Inés Nives misionera en Centroáfrica dió su vida por los más pobres

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El director de Obras Misionales Pontificias (OMP) en España, José María Calderón, ha expresado se «dolor» y «tristeza» tras la muerte de la misionera española Inés Nives Sancho. La mujer de 77 años ha sido decapitada en República Centroafricana la pasada madrugada del lunes 21 de mayo. Calderón ha destacado «la grandeza de una vida entregada».

«Hay hombres y mujeres que nadie conoce y están trabajando por hacer el bien, pasan desapercibidos a los ojos de esta sociedad y entregan su vida día a día por un amor que es Cristo, por un amor que es la Iglesia, y el pueblo al que ellos han ido a servir. Y, ahora, con este dolor y sufrimiento se reconoce lo que están haciendo y se descubre la dignidad y la grandeza de una vida entregada», ha señalado.

Trabajó dispuesta siempre a dar la vida

A su juicio, este tipo de personas hacen que el resto «descubra» cuáles son «los valores verdaderos de la vida, la razón última para la que el hombre esta aquí en la vida». Así, aunque la muerte de la misionera es «una noticia tristísima», sostiene que «hace descubrir que la vida tiene sentido, mucho valor y que la entrega va a dar muchos frutos».

Calderón, que ha recordado que en lo que va de año ya son tres los misioneros españoles asesinados, ha explicado que, durante un encuentro organizado por la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias y Obras Misionales Pontificias, durante la celebración de la eucaristía han recordado a la misiones. «Es terrible, pero a la vez es la vida que ella eligió para entregarla del todo», ha recalcado.

Están allí por verdadero amor a Jesucristo

La vida del misionero

Al encuentro ha asistido también el Arzobispo de Pamplona, Obispo de Tudela y presidente de la C. E. de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, Francisco Pérez, quien ha destacado que «trabajó dispuesta siempre a dar la vida» ya que esa es «la labor de los misioneros».

«Están allí por verdadero amor a Jesucristo», ha dicho. Según ha defendido, la misionera «ha dado su vida, porque estaba allí tratando de ayudar a los mas pobres y desfavorecidos».

«El odio no entra en la vida del misionero, la respuesta nuestra siempre es de perdón. Por ello estoy seguro de que ella habrá dicho ‘perdónales porque no saben lo que hacen», ha agregado respecto a su asesinato, recordando que muchos misioneros sufren persecución y maltrato. «Son nuestros mártires, y la sangre de mártires es semilla para nuevos cristianos», ha remarcado.

«Estamos muy dolidos porque se sufre cuando pasa una cosa de estas, pero también orgullosos porque mueren perdonando, y esa es la gran labor de la paz: sin perdón no hay paz», ha subrayado, incidiendo en que «un mártir es constructor de paz porque sabe perdonar».

La misionera, que también tenía nacionalidad francesa, llevaba 26 años trabajando en el país. Su cuerpo sin vida la misionera burgalesa fue hallado «horriblemente mutilado» el lunes en la habitación donde enseñaba costura en la aldea cercana a la frontera con Camerún, según informó ‘L’Osservatore Romano’.

Fuente COPE.ES

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