Las remesas hacia países más empobrecidos se triplican pese a la crisis

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Los nacionales de las zonas más pobres del mundo que trabajan en el extranjero enviaron a su lugar de origen unos 27.000 millones de dólares (unos 20.827 millones de euros) en 2011, según el informe de Naciones Unidas sobre los países empobrecidos.

Las remesas siguen creciendo desde 2008, pese a la crisis económica y el estancamiento de la economía global, y en diez años han logrado triplicar su valor por habitante, pasando de 10 a 30 dólares.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) destaca que en el conjunto de los 48 países menos adelantados —que incluye Haití, Afganistán y Chad, entre otros— las remesas aumentaron casi ocho veces entre 1990 y 2001. El dinero enviado desde el extranjero por sus 27,5 millones de ciudadanos es un elemento clave para las zonas menos adelantadas, puesto que representa el 4,4% del producto interno bruto (PIB) del conjunto de países y el 15% de sus exportaciones. Esos porcentajes, que son tres veces superiores a los de los demás países en desarrollo, llegan a incrementarse en determinadas regiones, como en Lesoto, Samoa, Haití y Nepal, donde entre 2008 y 2010 las remesas representaron más de un quinto de los PIB nacionales, o hasta superan los ingresos de las exportaciones —como en Nepal y Haití entre 2009 y 2011—. Dos tercios de estas remesas se originan en países en desarrollo.

El año pasado, las remesas casi doblaron el valor de las entradas de inversión extranjera directa en esos países (15.000 millones de dólares) y se prevé que sigan creciendo a medio plazo. Esta tendencia al alza se revela especialmente importante, ya que los resultados de este colectivo de países en su conjunto fueron peores respecto a 2010. En 2011, la tasa de crecimiento económico total fue del 4,2%, lo que representa un retroceso incluso frente a la tasa registrada en 2009 (4,9%), en plena recesión mundial.

Más contratos de telefonía móvil que cuentas bancarias

Los países menos adelantados contaban en 2011 con un número más elevado de contratos de telefonía móvil (368 por 1.000 habitantes) que de cuentas bancarias (171 por 1.000 habitantes), lo que les permite ahorrar en los costes para recibir dinero desde el extranjero.

Los expertos de UNCTAD insisten en la necesidad de reducir los costes de transferencia asociados al envío de remesas al país de origen, que a menudo alcanzan el 12% de la cantidad enviada, aproximadamente un tercio más que la media mundial. Se calcula, por ejemplo, que en 2010 las remesas al África subsahariana podrían haber generado una suma adicional de 6.000 millones de dólares para los receptores si los costos del envío del dinero no hubiesen sido tan elevados.

La relación entre las remesas y el crecimiento económico, sin embargo, presenta múltiples facetas. La Conferencia de la ONU sostiene que, si no se controlan adecuadamente, las grandes entradas de remesas también pueden asociarse a la apreciación del tipo de cambio real, mermando la competitividad nacional y obstaculizando el crecimiento económico.

La mayoría del dinero procedente desde el extranjero suele emplearse directamente en satisfacer necesidades básicas como alimentación o vivienda. El informe de UNCTAD señala que sería útil que una mayor parte de esos fondos se encauzara hacia actividades como proyectos de desarrollo de la infraestructura local y de formación profesional para generar reformas estructurales de los sistemas económicos nacionales, que les conviertan en menos vulnerables al desplome de la demanda y del precio de determinados productos.

Autor: Tiziana Trotta