El OBSERVATORIO de CORPORACIONES en EUROPA RECLAMA la REGULACIÓN de los «LOBBIES» EMPRESARIALES en BRUSELAS

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La Unión Europea corre el peligro de convertirse en una ´lobbycracia´ donde los grupos empresariales ejerzan una presión descontrolada para lograr regulaciones en su beneficio, según ha advertido el Observatorio de Corporaciones en Europa. Sólo en Bruselas, esta organización contabiliza más de un millar de grupos de presión, a los que se añaden varios cientos de agencias de relaciones públicas y bufetes legales, oficinas de ´asuntos europeos´ de multinacionales, y más de 15.000 profesionales dedicados en exclusiva al ´lobby´. Afirma el informe que estas redes de presión permanecen ´prácticamente desconocidas para el gran público´ a pesar de que las consecuencias de sus acciones inciden directamente en su vida diaria. El Observatorio repasa algunas de las organizaciones y empresas más destacadas en estas actividades, como la patronal europea UNICE, la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT, formada por medio centenar de empresas), la Asociación de Industrias Aeroespaciales, la Asociación Europea de Semillas Biotec (a la que pertenecen Monsanto, Syngenta, Dupont o Bayer), o los ´think tanks´ financiados por la industria Transatlatic Policy Network, Friends of Europe o New Defense Agenda. O empresas como Airbus, Boeing, Dow Chemical, BP, Philip Norris, BASF, Nestlé, Suez, Renault o E.ON.


(EP- 12 / 01 / 2005)-. La Unión Europea corre el peligro de convertirse en una «lobbycracia» donde los grupos empresariales ejerzan una presión descontrolada para lograr regulaciones en su beneficio, según ha advertido el Observatorio de Corporaciones en Europa, organización sin ánimo de lucro que reclama la regulación de los «lobbies» en Bruselas siguiendo el ejemplo de Estados Unidos.
En su último informe sobre el poder empresarial en Bruselas, «Explorando el paraíso del lobby corporativo», el Observatorio expone la compleja red de defensa de los intereses industriales a través de empresas, asociaciones, patronales sectoriales, agencias de comunicación y publicidad y «think tanks» (grupos de expertos).

Sólo en Bruselas, esta organización contabiliza más de un millar de grupos de presión, a los que se añaden varios cientos de agencias de relaciones públicas y bufetes legales, oficinas de «asuntos europeos» de multinacionales, y más de 15.000 profesionales dedicados en exclusiva al «lobby». En su mayor parte, representan los intereses de las

Sólo en Bruselas, esta organización contabiliza más de un millar de grupos de presión, a los que se añaden varios cientos de agencias de relaciones públicas y bufetes legales, oficinas de «asuntos europeos» de multinacionales, y más de 15.000 profesionales dedicados en exclusiva al «lobby».
corporaciones, y sólo un 20 por ciento corresponden a las ONG y los sindicatos.
El Observatorio asegura estar preocupado por «los impactos de control corporativo sobre la política europea y la calidad de la legislación social y medioambiental», afirmando que estas redes de presión permanecen «prácticamente desconocidas para el gran público» a pesar de que las consecuencias de sus acciones inciden directamente en su vida diaria.

Estos analistas consideran que la falta de transparencia en los procesos europeos de toma de decisión, y la ausencia «de un verdadero debate público», son un terreno abonado para la influencia de las empresas en Bruselas: «la UE corre el peligro de convertirse en una «lobbycracia», aunque afortunadamente las empresas no siempre obtienen la victoria». «Pero el control corporativo de la UE es creciente y se necesitan acciones urgentes», apunta.

El Observatorio repasa algunas de las organizaciones y empresas más destacadas en estas actividades, como la patronal europea UNICE, la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT, formada por medio centenar de empresas), la Asociación de Industrias Aeroespaciales, la Asociación Europea de Semillas Biotec (a la que pertenecen Monsanto, Syngenta, Dupont o Bayer), o los «think tanks» financiados por la industria Transatlatic Policy Network, Friends of Europe o New Defense Agenda.

El informe incluye también a las agencias Weber Shandwick, Burson-Marsteller y «Hill y Knowlton», asociaciones poco conocidas pero de gran influencia como el Foro Científico y Medioambiental de la Bromina (con financiación estadounidense), el bufete de abogados Herbert Smith, o empresas como Airbus, Boeing, Dow Chemical, BP, Philip Norris, BASF, Nestlé, Suez, Renault o E.ON.

REGULACION «A LA AMERICANA»

«En estos momentos, las normas europeas sobre el «lobby» son absurdamente débiles», denuncia el Observatorio, que insta a la Comisión Europea a establecer una regulación similar a la vigente en Estados Unidos, en virtud de la cual las empresas, las firmas de relaciones

Algunas de las organizaciones y empresas más destacadas en estas actividades son: la patronal europea UNICE, la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT, formada por medio centenar de empresas), la Asociación de Industrias Aeroespaciales, la Asociación Europea de Semillas Biotec (a la que pertenecen Monsanto, Syngenta, Dupont o Bayer), o los «think tanks» financiados por la industria Transatlatic Policy Network, Friends of Europe o New Defense Agenda.
públicas y los grupos de presión reconocidos son obligados a informar sobre los «dosieres» en los que trabajan, para qué clientes y con qué presupuesto.
«Esta transparencia ayudaría a los europarlamentarios a saber quién está ejerciendo «lobby» sobre ellos y sobre sus colegas, permitiría a los medios de comunicación a incrementar su escrutinio de las corporaciones y proporcionaría una poderosa herramienta de contra-propaganda a las organizaciones de la sociedad civil», considera.

De lo contrario, apunta, los grupos empresariales seguirán imponiendo sus puntos de vista en la legislación europea. El Observatorio menciona, entre otros, el caso de la normativa para el control de sustancias químicas REACH, que en su propuesta original de 1999 pretendía obligar a la industria a registrar y demostrar la seguridad de estos productos.

El Observatorio considera «chocante» que aún hoy el 99 por ciento de todos los químicos vendidos en la UE «no se hayan sometido a ningún escrutinio oficial». Según estos expertos, la asociación de industrias químicas CEFIC «ha gastado millones de euros en «lobby» y campaña mediática», con el respaldo del sector químico estadounidense y la Administración de George Bush.

La campaña anti-REACH se intensificó en 2002, «usando la palabra mágica «competitividad»». Como resultado de esta «aplastante presión», en la que las ONG se vieron «masivamente superadas en número por la industria», la propuesta de REACH presentada por la Comisión en octubre de 2003 «fue un paso atrás» respecto al texto original. La legislación final entrará en vigor este año.