El timo del trabajo por cuenta propia: el emprendimiento

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Lo que sorprende, es que todos sabemos que esto es un timo pero participamos de una especie de consenso hipócrita y seguimos animando a los incautos, en vez de denunciar esta nueva burbuja relacionada con el emprendimiento.

Hace apenas dos décadas a nadie se le ocurría hacerse emprendedor. Es más, dudo que la palabra existiera. Pero las palabras, como las personas, nacen crecen y se reproducen. De modo que debió ser por aquel entonces que la tal palabra nació y ahora que ya es mayor, como hay palabras que a fuerza de repeticiones y falsas atribuciones acaban por hacer fortuna, ahí la tenemos, disfrutando de un estatus que no le corresponde, pues no deja de ser la versión maquillada de lo que, antes, llamábamos trabajar por tu cuenta.

Por mucho que lo disfracen, emprendedor es hijo de aquella frase. Es un joven bastante ingenuo que piensa que si te lo curras puedes dejar de ser un paria, escapar de la clase trabajadora y convertirte en un señor respetable, con adosado y BMW a la puerta. Un timo en toda la regla. El tocomocho de la crisis. Algo parecido a cuando montaron la burbuja inmobiliaria, que todo el mundo te animaba a que compraras un piso, o dos, o tres, porque era un negocio que podía solucionarte la vida.

Así son los oligarcas. Cuando lo del ladrillo se convirtió en una ruina la emprendieron con los emprendedores. Una solución mágica, el chollo que estabas esperando, tú que tienes buenas ideas. Y aunque no las tengas, o las tengas regulares, ya se encargará el sistema de ponerte ejemplos de gente torpe que lo ha conseguido.

Hay gente para todo, también los hay que les toca la lotería. Pero lo normal es que pierdas el dinero que invertiste en el décimo y que, si naciste en el seno de una familia obrera, tengas un noventa por ciento de posibilidades de morir siendo lo mismo. Eso, los que mandan, lo saben perfectamente, pero se aprovechan de la situación para infundir falsas esperanzas y eludir responsabilidades.

Vaya desfachatez. Ahora que los empresarios no emplean a nadie, nos vienen con la idea de que nos autoempleemos, jugándonos los ahorros y lo poco que nos queda.

Conocen nuestras debilidades. Saben que la idea romántica de empezar un negocio, de ser nuestro propio jefe y hacer las cosas a nuestra manera, la tenemos todos. El problema viene cuando chocas con la realidad: primero con la financiación y luego con la oferta y la demanda.

¿De dónde sacas el dinero para emprender tu proyecto? Si eres un trabajador o una trabajadora normal, es muy posible que no tengas un duro o, en cualquier caso, si has ahorrado cuatro euros, que no te lleguen ni para empezar. Con un poco de suerte, si tu familia te avala, a lo mejor el banco te presta otros cuatro a cambio de hipotecarte durante 20 años, o más. Pero, ¿Qué pasa si lo que has emprendido, por mucho que te lo curres, no sale adelante? Pues que te arruinas. Que pierdes todos tus ahorros y sólo te queda la deuda.

Lo curioso, lo que sorprende, es que todos sabemos que esto es un timo pero participamos de una especie de consenso hipócrita y seguimos animando a los incautos, en vez de denunciar esta nueva burbuja relacionada con el emprendimiento. Este mensaje, según el cual los emprendedores son la única solución a la crisis. Una falacia que pretende convencernos de que el gobierno, los empresarios y los bancos no tienen culpa de nada, que el que no se salva es porque no quiere.

Autor: Milio Mariño