En Cabinda (Angola) se está viviendo un genocidio silencioso

1229

Un comunicado de la sección portuguesa de «Ayuda a la Iglesia necesitada» (AIN) –obra de Derecho Pontificio dependiente de la Santa Sede— denuncia que en los últimos 12 meses los soldados de Luanda podrían ser los responsables de torturas, violencia y homicidios. Hace años que el enclave de Cabinda es centro de una guerra civil entre el ejercito de Luanda y los guerrilleros del FLEC («Frente de Liberación del Enclave de Cabinda») que luchan por la independencia de esta región de Angola. Cabinda es rica en petróleo, con una producción de hasta 700.000 barriles diarios.

Según denuncia «Ayuda a la Iglesia necesitada»

LUANDA, 19 noviembre 2003 (ZENIT.org).- Sacerdotes católicos están denunciando los crímenes contra la humanidad que se comenten en los enfrentamientos de la población civil con los militares angoleños en Cabinda, enclave separado del resto del territorio angoleño por la República del Congo.

Un comunicado de la sección portuguesa de «Ayuda a la Iglesia necesitada» (AIN) –obra de Derecho Pontificio dependiente de la Santa Sede— denuncia que en los últimos 12 meses los soldados de Luanda podrían ser los responsables de torturas, violencia y homicidios.

En este contexto, AIN ha lanzado en Lisboa una campaña de apoyo a Angola llamada «La indiferencia es un crimen» a fin de «contribuir con una recogida de fondos a la formación de sacerdotes y seminaristas en Angola y conseguir que la Iglesia sea reconocida como la única institución creíble en la promoción de la paz y la reconciliación en Cabinda y en Angola».

El presidente del Consejo de Administración de AIN, Paulo Bernardino, ha enviado una carta a miles de bienhechores de la institución en Portugal en la que recuerda «las represalias violentas contra los habitantes de los pueblos, las ejecuciones sumarias, las torturas, la destrucción de casas y los saqueos de bienes de la población».

A ello se añade la violencia sexual –incluso contra niñas–, los matrimonios forzosos, las detenciones extrajudiciales, los impedimentos a la población para realizar actividades de sustento –como la agricultura, la pesca o la caza–, y el uso obligado de civiles como «guías» durante las operaciones militares.

Paulo Bernardino afirma que «estos crímenes parecen llevarse a cabo con la complicidad del gobierno. Recibimos llamamientos desgarradores desde Cabinda. El horror que está viviendo esta población se hace aún más grave por el hecho de sentirse abandonados a su propia suerte».

Hace años que el enclave de Cabinda es centro de una guerra civil entre el ejercito de Luanda y los guerrilleros del FLEC («Frente de Liberación del Enclave de Cabinda») que luchan por la independencia de esta región de Angola. Cabinda es rica en petróleo, con una producción de hasta 700.000 barriles diarios.