Migrantes centroamericanos: “Seamos libres, sin fronteras”

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La desesperación es un salto de veinte metros al agua. Después de miles de kilómetros a pie, para huir de un país súper violento y con un altísimo nivel de desempleo, encaramarse a una valla fronteriza sobre un puente, agarrarse a una cuerda y caer a un río parece un mero trámite para alcanzar una meta todavía lejana llamada Estados Unidos.

El 11 de octubre, el gobierno hondureño informó de una próxima subida entre un 12 y un 18% del precio de la luz. El anuncio, que no trascendió fuera del país, es clave para entender parte del porqué de la huida masiva que comenzó sólo dos días después, y que se llamó la caravana migrante. Honduras es un país en el que siete de cada diez personas sobreviven con empleos informales en medio de barrios controlados por pandillas.

La imagen de más de 4000 hondureños que esperaban sobre el puente de un kilómetro que separa la frontera de Tecún Umán (Guatemala) de Ciudad Hidalgo (México), lo dice todo.

El hambre se agudizaba sobre el puente fronterizo y los migrantes se aglomeraban en las camionetas de algunos voluntarios guatemaltecos que llegaban al puente con alimento. Un campo de concentración rodea el puente, las manos están abiertas por el reparto de comida, las madres cambiando las ropas de los bebes en las cunetas de las peligrosas carreteras centroamericanas… una auténtica odisea, que con la venezolana, son el gran éxodo de América.

Pero la caravana sigue. Parece claro que los empobrecidos de la tierra saltarán las vallas de la vergüenza, antes de morir por la violencia, aplastados por las estructuras que se generan miseria y hambre… Algunos lo han intentado varias veces, no les frenará el Gobierno Mejicano ni las palabras del Presidente de los EEUU que -“agradeció” las acciones de México para frenar la caravana migrante: “Ahora respetan el liderazgo de Estados Unidos”- afirmó.

Reconocer al ser humano y su dignidad cuando está en tu puerta, es la primera condición para reconocernos personas. La Iglesia, una vez más, ha dado un paso al frente colaborando con los migrantes en su caminar. Para nosotros es necesario afirmar una vez más, como diría Guillermo Rovirosa, ¡ni fronteras ni banderas!. ¡Contra las causas del hambre, del desempleo, de la miseria generada en los países empobrecidos!

Redacción Solidaridadnet