el sector que más presión ejerce, con 1.500 personas contratadas al efecto, millones de donaciones a las campañas políticas y más de 200 millones de euros anuales para actividades de lobby.

Las consecuencias de todas estas práctica es que en esta década los beneficios anuales de las 25 grandes farmacéuticas de EEUU aumentaron entre el 15 y el 20% mientras que en sectores similares el aumento fue de entre el 4 y el 9%.

Fuente Blog Salud y Solidaridad