La cinta transportadora de la deportación en los EEUU

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La administración Obama, a quién los hechos juzgan de forma permanente, se propone deportar a miles de niños y jóvenes que apenas pueden tener representación legal. inmigrantes de Centroamérica, viven entre la espada de la violencia en su país y el muro de los EEUU.

Hasta 58000 niños han entrado en los EEUU sin sus padres huyendo de la violencia, de la miseria…. Se llama Elvis García Calleja y tiene 24 años. Llegó con 15 a Estados Unidos tras recorrer miles de kilómetros desde Honduras, un país violento como pocos. Su familia quedó atrás.

Nadie mejor que Elvis conoce lo que sienten los menores llegados estos meses. Como case manager de Christian Charities, una organización católica, Elvis acude cada mañana a los juzgados del Lower Manhattan con una misión: explicar a las familias y a los niños cómo funciona el sistema legal de Estados Unidos. Antes de que comiencen las vistas, Elvis recorre los pasillos y pregunta: “¿Están aquí para su primera vista? Venga, yo les explico”. Poco a poco, reúne a unas 50 o 60 personas, adultos y niños, en una sala de juicios vacía, donde imparte su clase.

“Estén tranquilos. Sobre todo, tengan en cuenta que si vienen aquí, podrán pelear por su caso; si no, les expulsarán. Así que escuchen. Ahora van a ver al juez, y al fiscal… No se pongan nerviosos”.

Y Elvis les explica los tipos de visa a los que pueden aspirar, qué defensa pueden contratar —“un abogado, no un notario; los notarios no pueden venir a la corte”—, les describe cómo es la sala de vistas… “No se me casen, porque si se casan no les serviría la visa juvenil”, advierte a los presentes. “¿Si uno está amenazado por las maras puede acogerse al asilo político?”, pregunta un padre. “Mis sobrinas no tienen mamá ni papá. ¿Qué podemos hacer?”, inquiere una mujer. Y Elvis responde a todo. Y bromea. Y ofrece cariño, tal vez lo único bueno que de momento pueden recibir los niños en una corte estadounidense.

Los abogados temen que muchos niños no sean capaces de encontrar una representación legal competente. “Esos niños afrontan la amenaza de ser deportados y acabar en un país donde su vida corre peligro. Forzarlos a defenderse por sí mismos ante fiscales experimentados viola cualquier procedimiento legal”, proclama Ahilan Arulanantham, de la American Civil Liberties Union, en una nota. “El Gobierno ha construido una cinta transportadora de deportación para niños”, remacha Eve Stotland, de The Door. miles de kilómetros desde Honduras, un país violento como pocos. Su familia quedó atrás.

Fuente: elpais.com y elmundo.es